martes, 5 de marzo de 2013

Capitulo 27 - "Mascaras"


Martina

Cerré la puerta tras de mi y me eche a llorar como si el mundo se acabara. Sentía la necesidad de correr, bajar las escaleras y lanzarme a sus brazos, besarle y decirle que no se fuera, que le perdonaba, que le creía todo y que aun lo amaba. Sí, por que yo aun lo amaba y lo hacía tanto como cuando recién estábamos juntos, a pesar de lo que había hecho. Pero por mucho que quisiera hacer eso, no podía. La palabra confianza era trascendental para poder llevar una relación sana y yo ya no confiaba en él.

La habitación se sentía tan vacía sin él. Los recuerdos acumulados en cada esquina o rincón del lugar. Habíamos comenzado nuestra vida juntos en esta alcoba, en esta cama. Podía sentir mi corazón siendo arañado mil veces. Lo peor de esta solución es que cada vez que sentía un dolor tan agudo en el alma, siempre era él quien me abrazaba y me consolaba y ahora ya no tenía a nadie para que me abrazara como él, tendría que superar esto sola, todo por el bien de mi bebe, yo debía ser fuerte... o por lo menos parecerlo. Camine hasta el closet y vi su ropa aun colgada,volví a sentir la necesidad de tenerlo cerca y saque una de sus camisas, olí su perfume, lo conservaba intacto, como si nunca se la hubiera sacado, me acosté en la cama muy abrazada a ella y cerré mis ojos para dormir. 

Desperté con la luz del sol entrando por mi ventana. La camisa de Franco aun estaba pegada a mi ¿La había mantenido toda la noche así? por supuesto. Me levante, me duche, tome mis cosas para bajar a desayunar y marcharme. Cuando llegue a la oficina Enrique me mando a llamar. Había sido ascendida a editora, me sentí morir, había estado luchando por este puesto desde que había entrado a este lugar y quería ganármelo por mis propias habilidades, había sacado mi titulo como Fotógrafa publicitaría y mientras lo hacía había tomado uno que otro curso de edición y ahora aquí estaba, consiguiendo mi objetivo. Cuando salí de la oficina de Enrique y llegue a la mía, tome mi celular en acto reflejo y busque a Franco para contárselo .. Mierda "MI AMOR"... Aún no cambiaba su nombre en mi celular, me dispuse a hacerlo pero entonces note que en la parte superior de la pantalla una flecha roja tintineaba. La toque y allí estaban las 14 llamadas perdidas de Cristina y un mensaje de voz: "Se puede saber donde demonios te has metido? Estoy preocupada ¿Estas bien? Cuando escuches esto llámame o de lo contrario..." no termino la frase, seguramente por que el tiempo se le había agotado. Di un suspiro y le devolví la llamada, tarde o temprano debía afrontarla ¿Y que mejor que ahora que tenía buenas noticias?

-¿Martina? ¡Santo Dios! por fin te reportas, me tenías preocupada-
-¿Por qué?-
-¿Como por que? ¿Estas bien?-
-De lo mejor, tengo muy buenas noticias-
-¿Estas segura?-
-Por supuesto, hoy en el trabajo...-
-...Espero, mejor juntémonos para almorzar ¿Te parece?- ¿Que? No, no, no, esto sería mi fin.
-Claro- Dije de mala gana, pero entonces la conversación con Cristina solo se convirtió en un sonido interminable el cual no preste atención. Maite había entrado a mi oficina, luego de haber dado un golpe en la puerta, su rostro de sorpresa era el mismo que seguro yo había colocado, pero me compuse de inmediato, muy por el contrario de ella- Cristina, te parece que nos juntemos a las 14:00 en el lugar de siempre, ahora debo atender un asunto desagradable-
-¿Desagradable?-
-Nos vemos luego- Y colgué- ¿Que quieres?-
-Disculpe, no quería interrumpir- ¿Disculpe? ¿Me estaba hablando con respeto?- El jefe me envió, soy su secretaría-
-¿Tú?- Y una sonrisa comenzó a aparecer en mi rostro. Bendito seas Enrique, te amare por esto por el resto de mis días. Me recompuse y tome un par de fotografías que me habían dado para revisar y se las entregue- Scanea esto y luego me las envías a mi correo de la oficina. Supongo que lo tienes- 
-No, no me lo ha dado nadie-
-Bien entonces consiguetelo con quien te plazca. Eso si te advierto que Franco no lo tiene- Dije mientras me daba vuelta para sentarme en la silla de mi escritorio y encender el computador. Ella aun estaba ahí, mirándose las manos- ¿Que diablos esperas? Vete a hacer lo que te digo... Aprovecha y tráeme un café-
-Si- Dijo mientras salía por la puerta y yo me sentí la dueña del mundo. Ahora la tenía bajo mi poder y por Dios, le iba a hacer su puta vida un infierno.

La tarde pasó rápido, había almorzado con Cristina y me había costado un tanto que me creyera que estaba bien, al final termino cediendo y brindando por mi nuevo puesto. Me pase el resto de la tarde molestando con pequeñas cosas a Maite y el día se me hizo corto. Llegue a casa y Javiera me esperaba sentada en el sofá, a penas me vio corrió a saludarme con un abrazo.

-Hola ¿Qué tal tu día?-
-Bastante bien la verdad, me han ascendido-
-¿De verdad eso es fabuloso?-
-¿Qué tal el tuyo?-
-Hoy he salido a dar una vuelta con Gaspar, quería ver unos juegos nuevos en una tienda, la verdad no se bien de que son y sabes que esas cosas no me interesan en absoluto, pero es buena compañía sobretodo cuando la otra opción que tengo es estar aquí en casa sola-
-Tienes razón... Quizás sería bueno invitarlo uno de estos días para jugar juntos-
-La verdad es que no creo-
-¿Por qué?-
-Hoy a llamado papá, la próxima semana debo regresar a casa, las clases comienzan y quiere que este allí- Me dijo mientras hacía un gesto de aceptación.
-¿Estarás bien con él?-
-No puedo vivir eternamente contigo Martina-
-A mi no me molesta-
-Ni a mi, pero es papá quien tiene mi custodia-
-Quisiera quitarsela-
-No-
-Si lo sé, ambas somos muy cobardes para hacerlo- Me dio un beso en el rostro.
-No pienses más en esto, tratare de comportarme para no traerte más problemas-
-Hazlo para que no te golpee, no por mi-
-Sus golpes no me...-
-...Los últimos que te dio... No me digas que no te paso nada con eso, por que se que no es verdad- Ella se limito a sonreír mientras desviaba la vista.
-Será mejor que vayas a la cocina a comer algo, Norma te preparara algo, yo iré a la cama, a disfrutar de mis últimos días tranquilos, de todas formas entrare a clases, no estaré mucho tiempo con él-
-¿Estarás en un internado?-
-Eso creo-
-No estaría tan segura-
-No me preocupare por eso ahora, me iré a mi recamara, si necesitas algo llámame- Dijo mientras subía  Me quede un rato pensando, la verdad es que estaba algo preocupada, pero ella tenía razón no debía hacerlo, por lo menos no por ahora. No tenía hambre, así que solo fui en búsqueda de un poco de agua. Subí a mi recamara, deje el vaso en la mesita de noche y vi su camisa tirada en el suelo, casi bajo de la cama, solo una manga se asomaba. Seguramente a Norma se le calló y no notó que estaba allí, la tome para colgarla con el resto de sus ropas, cuando abrí el closet, me quede de piedra, ya no había nada. Me flaquearon las rodillas y mis ojos comenzaron a escocer, las lagrimas se acumularon en las orillas, hasta que se derramaron. Franco se había marchado, había venido por sus cosas y se las había llevado consigo. Ver ese lado vació fue como vaciar la mitad de mi corazón. Dios me sentía tan patética  pero no podía evitarlo. Si, debía ser fuerte y debía poner un montón de mascaras en mi rostro para los demás pero en entre estas cuatro paredes no ocultaría lo que de verdad sentía, no usaría ni una mascara. Me desvestí, me coloque la camisa, me metía a la cama, extrañando sus brazos a mi alrededor y me quede dormida llorando y envuelta en su olor.

5 comentarios:

  1. Excelente capitulo !!!Me encanto, Martina le va hacer la vida de cuadritos a Maite !!! jejejejeje

    ResponderEliminar
  2. entre solo por uriosa hasta q vi cap y me fije en la fecha... xD...jajajaj me ha encantado .... aunq ella se muera por dentro... sabes la mejor parte es donde le hará la vida de cuadritos a Maite.. speramos el proximo nna ;)

    ResponderEliminar
  3. buennnnnnnnnn capituloooooooooooooooo!! *O*

    ResponderEliminar
  4. valio la pena esperar, muy buen capitulo...

    ResponderEliminar
  5. sí, muy bueno, habrá que esperar lo que se viene

    ResponderEliminar