jueves, 31 de enero de 2013

Capitulo 11 - "¿Embarazada?"

Martina

Sentí que algo me zarandeaba.

-¿Que pasa, Franco? Aun es temprano- 
-¿Que Franco ni que nada, vamos levántate- Entonces abrí los ojos y recordé que Franco no estaba en casa, quien me zarandeaba era Cristina.
-¿Que haces aquí tan temprano?-
-Franco tenía razón- Dijo colocando los ojos en blando y dando un suspiro- Vamos, arriba que tienes hora al medico-
-Aaahhh, no importa, déjame dormir, anoche fue una noche horrible, no estoy para doctores-
-Levántate Martina-
-Ya iré otro día-
-¿Y crees que dejare otro día de trabajo para acompañarte cuando se te de la gana? Levántate ahora si no quieres que te tire agua-
-¿Que pasa?- Javiera dijo entre sueños, ahora que recordaba me había quedado dormida a su lado.
-Bien, ya me levanto, pero no metas ruido, no quiero que se entere-
-Bien te espero abajo-

Cuando baje Cristina estaba conversando con norma mientras tenía a Efraín dormido en sus brazos.
-¿Lo has traído?-
-Si, peo lo dejare acá si a Norma no le importa-
-Déjelo aquí no más señora, yo me haré cargo del pequeño-

Salimos de la casa y nos subimos al carro.

-Franco me llamo anoche-
-¿En serio? Yo no hable con él anoche, ni siquiera se si llamo-
-Creo que lo hizo-
-¿Como lo sabes?- Me dio mala espina.
-¿Cómo es que Franco no estaba enterado de nada?-
-¿Qué? ¿Le contaste?-
-No hizo falta, él llamo para contármelo a mi, se sintió algo mal debido a que yo ya estaba enterada-
-Mierda, solo trate de no preocuparle-
-Bueno, dijo que te llamaría en el horario de almuerzo para saber como te había ido, ahí veras como le explicas-
-Sera-

No me quedaría otra que explicarle todo, lo peor es que seguramente se había enfadado y siendo que ya se había ido molesto. Decidí mejor no pensar en eso. Cuando llegamos al medico tuvimos que esperar  alrededor de quince minutos.

-Tomen asiento- Le pedí a Cristina que entrara conmigo, nunca me habían gustado los medicos- Bueno  y quien es la paciente-
-Yo-
-Oh, bien, veamos Martina ¿Que es lo que ocurre contigo?-
-Ah, la verdad es que yo creo que no pasa nada, pero ya saben todos sobre exageran las cosas y...-
-... No comiences y di de una vez lo que paso- Me regaño Cristina. El doctor rio por lo bajo.
-Bueno, el lunes me desmaye, pero luego de dormir un tiempo me sentí muy bien-
-Dormiste luego de haberte desmayado o estuviste desmayada un buen tiempo-
-Eh, eso hace alguna diferencia-
-Solo contesta lo que te preguntan- Volvió a regañarme.
-Si, eso hace una diferencia- Me dijo sonriendo el medico.
-Ah, entonces solo estuve desmayada durante un tiempo, pero desperté como si nada hubiera pasado-
-Ok y antes de desmayarte, ¿sentiste un aviso de parte de tu cuerpo?-
-Solo se me entumecieron las extremidades, pero creo que eso fue debido a que estuve más de una hora en la misma posición y con frió-
-Si puede ser... mmm... veamos ¿y solo es eso o hay algo más?-
-Mmmm, bueno últimamente me a dado por vomitar-
-¿ Vómitos? eso no me lo habías contado-
-Es que solo me daban ganas de hacerlo, pero no lo hacía, hasta anoche-
-Estas embarazada-
-¡¿Que?! ¡No!-
-Bueno, tranquila es una posibilidad... ¿veamos has tenido relaciones en el ultimo tiempo?- ¡Dios sentí que me ponía como un tomate!
-No- 
-¿No?- Cristina me miro de reojo.
-No lo he hecho, ya te explicare luego-
-¿Nunca?- volvió a preguntar el doctor.
-Ah, no, nunca no-
-¿Cuando fue tu ultimo coito?- ¿Como podía preguntarme eso sin colocarse algo nervioso?
-eeehh, reo que al rededor de hace unos dos meses-
-¡Dos meses! ¡Santo Dios!- Cristina no se callaba pero prefería hacer como que no escuchaba.
-¿Y tu ultimo periodo?-
-Hace unas dos semanas-
-Ok, ¿Has sentido ganas de comer cosas y cuando las tienes ya no las deseas, o que las quieras tanto que debes encontrarlo a como de lugar?-
-Oh, claro que si, el otro día recorrió el centro entero para buscar un jugo natural de frutilla que en ni un lugar había, termino por comprarse las frutillas y beberlo en casa- Me interrumpió Cristina- Además de eso le dan bochornos-
-¿Que? ¿De que hablas?-
-Ese día hacia mucho frío y ella me dijo que tenía mucho calor ¿Como andabas vestida aquel día? vamos dicelo al doctor-
-Es cierto si tenía calor-
-Lo sabía, estas embarazada ¿como no lo vi antes? Ahora... Hay algo que no entiendo doctor-
-¿Que raro pareces saberlo todo?- Le dijo riendo.
-Lo siento, es por la experiencia, pero... ¿No se le  debería haber cortado la menstruación?-
-Cierto, es por eso que nos aseguraremos de que sea eso y no otra cosa, por lo pronto te enviare a hacer unos exámenes y debes cuidarte, no someterte a presiones ni nada por el estilo, evita zonas de fumadores, evidentemente no fumes y no ingieras alcohol. Te enviare directamente al laboratorio así que hazte los exámenes enseguida, cuando tenga los resultados mi secretaria te llamara y nos volveremos a encontrar-
-Espere un momento ¿Usted esta diciendo que puede que este embarazada?-
-Por lo que veo, es lo más seguro, pero es mejor que esperemos los análisis-
-No puedo estar embarazada, no he mantenido relaciones con mi pareja debido eso-
-Es posible que hayas quedado embarazada antes de que dejaras de hacerlo con él, pero no te alteres aún, faltan los resultados, con eso estaremos más seguros-

Con esas últimas palabras se despidió y ambas salimos de allí. ¿Como podía ser posible? No podía estar embarazada, era algo imposible. 

-Dame las llaves del carro- Me dijo.
-¿Que?-
-Vamos a ir a comer algo, debes alimentarte bien y nada de papas fritas, Franco ya me lo advirtió-
-¿Franco te advirtió que?-
-Vamos, anda súbete al carro, yo conduciré, además pasaremos por una farmacia-
-¿Para que? El medico no me receto nada-
-Lo más probable es que los resultados de tus exámenes te los den el lunes ¿quieres esperar? Pues yo creo que mejor compramos un test de embarazo y se acaba el problema-

¿Un test de embarazo? Mierda, sentía que el mundo se estaba precipitando sobre mi.

Capitulo 10 - "Quiero estar con ella"


Franco

Era miércoles  solo había estado tres días lejos de ella y la extrañaba un montón  solo el trabajo me hacia distraerme. Sin embargo las noches eran terribles, había tenido pesadillas de toda clase, pero en todas veía a Martina junto a otro hombre, mucho más alto y guapo. Él era capaz de hacerle todo lo que yo no había podido en todo este tiempo. En mi cabeza el nombre "Enrique" daba vueltas y vueltas y no paraba de molestarme, sin embargo no me atrevía a preguntarle. Ese día llegue del trabajo agotado, por lo que antes de llamar a Martina me metí a la ducha y me quede dormido, desperté a las una y media, me salí rápido de la tina y digité el número sin pensar en que podría despertarla.

-¿Hola?- Contesto el telefono de la casa un hombre ¿Que mierda hacia un chico en casa a esas horas? ¿Me había equivocado de número?
-Hola, ¿esta Martina?-
-¿De parte de quien? En estos momentos esta ocupada, ¿Desea dejar un recado?- ¿Un recado? ¿Quien mierda se creía, era mi casa y era mi mujer y no podía estar ocupada para mi, no lo permitiría, menos sabiendo que hay otro hombre metido en casa.
-Pasale el teléfono-
-Mira, ya dije que esta ocupada, así que si no te identificas colgare- ¿Me iba a colgar? 
-Soy su marido, así que haz el favor de entregarle el maldito teléfono-
-¿Franco? ¡Dios, que gusto me da escucharte!-
-¿Me conoces?-
-Imbécil, soy Gaspar-
-¿Gaspar, que demonios haces allí?-
-¿No sabías que me estoy quedando aquí? ¿No te lo dijo Martina?-
-No, no me lo ha dicho-
-Oh bueno, estoy desde el lunes, después de que se ha desmayado, el abuelo a creído que era mejor que tuviera compañía, ya sabes por si vuelve sentirse mal-
-¿Que has dicho? ¿Martina se desmayo?-
-¿No sabías?-
-¿Crees que si supiera te estaría preguntando? Dime todo lo que ha pasado desde que no estoy, es obvio que ella me ha estado ocultando cosas-
-Este... No lo sé, si luego se entera de que te lo he dicho yo, se va a enojar bastante conmigo y... primo, tu mujer enfadada da un miedo horrible-
-No es ni el tercio de lo que me enfado yo, créelo. Así que comienza a hablar-
-Bien, ya te cuento. El día lunes Martina se a desmayado, Norma me llamo para que la ayudase ya que no podía cargarla sola hasta la recamara, cuando despertó le eh dicho que se quedara en casa que ya había llamado a su jefe, sin embargo no le gusto la idea y se a ido al trabajo, pero luego a vuelto diciendo que Enrique le había dado la semana...-
-...Espera un poco ¿Has dicho Enrique?-
-Si-
-¿Y quien mierda es ese?-
-Su jefe ¿Como es que no lo sabes?- Así que era su jefe, por lo menos ahora tenía una interrogante menos.
-Eso no te incumbe, mejor sigue hablando-
-Esta bien, bueno y la cosa es que esta semana no trabaja y mañana tiene hora al medico, solo espero que mañana pueda levantarse, es necesario que vaya, me tiene algo preocupado, hoy a vomitado mientras veníamos de regreso de casa de su padre y hasta tengo la sospecha de que también lo hizo estando allá-
-¿en casa de su padre? ¿Y por que han ido para allá?-
-Ahhh, es que hace unas horas atrás a llamado Margarita, que al viejo de mierda este le a dado la bronca y se ha puesto a golpear de lo lindo a Javiera, la pobre esta hecho añicos. Hemos tenido que ir e intervenir-
-Mierda, ese hijo de puta no se cansa-
-Realmente fue terrible... ¿Tu... Alguna vez viste como quedaba Martina luego de ser golpeada?-
-No, solo una vez vi como intento golpearla y lo detuve ¿Por qué lo preguntas?-
-Por nada... solo que al ver a Javiera... Dios, creo que deberíamos haberla llevado a un hospital, su espalda sangraba y... Simplemente creo que no podré sacar de mi mente esa imagen nunca... Además de que tuve que quitar yo a ese viejo de encima de ella-
-Lo hiciste bien, me alegro de que hayas estado allí-
-Si, bueno nos es algo de lo que me alegre pero fue mejor así, Martina sola no hubiera podido con él-
-Ahora esta con ella verdad, es por eso que dices que esta ocupada-
-Si-
-Ya veo, entonces dile que la llamare mañana en la hora de almuerzo para saber como le fue-
-Bien le daré tu recado-
-Cuídate-
-También tu, adiós-
-Chao- Colgué y digité el teléfono de Miguel de inmediato. Al segundo intento contesto.
-¿Sabes que hora es?-
-Lo sé, lo siento, es solo que necesito hablar con Cristina y no me atreví a llamarla directamente-
-Esta dormida-
-Por favor es urgente- Sentí como Cristina le hablaba.
-¿Quien demonios te llama a esta hora?-
-Tranquila amor, no es nada-
-¿No es nada? ¿Es una chica?-
-Claro que no es una chica-
-¿Entonces por qué no me dices quien es?-
-Es Franco-
-Mira que conveniente, no te creo- 
-Toma, de todas maneras quería hablar contigo- En ese momento creo que le paso el teléfono y Cristina se puso.
-Mira mujerzuela, este hombre tiene familia- Yo la seje hablar primero, la verdad es que me parecía bastante gracioso, realmente esta mujer era una bruja con el pobre de Miguel- Búscate a otro con el cual puedas abrirte de piernas y deja al mio en paz-
-Bueno de partida, jamás en mi vida se me ocurriría abrirme de piernas con Miguel, que quede claro y en segundo lugar siento la hora y haberte despertado, realmente necesitaba hablar contigo-
-¿Franco? Oh Dios, que vergüenza ¿Como no me has dicho que era él?- Eso último fue para Miguel.
-Pero si te lo dije- Protestó.
-¿Que es lo que ocurre para que me llames a estas horas? ¿Le ha pasado algo a Martina?-
-Bueno, me acabo de enterar de que no se sentido muy bien de salud y que mañana tiene medico, me gustaría pedirte que la acompañes, se que es mucho, pero al no estar ahí realmente me siento impotente-
-Tranquilo, de todas maneras ya tenía planeado ir con ella-
-¿Ya lo sabías? Genial, entonces al único que se lo a ocultado es a mí-
-Seguramente no quería preocuparte-
-Ya, bueno, aun así te aconsejo que te vayas antes, hoy a debido ir a casa de su padre por Javiera y seguro que le cuesta conciliar el sueño, mañana no despertara a la hora para estar lista-
-Bien, gracias por avisarme-
-Gracias por acompañarla-
-De nada-
-La llamaré en el horario de almuerzo, quédate con ella y vayan a comer a algún lugar juntas, que coma algo saludable, siempre suele comer solo papas fritas con alguna otra cosa, has que coma algo más contundente-
-Esta bien no te preocupes-
-Bien entonces te dejo-
-Si, cuídate-
-Adiós-
-Bye

Derepente sentí un dejavu... Esto de estar cuidando a Martina juntos ya nos había pasado... Me sentía impotente por no poder estar a su lado en estos momentos. Lo bueno es que siempre podía contar con Cristina. Me vestí y baje al bar del hotel, con algo tenía que tratar de pasar las penas.

Capitulo 9 - "No, otra vez no"


Martina

-¿Abuelo? ¿Pasa algo?-
-Hola Martina, supe que tuviste un malestar hoy en la mañana- Demonios, acaso Gaspar no se podía callar.
-No me mires así, yo no fui quien le aviso-
-Me contó Bernarda, ¿Estas bien?-
-Si estoy bien, el jefe me dio la semana, así que mañana iré a ver a un medico. No hay nada por lo cual preocuparse-
-Bien, me parece fantástico que seas responsable de tu salud-
-Si... ¿Se queda a almorzar?-
-Oh no, solo venía de pasada. Sin embargo me gustaría ofrecerte algo, se que debido a mi estarás durante este tiempo sola en casa. Ahora que lo pienso, quizás sea algo peligroso por lo que quería ver si aceptas que Gaspar se quede acá-
-No es necesario, pero no me molesta, solo si él quiere pasar un tiempo acá me parece bien, además nos llevamos muy bien ¿No?-
-La verdad es que apenas te soporto, pero estaría bien salir de casa- Me dijo mientras medio sonreía  yo le devolví la sonrisa.
-Bien entonces te quedas, te enviare algunas de tus cosas con uno de los chóferes-
-Los videojuegos Abuelo, junto a la wii y la play y también...-
-...Detente, no se de que diablos estas hablando, anotalo en un papel y se lo daré a tu abuela- Gaspar anoto lo que necesitaba y el abuelo se fue, unas cuantas horas después llegaron todas sus cosas.

Llame al medico para reservar una hora pero resulto que no podía hasta dentro de tres días por lo que termine teniendo hora para el jueves en la mañana. Hasta el día miércoles me la pase en casa, arreglando el jardín, viendo novelas con norma, cocinando algunos platos sencillos y jugando con Gaspar a sus videojuegos. Franco llamaba todos los días, la primera llamada la hacia en la mañana y la otra al rededor de las diez y once de la noche, justo antes de meterse a la cama. Hoy esperaba por su llamada mientras jugaba con Gaspar, necesitaba decirle que mañana no llamara, tendría que inventarle alguna excusa de porque no podría contestar, no quería contarle que iría al medico pues se preocuparía. Entonces el teléfono sonó. Dejamos el juego en pause y conteste pensando que sería él.

-Mi niña, tiene que venir de inmediato-
-¿Margarita?-
-Si soy yo-
-¿Que pasó?-
-Su padre se ha vuelto una furia con la niña, yo no pude hacer nada, debe venir, por favor apúrese-
-Margarita donde esta papá, pasale el teléfono y dile que yo llame-
-No puedo, se ha encerrado con la niña en su pieza, intente detenerlo pero no pude y la niña... ¡Dios!-
-Quedate tranquila, no hagas nada, ya voy en camino-

Sin decir nada tome las llaves del coche, Gaspar me siguió, seguramente había oido la conversación. Arranque el auto y maneje velozmente hasta la casa de mi padre. Margarita nos abrió la puerta y sin siquiera saludarla subi hasta la pieza de mi hermana y golpee la puerta, pero mi padre no la abría escuchar los gritos de mi hermana me hizo desesperarme ¿Como rayos podía abrir esa maldita puerta? "papá, por favor" "papito no lo volvere a hacer, lo juro" cada lamento que escuchaba de ella, más inquieta me colocaba, entonces se me ocurrió algo. Papá siempre guardaba un manojo de llaves extras por si nos encerrábamos en nuestras alcobas, fue hasta su escritorio y comencé a buscar por todos lados "¿Que buscamos?" me dijo Gaspar "Llaves, es grande y..." pero el nerviosismo me gano y tuve que correr al baño a vomitar, cuando salí la puerta de la habitación estaba abierta y Gaspar sacaba a mi padre tratando de tranquilizarlo. Corrí para ver a Javiera quien estaba desmayada en el piso...¡Dios! creí que esto no pasaría, le dije que no lo enfadara, mi cabeza daba vueltas y me sentía mareada, trate de levantarla pero no tenía fuerzas, entonces llegó Gaspar y la tomo en brazos y tendió en la cama. 

-Tu padre esta en su oficina, sera mejor que vayas con él- Camine hasta el despacho y lo vi sentado en su escritorio, como si no hubiera pasado nada.
-¡¿Se puede saber que demonios te pasa?!-
-No me hables así, aun soy tu padre y puedo golpearte, así que respétame-
-Ja, eso crees tu, no me dejare golpear por ti, que te quede claro ¿Que fue lo que te hizo?-
-Ya te contara ella-
-Si tienes razón, me lo contara ella, por que me la llevo-
-No, ella no se va de acá-
-Me dijiste que la dejarías-
-Antes de ver su comportamiento hoy, ahora le ha dado por no querer casarse ¡Hasta tu lo hiciste sin objeción!- Respire profundo, tenía que llevármela a como de lugar.
-La convenceré-
-¿Tú?-
-Es mejor que lo intente yo, antes de que tu la mates a golpes ¿No crees?- Se quedo un momento en silencio, pero luego cedió.
-Llevatela ahora, antes de que me arrepienta y cumple con tu promesa-

Con Gaspar metimos a Javiera a auto y nos fuimos. Él se sentó atrás para cuidar de Javiera, de vez en cuando la miraba por el retrovisor. Me sentía terrible, jamás la había golpeado tanto, normalmente esa era yo y ahora... No pude aguantar y me estacione a una orilla del camino y salí del carro. Trate de tomar aire y de calmarme, pero no podía, sentí las manos de Gaspar en mis hombros.

-Ya esta bien-
-¿Como va a estar bien? Mírala-
-Antes... Cuando aun no estabas casada... Eras tu ¿verdad?-
-¿Como?-
-Quiero decir... Es a ti a quien golpeaba de aquella forma ¿verdad?- Recordarlo me revolvió el estomago y caí en cuclillas a vomitar- Santo Dios ¿Estas bien?- Me limpie con un pañuelo desechable que él me tendió.
-Lo siento-
-Será mejor irnos, métete atrás yo conduciré-

Cuando llegamos a casa Gaspar la cargó en su espalda y subió hasta mi cuarto. Ya estaba despierta, pero muy agotada. Nadie dijo nada. Él se fue dejándonos a solas. La ayude a ducharse y cambiarse de ropa y luego me acosté a su lado para dormir. ¿Cuando acabaría todo esto?

miércoles, 30 de enero de 2013

Capitulo 8 - "Estoy bien"


Martina

Franco se había marchado y yo me quede mirando desde la puerta, ya no había rastro de su auto, sin embargo no me podía mover de ahí. Quede con una sensación tan amarga que comencé a sentirme mal. No sé cuanto tiempo estuve parada allí, pero sentía el cuerpo congelado y las extremidades entumidas. Sentí que alguien me colocaba un abrigo sobre los hombros, voltee mi rostro y allí estaba norma. "Señora ¿Esta bien?" No conteste. Ella me movió para llevarme hasta el living, pero cuando lo hizo deje de sentir mi cuerpo y sin darme cuenta perdí el conocimiento.

Cuando desperté estaba en mi alcoba, mire hacía un lado y vi que en el velador había un vaso de agua, me senté para beberlo, tenía azúcar  Me levante y me metí a la ducha, deje que el agua escurriera por mi cuerpo, debía darme ánimos, tenía que llegar al trabajo. Cuando llegue al comedor vi a Gaspar sentado en la mesa.

-¿Ya estas mejor?-
-Eh, si, ¿tu?...- Un escalofrío recorrió mi cuerpo- ¿Le paso algo a Franco?-
-No, nada ¿Por qué lo dices?-
-Bueno, estas aquí-
-Ah, bueno te desmayaste, Norma no podía llevarte sola hasta tu alcoba, llamo a casa y como estoy de vacaciones, vine para ayudar ¿Te sientes mejor?-
-Estoy bien, no fue nada-
-De todas maneras sera mejor que vuelvas a la cama, si quieres algo puedo llevartelo-
-Debo ir a trabajar, llegare tarde-
-No te preocupes, llame a tu trabajo y dije que estabas indispuesta-
-¿Llamaste? ¿Y que te dijo Enrique?-
-¿Enrique?-
-Mi jefe-
-Oh, me dijo que te dijera que no te preocuparas, que espera que te recuperes-
-¿Así de simple?-
-Sí-
-No... No puedo, ya me siento bien, es innecesario que me quede en casa, si quieres quédate  yo me iré al trabajo, no me gusta estar de ociosa cuando se que me siento bien-
-Si es lo que crees- Me dijo Gapar- Aunque yo creo que no pasaría nada si te quedas a reposar por hoy- Pero no hice caso, saque un pan de la panera, le di un mordisco y le dije adiós con la mano. Me metí al carro y me fui al trabajo. Cuando me vieron llegar, todos me veían con gesto extraño, me fui directo a ve a la secretaría de Enrique.

-¿Esta el jefe?-
-Si, déjame llamarlo para ver si te atiende... Pero ¿Estas bien?-
-Ya estoy mejor, no fue nada-
-Oh, bien- Ella se comunico con el jefe y acto seguido me hizo pasar a su oficina, él estaba sentado detrás de su escritorio y me miraba por encima de sus gafas.
-Veo que no estas tan enferma-
-Lo siento, mi primo sobre exagero las cosas-
-¿Entonces no te desmayaste?-
-Oh, bueno, si, pero ya me siento mejor y puedo trabajar, así que...-
-Siéntate- Me dijo señalando la silla que estaba frente a él- ¿¿Sabes que un desmayo no es algo para tomarse a la ligera?-
-Enrique, de verdad estoy bien- 
-Martina, en estos momentos no te estoy hablando como un amigo, que por cierto después de este año trabajando juntos, lo considero. Sin embargo ahora te estoy hablando como tu jefe. No me sirve que vengas a trabajar mientras estas enferma, eso solo genera problemas ya que puedes agravar y tendrás que tomarte más que un día ¿Comprendes?- Asentí con la cabeza- Bien, entonces ahora te iras, descansaras y te tomaras el resto de la semana- Comencé a negar con la cabeza y trate de interrumpirlo pero el no me dejo y siguió hablando- Mañana irás a primera hora al medico y te harás un chequeo general, lo harás- Me dijo mientras abría sus ojos- y luego de esa semana volverás reluciente y ahí no aceptare que faltes más-
-De verdad no es necesario, solo fue un agotamiento debido a que hoy...-
-No me importa saber que crees tu que fue. Vete.  Y vuelve el lunes...- Comenzó a sacudir una de sus manos para decir que me fuera, pero derepente se interrumpió- Ah, y me traes los resultados que te de el medico-
-¿Que?-
-Ya escuchaste, ahora largo de aquí hermosa, no quiero verte- Y volvió a fijar su atención en los papeles que tenía sobre su escritorio.

Salí de la oficina resignada, Enrique era mi jefe pero además eramos amigos, no como con Cristina, pero nos llevábamos bien, así que lo conocía. En la mañana había creído que se enojaría conmigo por faltar al trabajo... Él realmente es un trabajolico, sin embargo ahora me decía que me tomara la semana... Bien en ese caso lo haría. Arranque el auto y me fui a un local donde pudiera beber un jugo natural, en verdad me habían dado unas ganas de beber un jugo natural de frutilla, y simplemente no podía quitármelo de la cabeza. Pase por tres locales, sin embargo ni uno tenía del sabor que quería, así me marchaba. Entonces recibí la llamada de Cristina.

-¿Hola?-
-Hola ¿Como estas?-
-Aquí, acalorada de tanto caminar ¿y tú?-
-Aquí, en casa, ya sabes con Efraín ¿Por qué estas caminando tanto? ¿No fuiste al trabajo?-
-Fui, pero hoy en la mañana no me sentí muy bien así que mi jefe me dio la semana, debo ir a un medico ¿Tienes alguno que me recomiendes?-
-Claro, déjame buscar el numero y te lo envío-
-Ok-
-Y bueno, al final no me dijiste por que estabas caminando, la verdad es que para que tengas tanta calor debes de haber caminado un monto, hoy hace más bien frío- Mire hacía el cielo y me di cuenta que en realidad el día estaba horrible, me fije en la gente que caminaba a mi alrededor, todas llevaban chalecos o chaquetas y yo andaba en una polera con pabilos.
-Este... Solo ando buscando un local que venda jugo natural-
-¿Y no has encontrado? En el centro hay un montón de esos lugares-
-Claro, pero no tienen del sabor que quiero-
-¿Y eso importa? ¿No hay otro que te guste?-
-Si, pero ahora quiero de frutillas-
-¿Y a cuantos locales has ido?-
-Ya van tres-
-¿Y no se te ocurrió mejor comprar las frutillas y luego hacerlo en tu casa?-
-Oh, esa es una buena idea-
-Jajajaja oye has la cita con el medico, cuando tengas que ir me avisas, así te acompaño-
-Ok, te envió un mensaje-
-Ahora debo irme, Efraín agarro al gato y si no se lo quito lo más probable es que termine con un arañazo-
-Ve a cuidar de mi ahijado-
-Te quiero, bye-
-Bye-

Camine hasta dar con un puesto de frutas, compre las frutillas y me fui a casa, cuando llegue Gaspar aún estaba en casa y el abuelo le hacia compañía. 

martes, 29 de enero de 2013

Capitulo 7 - "No lo haré"


Javiera

Quería que esta semana se me hiciera corta, pero fue todo lo contrario. Los primeros días de la semana mi padre me llevo a comprar todos los útiles escolares, nunca había ido con él, antes se encargaba de eso mamá y luego íbamos con Margarita. Esto era realmente extraño, además me dejo escoger los cuadernos y lapices que yo quisiera, con diseños y cosas por el estilo ¿Que rayos estaba pasando? Los dos primeros días de la semana fueron así, después de que él llegara del trabajo salíamos enseguida  a comprar, sin embargo el tercer día fue distinto. Ambos nos sentamos a tomar desayuno.

-Luego de desayunar, te levantas-
-¿Vamos a algún lado?-
-Si, saldremos a comprar tu uniforme-
-¿Y tu trabajo?-
-Eso no te incumbe-
-Lo siento- Acepto mis disculpas refunfuñando y bebiendo un poco de café- Pero papi, no es necesario que gastes plata en mi uniforme, el que tengo esta bueno, lo he cuidado y esta como nuevo-
-Ya no usaras ese uniforme, necesitas el nuevo-
-Pero eso solo sería un...-
-... Te digo que necesitas otro nuevo- Dijo mientras golpeaba la mesa con su mano. Vi que se estaba comenzando a enfadar así que preferí quedarme callada, más que mal era él quien gastaría el dinero - Margarita, hoy tenemos invitados a la cena así que prepara algo bueno, son tres personas-

Después de más o menos una hora salimos. Tenía la intriga de saber quienes vendrían a cenar, pero no me atreví a preguntar, tenía que pasar la semana tranquila para poder irme donde Martina. Estando en la tienda mi padre pidió el uniforme... Un momento, ese no era mi uniforme.

-Papá creo que te equivocaste...-
-...No, es este el que usaras este año-
-¿Quieres decir que me sacaras del internado?-
-Si, este año estarás en otro, es mejor, tendrás mejores amistades y además podrás salir todos los fines de semana, sábados y domingos, sin excepción. Te has portado bien durante estos años sin tu hermana cerca, así que decidí premiarte, espero que continúes con tu comportamiento y no me decepciones- Estaba tan contenta que sin pensarlo salte a abrazarlo.
-Gracias papito, de verdad lo haré bien, lo prometo-

Cuando llegamos a casa, corrí a mostrarle mi nuevo uniforme a la Nanita, no es que fuera muy lindo, pero ya lo arreglaría para que quedara bien, además lo importante es que ya no volvería al internado y eso me bastaba. Estaba tan contenta que las horas pasaron deprisa y la hora de la cena llegó. El timbre sonó y papá se puso de pie para recibir a los invitados. Mi nana abrió la puerta y recibió los abrigos de un matrimonio y un chico como de mi edad. El matrimonio se veía demasiado estirado para mi gusto y el chico realmente no era feo, pero su vestimenta dejaba mucho que desear, era el típico chico que se cree superior a todos, o por lo menos eso era lo que aparentaba, miro por el hombro a mi nana y avanzo detrás de sus padres. Yo me levante y me coloque al lado de mi padre.

-Un verdadero honor tenerlos en mi hogar, ella es Javiera, mi hija menor- Yo sonreí en forma de saludo- Javiera, ellos son tus futuros suegros, el señor Rafael De La Torre, su mujer Samanta y su hijo Augusto- Sentí como se me callo la cara. Dios, la angustia comenzó a carcomer mi interior -Pasemos al living mientras preparan la cena ¿se sirven algo?-

Quería morir en ese instante, no podía creer que el día que yo creía más feliz se hubiera convertido en semejante pesadilla. Cuando nos sentamos a la mesa fue peor, lo único que hablaban eran sobre los planes para el matrimonio, como esa señora me acompañaría a ver el vestido y ese tipo de cosas, que juntas pasaríamos viendo cosas para la casa y que pasaríamos tardes y tardes compartiendo, casi vomito sobre el plato. Cuando le dije que no se preocupara que yo podría hacer esas cosas sin tener que molestarla y sacarla de su trabajo, casi les dio una parálisis  El señor Rafael se preocupo de dejar bien en claro que ellos tenían una buena situación económica como para evitar que su mujer se viera en la "DESGRACIA" de tener que trabajar y que no me preocupara por que yo tampoco lo necesitaría  yo solo debía enfocarme en mantener la casa y cuidar de sus nietos. Cuando se despidieron lo hicieron todos dándome un beso en la mejilla, Augusto se me acerco y me dijo al oído "Tu solo deberás complacerme ¿entiendes? no busco a una esposa adecuada, como creen mis padres, busco a una chica que este buena y que sea prácticamente mi esclava, por ahora cumples con todas las expectativas" Di un paso hacía atrás asustada y él me sonrió descaradamente y se fue. Quedamos solo mi padre y yo en el recibidor.

-Ni lo pienses- Se me escapo de los labios.
-¿Como?-
-No lo haré, no con él- Tenía tanto miedo de verme algún día casada con él que no medí mis palabras y seguí diciendo lo que opinaba.
-¿Te pregunte algo? Tu lo harás y seras su mujer ideal-
-¡Oh, no! yo simplemente no lo haré, golpeame, has lo que quieras, pero yo no lo haré, NO-
-No me pongas a prueba Javiera-
-Papá, ¡Es un completo idiota!-
-¡CALLATE! Tú te casaras con él, lo harás y...-
-...Puedes obligarme a todo, llegar al altar vestida de blanco a tu lado, pero cuando el padre pregunte si acepto... No lo haré- entonces vi como su brazo le levantaba y sentí el golpe de su mano en mi mejilla, pero no me importo, me sentía demasiado desesperada como para que uno de sus golpes me hiciera algo. Continué de pie e insistí  en que no lo haría, entonces me agarro de un brazo y me arrastro a mi pieza, Margarita salio de la nada a tratar de ayudarme pero él la amenazo con despedirla. Abrió la puerta de la pieza y me lanzo al piso "Vas a hacer lo que te digo" me grito mientras se sacaba el cinturón y comenzaba a golpearme. Creo que nunca me había golpeado tanto como ese día, durante estos años había estado más calmado conmigo, pero ese día fue como recordar las veces que golpeaba a Martina. Después de un rato resistiendo los golpes termine perdiendo la conciencia.

Capitulo 6 - "La Partida"


Franco

Me desperté al amanecer, me levante sin hacer demasiado ruido y saque una maleta que tenía en el closet, tome las cosas más esenciales y las guarde. Mire el reloj, eran las 6:05 a.m. tome una toalla y me metí a la ducha, en 10 minutos ya estaba fuera, me afeite y luego salí del baño. Martina se había despertado y estaba mirando la maleta.

-¿De verdad te vas?-
-Tengo que hacerlo, es mi trabajo- Dije serio mientras me vestía  La verdad es que aun estaba algo mosqueado por la conversación que habíamos tenido la noche anterior.
-¿Pero tan pronto? ¿No puedes pedirle a tu abuelo que te de una semana?-
-No creo que en una semana cambien las cosas, además sabes que no me gusta pedir excepciones por ser nieto del dueño, soy un empleado más-
-¿Piensas irte así de enojado?-
-No estoy enojado-
-Lo estas, puedo sentirlo-
-Te equivocas, no estoy enojado, solo estoy algo resentido, pero ahora ya no es momento de hablarlo, quiero irme con la mente despejada-
-¿Como puedes estar así solo por sexo?- Escucharla decir eso realmente me hirió.
-¿Solo sexo? ¿De verdad dijiste eso? ¿De verdad lo piensas?- Martina se enterró más aun en la cama, sabiendo que lo que había dicho me había herido- Yo no tengo simplemente sexo contigo, yo te hago el amor... pero por lo que veo para ti no es lo mismo-
-No quise decir eso-
-Pero lo hiciste- Entonces tome la maleta y salí de la habitación. Baje las escaleras y sentí sus pasos tras de mi, sin embargo no me gire, tome las llaves del carro y ella tomo mi mano.
-No hagas esto-
-Yo no estoy haciendo nada, no me culpes-
-No lo hago. Sé que fue mi error, lo siento, de verdad lo siento, no quería decir eso... También te amo y te deseo y cada vez que estamos juntos hago el amor contigo. Realmente lo extraño... De verdad lo hago, quisiera tenerte en mis brazos sin preocuparme de nada...-
-...Puedo retrasarme una hora- Dije esperanzado, pero ella esquivo mi mirada y me soltó la mano y continuo lo que yo había interrumpido.
-Pero no puedo- No supe que decir... Me sentía tan impotente, me odiaba por no tener un carácter más fuerte y hacerle el amor sin pedir su autorización. Me gustaría haberla silenciado con un beso, haberla acarreado a la cama y sin prestar atención a sus negativas hacerle el amor, sabia que tarde o temprano cedería, pero aun así no podía hacerlo... La respetaba y amaba demasiado como para hacer algo en contra de su voluntad y solo por satisfacción personal. 

Me acerque a ella, le di un beso en la frente y le dije adiós. Me metí al coche, lo hice andar, encendí el stereo y arranque... finalmente vi por el retrovisor la imagen de Martina viéndome desde la puerta. Tenía el corazón echo pedazos, pero debía se fuerte, tenía un duro mes por delante y debía hacerlo bien para volver lo antes posible.

Entre a mi oficina y ahí me esperaba mi abuelo acompañado de una chica que se veía un poco mayor que yo, aunque era lo bastante guapa como para que a nadie le importara su edad, ambos se pusieron de pie cuando me vieron entrar, entonces vi de reojo que a su lado había una pequeña maleta de viajes.

-Franco, ella es Maite, te acompañara como asesora ejecutiva durante este tiempo, ella es de la oficina de Publicidad, así que es su primera vez en el rubro hotelero, espero que ambos hagan un buen equipo-
-Buenos días, un gusto en conocerlo- Me quede un poco perplejo, siempre había pensado que iría solo yo.
-Buenos días, no estaba enterado que iría acompañado-
-No creí necesario decírtelo, es algo bastante obvio- Dijo el abuelo -Bueno, creo que ya no los molesto más, su avión sale en una hora, así que deben apresurarse para llegar, espero tengan buen viaje-

El abuelo salio de la oficina y nosotros nos dirigimos a mi coche, sin tener un tema en conversación el camino hasta el aeropuerto se hacia eterno e incomodo. Ella fue quien rompió el hielo.

-Así que tu eres el nieto del jefe-
-Así parece ser-
-Eres bastante atractivo y te ves mayor de lo que eres-
-¿Eso es un cumplido?-
-Por supuesto- Dijo mientras me sonreía y recorría con la mirada.
-Bueno, también soy casado, así que... mi esposa debe tener buena mano-
-¿Estas casado? ¿Tan chiquito?-
-Bueno ¿Como es la cosa? Me dices que me veo mayor y ahora me tratas de "chiquito"-
-Jajajaja tienes razón, solo creí  como estabas estudiando publicidad...-
-...Ahhh, creo que te equivocaste de persona, ese es mi primo Gaspar, es un año menor que yo. Mi nombre es Franco-
-Si lo dijo el abuelo... ¡Ah! Entonces tu eres el esposo de Martina-
-¿La conoces?- Me llamo la atención.
-Por supuesto ¿Quien no? es la que anda siempre a la siga de Enrique, siempre tras de él, como un mosquito atraído por la luz de un reflector... Ups, lo siento, no debí decir eso-

Si el camino al aeropuerto se me había echo eterno, el viaje en avión fue peor, las dudas me atacaban a cada momento ¿Quien mierda era Enrique? ¿Por que Martina lo seguía? ¿Era acaso por él que ella ya no lo quería? ¿Acaso él estaba ocupando su lugar junto a ella? ¿Lo había engañado? ¿Por eso ya no quería acostarse con él? La paranoia y los celos comenzaron a alborotarse a mi alrededor. Si alguna vez creí que podía pasar el mes tranquilamente, había estado en un completo error. Este mes sin dudas se me haría realmente eterno. 

lunes, 28 de enero de 2013

Capitulo 5 - "Un nudo en la garganta"


Martina

¿Que mierda? Me había hecho callar, hace un montón que no teníamos una discusión así y no me gustaba, normalmente solía ser yo quien se enfadaba y luego él simplemente pedía disculpas o me hacía arrumacos para que se me pasara y ahora simplemente me había hecho callar y se había marchado. No sería yo quien se quedara a esperarlo, me fui a la pieza y me acosté, dándole la espalda a su lado, para que supiera que no quería nada con él. Tarde o temprano se rendiría y se disculparía conmigo. Cuando sentí la puerta cerré los ojos para que creyese que dormía, normalmente funcionaba, él se metía a la cama y luego me abrazaba y me pedía perdón, sin embargo eso no sucedió  pude sentir como dejo un vaso en el velador y también note cuando se desnudo, finalmente se acostó y... nada, ni siquiera un buenas noches, solo se acostó y evito tocarme. Me comencé a angustiar ¿Por qué no se acercaba a mi? ¿Se estaba haciendo el indiferente? ¿Se había enojado de verdad? ¿Es que acaso no me entendía? ¿Yo estaba equivocada? A lo mejor el tenía razón, a lo mejor ambos teníamos que decidirlo, pero... Yo no quería, no podía hacerme cargo de un niño... ¿No podía? ¿No lo haría? ¿Y si mi relación con Franco dependiera de eso? ¿Lo haría? Por supuesto, por él lo haría, lo haría sin pensarlo. ¡Ahhh! rayos por que era tan estúpida ¿Porqué me enfade por algo como eso? De todas maneras no era como que él me lo estuviera pidiendo ahora, él solo dijo que le gustaría pero no dijo cuando ¿Verdad? No, no lo había hecho. La culpa se apodero de mi cabeza y sentía un nudo en la garganta, tenía ganas de llorar, quería decirle que me disculpara, que era una idiota, que él tenia razón, que estaba equivocada, quería que me abrazara, necesitaba tenerlo cerca, este muro invisible que se había puesto entre nosotros me estaba volviendo loca, solo quería que me mirase con amor como siempre lo había hecho y no con rabia como hoy. Pero no lo hice y no lo dije, por que era orgullosa, siempre mi orgullo había sido más fuerte, siempre se interponía en mi camino... El nudo en mi garganta se intensifico, tanto que creí que explotaría, por lo que me levante de la cama y camine despacio para no despertarlo, entonces mire hacia el velador y vi que habían dos tazas... Él había traído una para mi... A pesar de estar enojado. Eso hizo que no pudiera aguantar más y ahogando mi llanto salí de la pieza y me senté en la escalera y comencé a sollozar. Al rato sentí como una manta se deslizaba por mis hombros y luego me abrazó, pero no dijo nada y yo volví a llorar.

-No diere que lo siento, porque tu sabes que tengo razón- Dijo mientras me soltaba y se sentaba a mi lado, entonces me tendió una de las tazas que estaban en el velador- Es leche, bébela-
-No me gusta- Dije entre sollozos.
-Lo sé, pero esta tiene chocolate- Entonces la tome y la bebí- ¿Aun estas molesta?- Dije no moviendo mi cabeza- Eso es bueno, entonces ¿por qué lloras?- Levante mis ojos y al verle a mi lado me sentí peor, él siempre hacía todo por mi, hasta ahora que estábamos enojados estaba preocupado por mi, pensar eso me dio más pena y comencé a llorar nuevamente- No, no, no, no mi amor, no llores más- Me dijo mientras me quitaba la taza de las manos y me abrazaba- Ya esta bien, ya pasó, no llores ¿si?- No quería llorar pero no lo podía evitar. Después de un rato deje de hacerlo y fui capaz de hablar.
-Lo siento-
-¿Que sientes?-
-Esto, haberte despertado y que me vieras así- Franco levanto sus cejas, sabía que no era eso lo que quería escuchar, pero mi orgullo nuevamente estaba reinando.
-Sientes eso... O sea que el haberte enojado por lo otro lo sigues sosteniendo-
-Yo... no quiero tener hijos- Franco se alejo un poco de mi, para poder verme mejor a la cara.
-¿No quieres? ¿Nunca?-
-No, no quiero- Tomo su taza de leche y la bebió al seco. Entonces volvió a mirarme- Pero si tu tanto lo deseas, lo haría-
-¿A que le temes, Martina? ¿Por que no quieres tener hijos? A ti te gustan los niños, no puedes negarlo, adoras a Efraín ¿Por que no tener hijos? La verdad no logro comprender- ¿Porqué le temía a tener hijos? Lo sabía, muy dentro de mi lo sabía y solo ahora que Franco me preguntaba directamente me daba cuenta.
-¿Y si soy como mi padre? ¿Y si le hago daño?-
-Oh, no amor, tu nunca podrás ser como él, jamás serías capaz de dañar a alguien-
-Le he hecho daño a mucha gente Franco, antes de conocerte era mala, de verdad era muy mala-
-Estabas enojada con el mundo, estabas herida y sentías que nadie te amaba. Ahora estoy yo a tu lado y te amo, y siempre me preocupare de que no hagas algo de lo cual luego puedas arrepentirte. No temas por eso ¿Esta bien?-
-Si, pero... ¿y si pasa algo y luego ya no estas?-
-No pasara nada-
-A mamá le paso y a tus padres-
-Nosotros somos distintos, no pienses en eso, no todo se repite- Entonces volvió a abrazarme- ¿Entonces es solo eso? ¿No hay otro motivo?- Respire profundo.
-Tengo 20 años-
-Lo sé, yo también-
-Tener un hijo ahora, sería...-
-¿Ahora? ¿Y quien hablo de querer hijos ahora?-
-Tu dijiste que querías, que te gustaría verlo corriendo por la casa-
-Claro, me gustaría, pero no ahora, ambos estamos recién en nuestros trabajos y realmente sería algo complicado, además...- Se quedo callado un momento.
-¿Pasa algo?-
-Bueno, veras, la compañía inauguro una nueva oficina y las utilidades no están dando frutos, por lo que hoy el abuelo me dijo que deberé ir a supervisar directamente como va el trabajo allá-
-Oh ¿o sea que te cambian de oficina?-
-Solo temporalmente, durante un mes-
-¿Solo un mes? bueno ¿no estarás algo como agotado con los cambios de ir y venir?-
-Bueno, es que solo tengo que ir-
-¿Como?-
-Es en otra región, así que tendré que irme por un mes-
-No puedes-
-¿Como?-
-No puedes dejarme sola-
-No estarás sola, estarás con Javiera en casa y...- No lo deje terminar y lo abrace- Volveré pronto, lo prometo- Entonces me beso, me tomo por la cintura y me cargo hasta la cama, se estiro a mi lado y siguió besándome, comenzó a acariciar mi cuerpo suavemente y yo lo dejé, pero luego intento quitarme la ropa y sin pensarlo lo detuve.
-No-
-¿No? ¿por qué no?-
-No quiero-
-¡¿No quieres?!- Dio un suspiro y se alejo de mi -Tengo protección, no quedaras embarazada-
-Yo... No quiero arriesgarme-
-Martina hace más de dos meses que no lo hacemos, ahora entiendo porque, pero... soy hombre y no puedo evitar desearte-
-También te deseo- Dije sonrojándome.
-Ya, pero no es como que me sirva de mucho, no dejas que te toque-
-Solo dame un poco de tiempo-
-¿Tiempo? Me voy mañana... durante un mes ¿Crees que es poco?- No supe que responder, pero estaba segura que no cedería ante esto, no lo haría, así que me acerque, le di un beso en la frente le dije "te amo" y luego me di la vuelta y trate de dormir. Él no dijo nada, solo sentí un suspiro apesadumbrado.

Capitulo 4 - "Somos una pareja"

Franco


Hace más o menos un mes que cumplimos dos años de estar juntos... No creo que sea la rutina, pero definitivamente algo le pasa a Martina conmigo. Desde hace un tiempo que no se acerca a mí, no quiere nada conmigo, cuando la abrazo o la beso siempre termina alejándose. Tengo miedo a perderla, más que mal, me costó un montón para que se decidiera a estar junto a mí. 

Ahora, más encima mi abuelo me decía que debía de irme a una instalación que esta recientemente inaugurada.  No tendría problemas de no ser porque esta queda en otra ciudad, tendré que irme durante un mes, justo durante las vacaciones y justo cuando no estoy en un buen tiempo con Martina. Mi humor se había vuelto de perros, pero quería tratar de que no se me notara durante la comida, Martina lo había preparado todo para que su hermana estuviera bien y también para que le dieran permiso de quedarse, no quería arruinárselo. Tenía tantas cosas en mi cabeza, que solo me dedique a sonreír amablemente a todo, sin prestar mayor atención.

-...smo querida ¿verdad Franco?- Me pregunto mi abuelo y yo que no estaba prestando atención no supe que decir, mi abuela me miraba sonriente por lo que pensé que sería algo bueno, así que conteste lo que pensé que querían escuchar.
-Por supuesto, sería genial-
-¿Y a alguien le importa lo que yo opino al respecto?- Gire mi vista hasta Martina ¿Estaba enojada?- Más que mal soy yo la que va a estar nueve meses con él bebe en mi vientre, es mi vida la que va cambiar, soy yo la que lo cuidara y criara... porque... dudo mucho que Franco deje su trabajo por cuidar a su hijo ¿O no abuelo?- ¿Que rayos hablaba? ¿Bebe? ¿Que bebe? Debí haber puesto más atención a la conversación, esto sin duda me traería problemas más adelante. 

Después de eso la  conversación se terminó, Martina solo tenía ojos para Efraín y los demás rápidamente cambiaron de tema, sin embargo el ambiente quedo pesado. Después de que se unieran Gaspar y Javiera al grupo el ambiente volvió a relajarse, sin embargo a Martina no le cambio la cara... ufff y más encima debía decirle que me iría por un mes. La tarde paso rápido y ya todos comenzaron a despedirse, primero el padre de Martina junto con Javiera y Margarita, luego mis abuelos con Gaspar y al último Miguel con Cristina y Efraín, al despedirse Cristina me dijo al oído "Solo trata de entenderla y se le pasara, dale tiempo" ¿Tiempo? ¿Con un mes le bastaría? Seguro que sí. Al final quedamos solos en el living, Norma se había despedido y se había marchado a su habitación. Se había arrancado olímpicamente y yo me quede solo con Martina y toda la tensión que la envolvía.

-Em... ¿Así que quieres tener hijos?- Había comenzado ella la conversación que yo estaba tratando de evitar.
-Sí, claro ¿Porque no?-
-¿No pesabas hablarlo conmigo antes?-
-No pensé que...- Pero no me dejo terminar.
-... Soy yo la que debe decidir eso, soy yo la que va a cambiar su vida, soy yo la que voy a tener que hacerme cargo, yo seré la que tome la responsabilidad ¿y no "pensaste" en hablarlo conmigo?-
-Tampoco es que sea necesario Martina-
-¿Como que no es necesario? Me tienen harta, de verdad que ya estoy agotada-
-¿Que rayos es lo que te tiene tan cansada?- Comencé a molestarme.
-Todo, siempre me insisten en tener hijos, siempre lo hacen, cada vez me siento más presionada-
-¡Por Dios! ¿Quién mierda te está presionando?-
-¿Como que quien? ¡Tus abuelos!-
-¡Son mis abuelos! ¡No yo! ¿Por qué te molestas conmigo?-
-Porque tú les sigues el juego-
-¿Cuando?-
-¡Hoy mismo lo hiciste!-
-¿Hoy? ¿De qué rayos hablas?-
-¿Como que de que hablo? Tu abuelo te pregunto y tu simplemente lo afirmaste todo, ¡dijiste que sería genial!- Mierda, solo afirme, ni siquiera sabía de lo que estaban hablando en ese momento.
-¿Bueno y que tiene de malo que quiera tener hijos?-
-Eso lo tengo que ver yo-
-Ah no Martina, no seas patuda-
-¡¿Patuda?! ¡Patuda!- Repitió con un tono histérico.
-Eso será decisión de ambos, los dos, ¿Entiendes? tu y yo-
-Pero soy yo la que...-
-...¡Cállate! ya me aburrí de esta discusión estúpida, si tenemos o no hijos será decisión de ambos, porque somos una pareja y ambos nos haremos responsables de él. Si, quizás durante los nueve meses de embarazo seras tu quien lo cargue y todo eso, pero yo te cuidare durante ese tiempo y luego también me haré responsable, juntos lo criaremos y cuidaremos- Entonces me calle y salí del living para meterme a la cocina, necesitaba tranquilizarme, realmente esta pelea me había hecho sacar toda la rabia que tenía acumulada desde la mañana. Tome un vaso de agua y respire hondo. Luego prepare dos tazas con leche, solo por si ella quisiera, estaba molesto pero aun la amaba y ahora con la mente un poco más fría, quizás, podríamos llegar a entendernos. Al final salí de la cocina, y ella ya no estaba, cuando llegue a la alcoba, la vi acostada en la cama, me moleste un poco, así que me desvestí y me metí a la cama también. Sinceramente me carga dormir enfadado, pero tampoco sentía que lo que había hecho o dicho fuera incorrecto, así que no cedí. 

viernes, 25 de enero de 2013

Capitulo 3 - "¡Mi opinión también cuenta!"

Martina

Estaba realmente cabreada... La comida termino y de apoco nos fuimos levantando de la mesa, ayude a Norma a llevar las cosas a la cocina y luego a lavar la loza, cualquier cosa con tal de evitar algún tipo de comentario, sin embargo después de eso ya no me quedaba otra que ir a sentarme a compartir con los invitados. Al entrar al salón el abuelo estaba hablando con Franco en un rincón, apartados para que nadie pudiera oírlos, al ver a Franco supe que lo que estaban hablando no le hacia gracia, evite acercarme a ellos, luego podría hablarlo con él a solas. Camine hasta donde estaba papá, por más que busque a Javiera no la hallé.

-¿Y Javiera?- Pregunte mientras me sentaba a su lado.
-No lo sé- Me dijo y luego continuo hablando con la abuela. Miré hacia el frente donde estaban sentados Gaspar y Miguel.
-¿Nadie la vio?-
-Creo que fue a caminar, hace un momento la vi dirigiéndose por ese lado- Gaspar apunto hacía el camino hasta el lago -Si quieres puedo ir a buscarla-
-¿No te molesta?-
-Para nada también necesito tomar algo de aire- Luego de que Gaspar se fue, trate de entrar en conversación con mi padre.
-¿Y como van los negocios?- La abuela, Miguel y mi padre me miraron asombrados- ¿Que tiene? ¿No puedo preguntar?-
-Jajajaja No es eso cariño- Dijo la abuela- Es solo que no es común que tu hables de eso- En todas las reuniones anteriores siempre trataba de evitar las conversaciones sobre trabajo, simplemente no me gustaba, pero ahora necesitaba hablar con papá, convencerlo de que me dejara a Javiera acá en casa.
-Probablemente no es que estés interesada ¿Que es lo que realmente quieres Martina?- Dijo mi padre un poco serio.
-Por supuesto que me interesa, solo quería saber como te va, pero ya que no quieres contarme, esta bien-
-¿Entonces no quieres nada?-
-Mmmmm, así como nada, nada... La verdad es que quería hablar una cosita contigo- La abuela y Miguel soltaron risas, pero mi padre siguió tan serio como lo era siempre.
-Simplemente dilo-
-Bueno, estaba pensando, ya que Javiera esta de vacaciones, y le fue realmente bien en sus notas, sería bueno que pasara las vacaciones acá. En casa estará sola, tu trabajas, eres un hombre ocupado y ahora que se están quedando en la casa de la ciudad (Hace dos años cuando mi padre volvió al país no nos dio detalles de porque no estaba con él su mujer, pero cuando volvió a la casa de la ciudad las cosas de ella ya no estaban y desde ahí que ya no supimos más de ella). Bueno quiero decir, aquí es un ambiente más de vacaciones, tomar aire fresco y todo eso. ¿Le darías permiso?-
-Así que era eso... Claro ¿Por que no?- No me lo podía creer ¿Todo tan simple?
-¿Eso es un si?-
-Si-
-Genial, entonces mañana enviare un coche para buscar las cosas de Javiera...-
-...Alto, Javiera hoy vuelve conmigo a casa-
-¿Cómo? ¿No dijiste que la dejarías?-
-La dejare, pero primero pasará una semana en casa, tengo asuntos que arreglar con ella antes de que comience sus vacaciones-
-¿Asuntos que arreglar?- El miedo recorrió mi cuerpo ¿Que asuntos debía arreglar con ella?
-Este año la cambiare de internado, encontré uno donde podrá hacer mejores amistades, unas que luego en un futuro le servirán más, esta semana pretendo que se inscriba y luego que compre el uniforme y todo lo necesario- Me volvió el alma al cuerpo.
-Oh, si es así entiendo, esta bien, entonces en una semana ella podrá quedarse acá ¿Cierto?-
-Por supuesto-

Estaba feliz, solo era una semana en que Javiera tenía que hacerlo bien y todo estaría solucionado. La abuela volvió a entablar conversación con mi padre y yo con Miguel. Él siempre había sido amigo de Franco y ahora que estaba con Cristina nos estábamos acercando poco a poco. Después de todo lo que paso entre ellos, finalmente pudieron arreglar las cosas y estar juntos, Miguel trabajaba en la empresa con Franco, y Cristina durante el tiempo que vivió con las monjas aprendió peluquería, por lo que ahora tenia una pequeña tienda que manejaba en la semana, al principio partió solo ella, pero ahora solo se encargaba de la administración, ya tenía gente contratada, normalmente eran las mismas chicas que estaban con ella en el internado de madres solteras. 

-Lo hiciste bastante bien- Me dijo evitando hablar muy alto, solo lo suficiente para que yo lo escuchara.
-¿A que te refieres?-
-Convencer a tu padre-
-¡Oh! la verdad es que ni yo me explico como sucedió- Ambos reímos, pero el se detuvo en un momento y desvió su vista hacía la escalera. Cristina bajaba con Efraín de la mano, a penas llego al piso, el pequeño la soltó y corrió a los brazos de Miguel, quien lo tomo y le dio un abrazo, luego Efraín noto mi presencia y me estiro los brazos para que lo tomara. Por supuesto lo hice, me había rendido con él desde el momento que lo vi por primera vez en el hospital, realmente cuando lo miraba me sentía culpable de que alguna vez paso por mi mente abortarlo. Ahora solía complacerlo en todo y Franco siempre me apoyaba en eso.
-¡Tita Manina! ¡upa, upa!-
-Ya esta, tranquilo- Le dije mientras lo apretaba a mi cuerpo- ¿Quieres un poco de chocolate?-
-¡No! acaba de beber su leche, no le metas más dulces, luego no hay quien lo pare- Dijo Cristina mientras se sentaba al otro lado de Miguel.
-¡Cocoate, cocoate!-
-Vamos a buscar un poco de chocolate para mi niño hermoso-  Dije haciendo caso omiso a Cristina.
-Va manchar toda su ropa- Insistió  mientras Miguel reía- ¡Luego lo cambias tu!- Me amenazo.
-Vamos a comer chocolate y luego nos vamos a ir a cambiar de ropa juntos ¿verdad mi amor?- Le dije a Efraín mientras le entregaba el chocolate-
-Ti, ti cocoate, cocoate-
-Ya vez, después lo cambio yo- Le dije a Cristina mientras me sentaba otra vez al lado de Miguel. Todos rieron divertidos, Franco y el abuelo se habían unido al grupo, aunque Franco se veía distante y algo molesto.
-Te vez tan natural sosteniendo al bebe en brazos- Dijo la abuela sonriendo y mi sonrisa comenzó a cambiar.
-Será igual cuando tengas a tu bebe- Continuo el abuelo.
-Se ve genial como tía- Dijo Cristina para apoyarme y yo le sonreí agradecida- Es la mejor madrina-
-Seguro que también será una buena madre- Insistió el abuelo.
-Claro, pero para eso aun hay tiempo- puntualizo Cristina.
-Seguro que Franco le gustaría ver a un pequeño corriendo por la casa-
-También podría ser una pequeña- Dijo la abuela corrigiendo a su marido.
-Claro, claro, eso da lo mismo querida ¿Verdad Franco?- Franco, que desde hace un rato lo veía medio despistado, se quedo un momento en silencio, pero luego contesto con un sonrisa.
-Por supuesto, sería genial- Y eso termino por rebalsar mi vaso.
-¿Y a alguien le importa lo que yo opino al respecto?- Dije molesta y todos se giraron a mirarme sorprendidos- Más que mal soy yo la que va a estar nueve meses con el bebe en mi vientre, es mi vida la que va cambiar, soy yo la que lo cuidara y criara... por que... dudo mucho que Franco deje su trabajo por cuidar a su hijo ¿O no abuelo?- Todo el mundo se quedo callado y después de un tiempo fijaron su atención en otra cosa y yo me centre en Efraín.

Capitulo 2 - "No necesito un hombre"




Javiera

Primer domingo de vacaciones y lo comenzaba con una comida familiar, realmente me gustaba sentirme en una verdadera familia y desde que  Martina se había casado, esto era algo más común de lo que alguna vez ambas pudimos soñar. Mi hermana me había comentado que le pediría a mi padre que me quedara con ella estas vacaciones, debido a esto estuve toda la comida tratando de que nada saliera mal, pero cuando a Gaspar se le ocurrió preguntarme por mis estudios superiores supe que mi padre no dejaría que me quedara. Para papá que una mujer estudiara o mejor dicho que nosotras estudiáramos era algo en vano, el quería que yo me casara no que estudiara, incluso Martina no pudo contra eso, solo después de que se caso con Franco ella pudo optar a estudiar su carrera, si ella no pudo contradecirlo ¿Yo podría? Claro que no, de las dos yo era la más débil y él lo sabía.

La comida acabo y de apoco nos fuimos levantando de la mesa, necesitaba salir de alrededor de tantas personas, quería estar a solas un tiempo. Me levante y camine por el patio de la casa. El lugar era realmente hermoso, además estábamos en verano y eso hacia que todo se viera más claro, todo resaltaba, las flores del ante jardín, los arbustos a la orilla del lago y el canto de los pájaros que tenían sus nidos en los distintos arboles de alrededor. Me estire en la orilla y me puse a mirar las nubes... ¿Cuando será que mi vida cambiara? ¿Cuando podré ser feliz como lo es mi hermana? Yo también quería vivir lejos de papá, también quería hacer almuerzos para la familia, tener a alguien que me ayude con las cosas de la casa, estudiar una carrera en la universidad, trabajar y mantener mis días ocupados... ¿Pero es que acaso para lograr eso también debía casarme? ¿Acaso mi vida siempre tendría que ser mantenida por un hombre?

La vista de las nubes fue cubierta por una sombra, debido a la luz del sol no pude distinguir su rostro, así que me senté deprisa para poder verle mejor.

-¿Estas bien?- Dijo Gaspar mientras me pasaba un vaso de jugo y se sentaba a mi lado.
-Si todo bien-
-Te fuiste sin decir nada, todos estaban preguntando por tí-
-¿Todos?- Dije escéptica.
-Bueno, tu hermana estaba preguntando por ti, me ofrecí a venir a buscarte-
-¿Por que te ofreciste?-
-Creo que también necesitaba escapar de ellos un instante-
-Ah, ok- Dije y dejando el vaso en el piso, volví a echarme hacía tras. Él hizo lo mismo.
-Lo siento, creo que te debo una disculpa, no debí preguntar eso... ¿Tu padre no quiere que estudies?-
-Tengo un matrimonio arreglado-
-Oh, yo también-
-¿En serio?-
-Si, la chica es simpática, tampoco es que me guste, pero... me da igual-
-¿Como te puede dar igual?-
-Nunca he sido del tipo romántico, así que nunca me a gustado alguna chica, la verdad ni me importa-
-¿Eres gay?-
-¡OH! ¡NO! no, no, no, no, nada de eso, en absoluto. Solo no me interesa tener una pareja, vivo bien, solo en mi mundo, sin nadie que se entrometa, claro además de mis abuelos ¿Tu planeas casarte y ser feliz?-
-La verdad, yo solo quiero alejarme de mi padre, tener una casa, un trabajo, una profesión... No sé si quiero a un hombre-
-¿Y que pasa con tu novio?-
-¿Mi novio?-
-En el matrimonio de los chicos tu estabas con un tipo-
-Oh Leo.... mmm ya no es mi novio, desde hace un año más o menos que lo dejamos-
-Lo siento, no debí preguntar-
-jajajjajaa-
-¿De que te ríes?-
-Ya es segunda vez que te disculpas por lo mismo... jajaja- Él también sonrió -Leo simplemente... no era con quien tener una relación, él tampoco sirve para eso... Solo buscaba una cosa, creo que yo también quise buscar lo mismo... pero no me funciono tan bien como a él.
-¿Puedo preguntar que buscaba?- Yo solo lo mire un rato a los ojos, luego me sonroje, no era capaz de decirlo, pero él comprendió- Oh... ya veo... mmm... y...¿Conoces con quien te casaras?-
-No, pero tu conoces a la chica con quien lo harás, así que dudo que pueda ocurrir algo como lo que paso con Franco y Martina-
-Jajaja, si también lo dudo, ellos simplemente fueron demasiado... Creo que es mejor que regresemos, deben estarse preguntando por que no hemos vuelto-
-Esta bien, vamos- Dije mientras me ponía de pie.

No sé que paso en el tiempo que no estábamos, sin embargo el ambiente estaba algo tenso... No como si se hubieran enfadado, más bien estaban incómodos  Martina me vio y entonces me hizo señas para que la siguiera a la cocina.

-Esta todo resuelto-
-¿Como?-
-Te quedaras aquí durante las vacaciones... solo debes volver a casa esta semana, estar con papá... no lo hagas enfadarse... se que es difícil... pero el insistió en que debías estar por lo menos un semana en casa-
-¿Solo una semana?-
-Solo una, así que bueno ¿Estas feliz?-
-¡Claro!- Le dije y salte a abrazarla.

Solo una semana y me libraría de las vacaciones con mi padre... era todo lo que podía pedir por el momento.

sábado, 19 de enero de 2013

Capitulo 1 - "Esta es mi familia"


Martina

El sol entraba radiante por la ventana, sentí el cantar de los pájaros que revoloteaban por el jardín y luego un suave roce en mi pómulo  Lentamente abrí mis ojos y lo vi a mi lado "Buenos días, amor" me dijo mientras volvía a besarme suavemente ahora en los labios. Desde hace dos años que todas mis mañanas eran así, Franco solía despertarme con un beso de buenos días y luego entraba a la ducha, algunas veces me metía con él, otras bajaba para encargarme personalmente de su desayuno. En casa teníamos a Norma, que se encargaba de las cosas de la casa, Margarita mi nana, se había encargado personalmente de enseñarle todo lo que debía hacer, aun así los días que me quedaba en casa le ayudaba lo más que podía. Norma era una hermana de Margarita, por lo que eran muy similares y poco a poco me fui encariñando también de ella. 

Los días domingos (como hoy) solíamos quedarnos unas horas más en cama, sin embargo hoy no debíamos, ya que tendríamos invitados a almorzar. Como Javiera había salido de vacaciones le pedí a Franco que hiciéramos una reunión familiar y así poder convencer a mi padre de que dejara que se quedara con nosotros este tiempo, Franco no se vio muy animado, pero tampoco me detuvo por lo que continué con mi idea. Me preocupaba que ahora que no estaba yo, mi padre se desquitara con ella y mientras más pudiera evitarlo más tranquila me sentía.

-Buenos días ¿Ya es hora de levantarnos?- Franco cerro sus ojos y luego se desperezo.
-Me gustaría quedarme más tiempo contigo en la cama- Me dijo mientra que una de sus manos se metía por debajo de mi pijama y acariciaba mi cintura, esto acompañado de unos besitos juguetones que recorrían mi cuello y el hombro que estaba a su lado.
-Hoy no podemos, ya lo haremos otro día- Entonces se tumbo alejándose un poco de mi, la verdad es que hace mucho que no lo hacíamos y es que ambos hemos estado ocupados, cansados y mayoritariamente era yo la que daba las excusas, tenía miedo de quedarme embarazada y como nuestra familia cada vez nos lo pedía más, yo me volvía más cuidadosa respecto al tema.
-¿Otro día? ok, bien- Dijo no muy convencido. Antes de que volviera a tocar el tema y se volviera una discusión preferí levantarme.
-Iré a ver como va Norma con las cosas, tu mientras dúchate, te preparare un rico desayuno- Y entonces salí del cuarto.

Las horas pasaron y no tardaron en llegar los invitados, los primeros fueron los abuelos y Gaspar, después llego Cristina con Miguel y Efraín (su hijo y nuestro ahijado) y finalmente mi padre junto a Javiera y Margarita (siempre la incluía en todo, al igual que a Norma, ambas nos acompañaban a la mesa, eran parte de mi familia). Como era una celebración por la vacaciones de Javiera y Gaspar preparamos un asado acompañado de variada ensaladas a elección.

-Salud por las vacaciones de los chicos- Dijo la abuela levantando su copa y todos la seguimos. Luego cada uno comenzó a entablar conversación con quienes estaban sentados más cerca, pero yo me esforcé por escuchar una con más atención.
-¿Y como te fue este año Javiera?- Le preguntó el abuelo.
-Bien, gracias- Respondió ella de forma cordial- ¿Y tu Gaspar? ¿Qué tal el primer año en la universidad?- Gaspar había entrado este año a estudiar publicidad y lo estaba haciendo bastante bien por lo que sabíamos.
-Me fue bien, gracias por tu interés ¿Este año es el ultimo para ti verdad?-
-Si, lo es-
-¿Y ya sabes que es lo que quieres seguir estudiando?- A mi padre se le calló el servicio que tenía en la mano y la mesa quedo en silencio. Con Javiera nos dimos una mirada de preocupación, sin embargo ella hizo como que nada había pasado.
-Aun no lo tengo muy claro, espero tenerlo al finalizar este nuevo año-
-Y yo espero que al finalizar el nuevo año tengamos a un integrante más en esta mesa- Dijo el abuelo sonriéndome picaronamente.
-Eso sería perfecto- Se unió la abuela y todos dieron rieron en forma de apoyo a su idea, incluso al mirar a Franco lo vi sonreír alegremente ¿Es que acaso era la única que se aterraba con solo pensar en aquello? Me reí de forma mecánica y falsa, y me puse de pie para salir de allí un momento.
-Iré a buscar algo a la cocina- Dije como excusa.
-Te acompaño, ya es hora de calentar la mamadera de Efraín- Dijo Cristina mientras me seguía.

Estando en la cocina tome el primer vaso que encontré, lo llene de vino y lo bebí al seco.

-¿Estas bien?-
-¿Cuál es el problema con que no tenga hijos? Tampoco es que estuviera apurada por tenerlos, solo tengo 20 años y hace poco los cumplí- Entonces di un suspiro de frustración.
-Tranquila, no es para que te coloques así, son solo cosas que los adultos suelen decir- Me quiso tranquilizar Cristina mientras preparaba la mamadera.
-Es que esta bien una vez, pero cada vez que nos vemos insisten con el tema y ya me estoy sintiendo algo presionada-
-Solo no los tomes en cuenta, ellos pueden insistir mucho pero solo tu y Franco son los que debes decidir dar ese paso, más que mal la responsabilidad de criar al bebe se la llevaran ustedes no los demás ¿Has hablado del tema con Franco?-

¿Hablar del tema con él? La verdad es que no, él no lo había tocado, por lo que tampoco lo hice ¿Era realmente necesario hablarlo con él y tomar la decisión en conjunto? Más que mal era yo la que estaría nueve meses como un pelota... ¿No debería ser eso solo decisión mía?