sábado, 14 de diciembre de 2013

Epílogo

Franco

¡Dios! Apenas podía creerlo. Ambos estaban dormidos en sus respectivas cunas. Martina hacía lo mismo en nuestra habitación, apenas hoy les habían dado el alta a los tres. No entre en la habitación por miedo a despertarlos, a que pudiese hacer cualquier ruido que les molestara., pero luego recordé lo que nos había dicho el medico sobre todo eso de la muerte súbita y me apresure a confirmar que aun estuviesen respirando. Lo estaban. Di un suspiro aliviado y los quede mirando por un largo momento. Después de unos segundos Nicolás comenzó a moverse incomodo, me acerque y lo cargue para mecerlo en mis brazos, era tan pequeñito que tenía que juntar los brazos lo suficiente para que no cayera entremedio de ellos. Lo mecí hasta que volvió a estar tranquilito, lo metí nuevamente a la cuna y bese uno de sus pequeños piececitos. Confirme que los comunicadores estuviesen en orden y volví a la habitación. Martina dormía profundamente, me estire a su lado, paso un brazo por su alrededor y ella se acurruco inconscientemente a uno de mis costados.

Martina

Termine de colocarle aquel vestido que tanto me gustaba. La puse en el suelo y se hecho a andar deprisa, la seguí con una sonrisa, sabía perfecto a quien buscaba y por supuesto no tardo nada en encontrarlo. Se apego a la muralla, como queriendo ocultarse y se quedo mirando hipnotizada hacía dentro del cuarto de baño. Me acerque por su espalda y me agache para mirar aquello que le había llamado la atención.
Franco se encontraba frente al espejo colocándoce crema de afeitar en la cara y aun lado, parado sobre un taburete estaba Nicolás, imitando lo que hacía su padre. No me aguante le hice un gesto a Monserrat para que guardara silencio y salí por mi cámara fotográfica, cuando llegue, ella continuaba observándolos embobada y ambos tenían su rostro ya casi completamente untado en crema, enfoque y saque la foto. Sonó el obturador y ambos se giraron para mirar, al verme Nicolás alzó sus manitos mostrándomelas "¡Mami! ¡Mami! ¡mira! ¡mira!" me decía mientras movía sus manitos en mi dirección, deje la cámara sobre un mueble fuera del baño y me acerque para tomarlo en brazos, él comenzó a acariciar mi cara con la crema y sentí la risa exquisita de Monserrat a mi espalda, Franco la había cargado y le había untado crema en la nariz "Que vestido más bonito te ha puesto mami hoy" ambos nos miramos sonriendo y de a poco nos acercamos para darnos un pequeño beso.

Franco

-Amor ¿Has visto a la Monse por aquí?- Martina se giro para mirarme asustada.
-¿No se suponía que tu los cuidarías mientras yo hacía la comida?-
-Tranquila, debe andar por ahí solo la he perdido de vista por dos segundos y ya no estaba-
-Franco...-
-...No he buscado lo suficiente, así que no te alarmes, solo creí que el primer lugar al que vendría sería aquí, siempre anda tras de ti-
-Ve a buscarla ¿Sí? No me gusta no saber donde esta-
-Tranquila- Volví a decirle y luego con Nicolás de la mano, fuimos en busca de su hermana.
Subimos las escaleras paso a paso, ambos ya caminaban bastante bien, pero aun así prefería que fuera lento por las escalera, lo ultimo que quería era que alguno de ellos cayera, debido a eso es que siempre le habíamos enseñado a subirlas afirmándose bien de la baranda y a bajarla sentaditos. Cuando llegamos fue fácil descubrirla, solo estaba a unos cuantos pasos de mi, frente a nuestra habitación y parada sobre unos zapatos de tacones que Martina usaba cuando teníamos alguna cena importante, no pude evitar reír. Gire para gritar que ya la había encontrado y Martina me contesto un poco más tranquila. Monserrat nos vio y sonrió, Nicolás soltó mi mano y corrió hasta su hermana riendo, cuando llegó hasta ella la abrazó y Monse perdió el equilibrio, ambos terminaron en el suelo, pero ni uno de los dos se echo a llorar, al contrario ambos rieron. Yo me senté un poco apartados de ellos y los mire mientras ambos se acariciaban o se hacían cosquillas. ¿Podía ser más feliz? Tenía una mujer asombrosa a mi lado y a dos hijos preciosos que lograban que las cosas más simples de la vida fueran las más sorprendentes y hermosas. Tenía una vida feliz y todo el amor que pudiese necesitar. Era un hombre afortunado y estaba profundamente agradecido por todo lo que tenía, agradecido por esta segunda oportunidad que tenía.

Martina 

Sentí una corriente fría acariciar mi espalda. Tenía un peso sobre uno de mis brazos que no era habitual, inspire profundo y pude sentir su aroma. Reconocería aquel olor tan propio de ella aunque pasaran años de no verla. Lentamente abrí mis ojos y mi corazón se encogió como me pasaba cada vez que la veía a ella o a su hermano. Sus mejillas sonrosadas, una aplastando mi brazo, su boca ligeramente abierta mostrando aquellos pequeños y blancos dientecitos. Tras ella Nicolás estaba durmiendo en la misma posición, pero apoyando su mejilla en la espalda de su hermana. Adoraba verlos a ambos tan apegados, ver como se querían y se protegían mutuamente. Si alguno lloraba, el otro siempre corría a socorrerle y casi nunca peleaban. Verlos llevarse tan bien entre ellos me encantaba pero a la misma vez me tenía algo inquieta, no por ellos, por supuesto, si no porque anoche antes de que Franco llegara del trabajo y mientras los niños dormían en sus camas, tuve un poco de tiempo para salir de las dudas y había descubierto que estaba embarazada nuevamente ¿Podrían aceptar y querer a este nuevo bebe en sus vidas? No le había dicho nada a Franco y no era por miedo o algo así, si no que había quedado un poco en shock ante la noticia, pero quería decírselo, quería que lo supiese, que lo celebrara conmigo y también conversar sobre las inquietudes que tenía. Me levante despacio de la cama y me asome al baño de nuestra habitación. Franco estaba casi listo para marcharse,solo le faltaba terminar con aquel nudo de la corbata que siempre le traía problemas, camine hasta él y quite sus manos para tomar el control.
-No sé que haría sin ti- Me sonrió mientras pasaba sus manos por mi cintura y me acariciaba.
-Aprenderías, pero por ahora eso no será necesario, espero estar contigo cada mañana por el resto de nuestras vidas-
-Te amo- Dijo mientras besaba con delicadeza mi frente.
-También yo... Tengo algo que decirte- Le dije soltando su corbata ya lista y acariciando con delicadeza las orillas del cuello de su camisa.
-¿Qué pasa? Me pones nervioso- Pose mis labios en los suyos y él me respondió el beso de inmediato, luego me separe un poquito, tome una de sus manos y la coloque sobre mi barriga. Él abrió mucho los ojos, pero antes de que dijese algo, lo dije yo, necesitaba decirlo en voz alta y quería que el fuese el primero en escucharlo de mi boca.
-Estoy embarazada- Sus labios se curvaron en una sonrisa perfecta y sus ojos se cristalizaron, me alzo desde la cintura y me abrazo fuerte contra él. Soltó una carcajada de alegría y recorrió mi cara con besos, aun sosteniéndome en el aire, yo también reí. Mis miedos se habían esfumado completamente al ver su rostro resplandeciente, al sentir sus labios por mi rostro y sus brazos abrazándome firmemente. Mis hijos se adoraban entre ellos y también lo harían con su nuevo hermanito o hermanita, podía estar segura de aquello, ya que ellos habían aprendido a amarse viéndonos a nosotros y eso no cambiaría jamás.


FIN

jueves, 12 de septiembre de 2013

Capítulo 57 - "Sí a no ser feliz"


Javiera

Podía recordar perfecto ese día...

"-¿No será, hermano mio, que te adelantaste y la dejaste embarazada?- Estaba muriendo de susto, sentí una opresión en mi pecho de puro nervio. El vaso que tenía en mi mano resbalo y en un acto estúpido me agache para recoger los trozos, logrando que me cortase, Augusto se agacho a mi lado y me ayudo a ponerme de pie revisando que estuviese bien.
-Contesta lo que dijo tu hermano- La voz de su padre era fría y autoritaria  incluso algo despectiva... Mi padre me golpeaba, me gritaba y todo eso, sin embargo su voz jamás me había dado tanto temor como la de aquel hombre. Por lo menos en la voz de mi padre siempre podía escuchar algún rasgo de sentimiento, aunque no fueran los que yo quisiese que él sintiera por mi, sin embargo la voz del padre de Augusto era carente de todo sentimiento, como si él no le interesara en absoluto. Augusto me vio un momento a los ojos y lo supe, lo diría. Pensé que lo peor estaba por suceder, podía ver a mi padre lanzarse a golpearme sin miramiento alguno, incluso pensé en que después de golpearme a mi lo golpearía a él, pensé un montón de situaciones menos la que sucedió.
-Bueno, la verdad es que sí. Javiera esta embarazada- Primero hubo silencio por mucho tiempo, pero luego...
-Bien, entonces creo que no tenemos otra opción, lo mejor será colocar una fecha luego para evitar el escándalo- ¿Este era mi padre? ¿Y donde estaba su enfado? ¿Por que no me había golpeado? ¿se estaría aguantando hasta estar a solas... Eso hizo que un frió recorriese mi espalda, sin embargo no me quedo otra más que esperar.

La tarde paso rápido y no me di ni cuenta cuando ya iba montada en el carro de Martina, ella estaba sentada adelante por supuesto y es que con esa barriga, ni modo de que se metiera atrás, y yo iba sentada a un lado de mi padre. Cuando llegamos a casa todos bajamos del carro.

-Papá, quizás sería bueno que Javiera se quedara con nosotros...-
-Puedes estar tranquila Martina, no la golpeare-
-¿Cómo?- Preguntó.
-No golpeare a tu hermana, esta embarazada... Además a mi todo esto me sienta de maravillas, mientras antes se casen más rápido obtendré lo que busco para mi empresa- Y sin más entró a la casa dejándonos a los tres en shock."

Había pasado el tiempo, un mes para ser específicos y yo me encontraba ingresando a la iglesia del brazo de mi padre, como si fuera la hija perfecta con un padre perfecto en una familia perfecta. Aun lado los familiares y amigos del novio, al otro lado los de la novia, los cuales en realidad conocía a unos pocos. Caminaba aferrada al brazo de mi padre con miedo... miedo a lo que estaba haciendo, miedo porque sabía que no amaba a Augusto, porque por más que él se hubiese portado muy bien conmigo, por más que él diga que realmente me quiere, por más que sepa que es lo mejor y mi única opción, aun así yo no siento nada por él, pero esto es mi destino. ¿Opciones? Ni una. Hubo un tiempo en que la tuve, un tiempo en que mi otra opción hubiese sido lo mejor y lo que realmente me hubiese hecho feliz, pero yo lo había arruinado y ya no tenía derecho a nada. Camine por el pasillo hacía el altar y allí lo vi, sentado entre los invitados, Gaspar ni siquiera volteaba su rostro para verme, mantenía su cabeza gacha con la vista pegada al suelo y sentí que mi corazón moría en aquel momento. A él era a quien realmente amaba, de verdad lo amaba y lo había perdido, lo había echado todo a perder y ahora no tenía más opción que enfrentar lo que había hecho... ¿Que podía hacer? Quizás estuviese en mi destino el no ser feliz, a lo mejor en mi ADN, o simplemente trataba de buscar una respuesta o una explicación que me hiciera sentir menos mal, menos culpable, menos estúpida.

Mi padre tomo mi mano y la coloco sobre la mano de Augusto que me sonreía como si estuviera en una fiesta... Pero claro, es que era una fiesta... Aunque para mi era más un funeral, donde estaba enterrando todas mis esperanzas de una vida feliz, mis esperanzas de ser alguien más... Pero es que hablando sinceramente yo no merecía ser feliz... Realmente no lo merecía. Con valentía afirme la mano de Augusto y mire hacía el altar, donde tendría que dar mi si... Sí a una vida que no quería, sí a una vida que es todo lo que repudiaba, sí a una vida para que los demás sean felices con ella.... Era un sí a dejar mi vida de lado, a olvidar todos mis sueños y aspiraciones, a olvidar todo lo que realmente anhelaba... ¿Pero que más podía hacer? Yo misma me había encargado de escribir mi destino en piedra con cincel...

domingo, 1 de septiembre de 2013

Capítulo 56 - "Debía ser fuerte"


Augusto

Y ahí estábamos, sentados en la mesa mis padres, el suyo, su hermana con su esposo y mi hermano y su mujer, la familia completa reunida y todo con un solo fin, darles aquella noticia. Mientras todos comían tranquilos, fije mi vista en Javiera. La pobre a penas había comido algo, movía su tenedor de un lado a otro mientras jugaba con la comida, pero sin llevarse ni un trozo a la boca. Noto que la miraba y me dio una sonrisa, una que no llego hasta sus ojos.

A mi mente llego el recuerdo de hace una semana...

"Pasaron los cinco minutos y yo aun tenía a Javiera entre mis brazos. Nos habíamos quedado así, sin decir nada, solo escuchábamos nuestras respiraciones. Tenía tanto que pensar que los cinco minutos se me fueron volando.

-Javiera- Ella levanto su rostro de mi hombro y me observó- Ya esta-
-¿Cómo?-
-Los cinco minutos... Ya han pasado los cinco minutos-
-Oh... Ya...- Sus ojos se dirigieron a sus manos, que se movían una sobre la otra. Estaba nerviosa y no era para menos yo me encontraba igual.
-Iremos juntos ¿sí? Yo estaré a tu lado-
-Bueno- Me levante de la cama, tome su mano y la ayude a colocarse de pie. Ambos entramos al baño y ella me soltó para tomar la muestra y ver el resultado. No hizo más que tenerlos en sus manos y yo lo supe, seríamos padres. Su rostro se contrajo y cayó de rodillas al suelo y comenzó a llorar. Camine hasta ella y sacando con cuidado el test de su mano lo deje sobre el retrete y luego la acune en mis brazos meciéndola.
-Tranquila, tranquila. Vamos a hacer esto juntos. No te dejare sola- Le susurraba tratando de tranquilizarla y a pesar de que yo también tenía miedo y de que yo también sentía unos enormes deseos de llorar... No lo hice. Me aguante todo sentimiento que pudiese tener al respecto y solo me preocupe de los suyos, de tratar de que estuviera tranquila, de que pudiese ser alguien en quien apoyarse. Yo simplemente debía ser fuerte."

Ambos habíamos decidido que lo mejor sería tratar de mantener esto entre nosotros y lograr que nuestros padres aceptaran nuestra decisión de casarnos dentro de un mes. Por supuesto yo sabía que lo encontrarían algo muy anormal, pero ¿Qué más podía hacer? Ambos queríamos evitar a toda costa la confrontación con su padre, sin embargo yo también me moría de miedo de que mi padre supiese la metida de pata que me había mandado.

Cogí un poco de la comida de mi plato y me la lleve a la boca. 

Cuando terminamos de comer, todos nos retiramos al salón. Martina, la hermana de Javiera, realmente a penas si lograba moverse con agilidad y es que con sus casi ocho meses de embarazo, bueno... Parecía que cargara con un equipo de futbolistas completos. Cuando al fin vi que Javiera se quedaba sola un momento, tome un vaso con jugo, me acerque y se lo ofrecí.

-Creo que es hora de que se lo digamos-
-¿Cómo?- Me vio asustada.
-Tranquila, solo vamos a decirles lo del matrimonio ¿Sí?-
-¿Y si hacen preguntas?-
-Bueno, ahí veremos... Si se da la ocasión, quizás sea mejor que lo digamos de una buena vez-
-Augusto, yo...-
-Shh... Yo hablare, tu no te preocupes ¿Sí?-
-¿Se puede saber que tanto cuchicheas con tu hermosa novia?- Me molesto mi hermano, mientras su esposa le daba un codazo algo molesta por su comentario.
-Nada que a ti te importe- Le conteste seco. La verdad que es que no me llevaba del todo bien con mi hermano, sobretodo porque él siempre hacía caso a mi padre, era el hijo perfecto.
-Bien, entonces podrías decirnos para que haz hecho esta reunión ¿O es que fue solo por el placer de vernos a todos reunidos?-
-Eso es verdad ¿Qué es lo que tienes que decir, Augusto?- Dijo mi padre que me miraba con intriga. Aspire profundo y luego agarre la mano de Javiera fuerte.
-Queremos casarnos-
-Ya... ¿Y? Todo sabemos eso, es lógico... ¿Cuál es la novedad?-
-Queremos casarnos dentro de un mes más-
-¿Cómo?- Pregunto mi madre- ¿Por qué tanto apuro?-
-Simplemente no le vemos sentido a esperar más tiempo-
-Sería bueno si primero terminan el 4º medio- Dijo el padre de Javiera.
-Podemos hacerlo de igual forma-
-¿Por qué el apuro?- Pregunto mi padre serio, sentía su mirada penetrante quemarme.
-Nos amamos y queremos estar juntos ¿Que otra razón necesitamos?-
-¿No será, hermano mio, que te adelantaste y la dejaste embarazada?- Fulmine a mi hermano con la mirada y a Javiera se le calló el vaso que sostenía en su mano. Mierda. Ella se agacho con el afán de limpiar y uno de sus dedos se corto, me agache para ayudarla a levantarse y observar su herida, por suerte no era nada grave. Durante todo ese momento pude sentir la mirada de mi padre sobre mi, por supuesto ahora no me dejaría en paz hasta saber la verdad.
-Contesta lo que dijo tu hermano- Me dijo con su voz gélida. Mire a Javiera a los ojos, volví a coger su manos y le di un apretón.
-Bueno, la verdad es que sí. Javiera esta embarazada- 


Silencio.


Silencio.


Silencio... ¿Es que nadie pensaba decirnos algo?


-Bien, entonces creo que no tenemos otra opción, lo mejor será colocar una fecha luego para evitar el escándalo- dijo el padre de Javiera mientras el mío se colocaba de pie y caminaba hacía el mini bar, se sirvió un trago y se lo tomo de un trago. Mierda, estaba en problemas.

Mi madre comenzó a planear todo con el padre de Javiera, aun así mi padre se mantuvo el resto de la tarde alejado de todos. Cuando la jornada acabo salí a despedirme de Javiera preocupado porque le pudiese pasar alguna cosa, sin embargo su padre no parecía para nada molesto, de hecho todo lo contrario, se veía demasiado feliz. Vi como el auto en que Javiera y su familia habían llegado se marchaba y luego entre a la casa. Mi hermano con su señora ya no se encontraban en el salón, de seguro se habían retirado a su habitación, solo estaba mi madre y mi padre esperando por mi. El miedo me atacó y no me pude mover ni un solo centímetro más de donde estaba. Ambos se voltearon a verme y mi papá se sacudió el brazo de mi madre que lo tenía abrazado y comenzó a caminar hasta mi. Zas. Sentí mi mejilla arder y mi rostro girarse veloz ante el cachetazo que mi padre me había propinado.

-¡¿Tan inepto eres que no fuiste capaz de usar un puto condón?!- Me gritó.
-¡Amor! No le digas esas cosas, es un niño- Me defendió mi madre.
-¡¿Es un niño?! Después de esto ¿Aun piensas que es un niño? ¡Por Dios! Es que tu estas loca. ¿Que mierda es lo que tienes en la cabeza? Mira lo que hizo "tu niñito" acaba de dejar preñada a su prometida ¿Cómo crees que lo hizo? ¿Por accidente mientras jugaban al papá y la mamá?-
-Papá yo...- Zas, otro cachetazo más.
-Cállate, no quiero oírte. Siempre lo haces todo mal, eres un inútil, el inútil con el que tendré que lidiar toda mi vida. Vete a tu cuarto y no te atrevas a asomar la nariz. Lárgate de mi vista- Me dijo y yo no lo hice esperar, apenas dejo de hablar yo salí arrancando hacía mi habitación.


viernes, 30 de agosto de 2013

Capítulo 55 - "Todo esta perfecto"



Martina

Llevaba unas semanas con ese mal sentimiento en el pecho. Ahora me sentía tan culpable por haber echado a Javiera de aquella manera de casa. Tome aire y aleje ese pensamiento de mi. Aun seguía hablando con ella por las noches, solo lo justo y necesario, saber si estaba bien, saber si mi padre no la había golpeado nuevamente y al parecer no lo había hecho. Mire el reloj, las 19:00 hrs, seguro Franco llegaría luego. Me levante del sillón en el que estaba sentada y camine hasta la cocina.

-Hola- Le dije a Norma, que se encontraba echándole agua al hervidor.
-¿Ha pasado algo? ¿Necesita alguna cosa?-
-Claro que no, solo estaba pensando en que podría hacer alguna cosa para la once-
-Pero el señor ya debe estar por llegar-
-Lo sé, pero apuesto a que no le molestaría esperar un poco-
-¿Y que desea hacer?-
-No lo sé ¿Alguna idea?-
-Mmmm, bueno, la verdad es que yo ya me había adelantado algo, estaba preparando un brazo de reina, pensaba tenerlo para mañana al desayuno, debido a que aun me quedan algunas cosas que hacer, pero ahora, si usted desea podría terminarlo y así le da una sorpresa al señor-
-¿De verdad Norma?-
-Claro Señora, tengo el bizcocho listo, solo falta colocarle el manjar y el coco-
-Bien, entonces lo terminare por ti- Le sonreí y me puse manos a la obra.

Para cuando llego Franco a casa la mesa ya estaba servida y con un brazo de reina en el centro.
-Mmmm, esto se ve delicioso-
-Lo hemos hecho con Norma- Dije mientras le saludaba con un beso en los labios- ¿Que tal tu día cariño?-
-Cansado y con muchísimo trabajo, ha sido un día agotador, la verdad-
-Amorcito, lo lamento. Tomemos once y luego nos vamos a dar un baño de tina para relajarnos ¿Te apetece?-
-Claro que si, un baño junto a ti es lo mejor para olvidar el mal día que tuve- Nos sentamos a la mesa y comenzamos a comer.

Los días pasaban así, Franco iba a trabajar mientras yo me quedaba en casa, siempre esperando con él. Algunos días tenía visitas, como Cristina con Efraín que me iban a ver, él pequeño era maravilloso, cada vez que llegaba me saludaba con un beso y luego le daba dos a mi pancita, dos porque Cristina ya le había contado que serían mellizos entonces él no querían que se pelearan por sus besos. Eso siempre hacía que se me encogiera el corazón, Efraín había robado mi corazón desde el primer día que lo vi y es que era inevitable, era tan buen niño, se portaba excelente y Cristina casi no tenía trabajo con él. Casi, porque si no tuvieran el gato que tenían en casa, todo sería perfecto para ella, pero claro, Miguel se lo había traído un día en que habían entrado a una tienda de mascotas y el niño se había enamorado del felino... Miguel simplemente no podía decirle que no. También había recibido la visita de Enrique, que por supuesto en cuando franco supo que iría a casa se tomo el día libre. Ese día realmente había sido algo que aun en mis recuerdos me hacía sacar risas. Durante toda la tarde Franco iba de un lado para el otro con tal de no dejarme a sola con él y no es que me molestara, pero podía notar que Enrique necesitaba contarme algo y sabía que no lo haría con Franco entre medio, por suerte hubo una llamada que Franco no pudo evitar y se vio forzado a dejarnos a solas.

"-¿Cómo has estado con él? ¿Todo va bien?-
-Todo esta perfecto, no hay de que preocuparse- Le sonreí- ¿Cómo van las cosas por el trabajo?-
-A no, que fome, vine como amigo no como jefe-
-Solo me preguntaba... es extraño para mi estar todos los días en casa sin nada que hacer-
-No tienes que pensar en eso, el trabajo va bien... aunque ahora que me hablas de eso-
-¿Que pasa?-
-Nada, solo que se me había olvidado informarte que opte por despedir a Maite-
-¿Qué? ¿Por qué hiciste eso?-
-Has comenzado de nuevo con Franco y para hacerlo bien lo mejor será que no pienses en lo que ocurrió y con ella por allí, pues eso sería simplemente imposible-
-Creo que tienes razón-
-¿Creo? Por supuesto que tengo razón querida, yo siempre tengo razón- Me dijo entre risas. Enrique era demasiado simpático y siempre hacía que en las situaciones o en los temas más angustiantes yo pudiese sonreír. Ví como Franco volvía a paso veloz hasta nosotros pero entonces sonó el timbre. Antes de que me levantara el me hizo un gesto para que me mantuviese sentada, se dirigió a abrir la puerta y vi como dejaba pasar a un chico, era Alex. Enrique se levanto veloz y corrió hasta él y le saludo con un casto beso en los labios, lo cual dejo en shock a Franco, es que simplemente su cara fue un poema. Camine hasta él y lo saque del trance con un beso en su mejilla, entonces me vio y me sonrió para luego dirigirse a ellos.
-¿Se quedaran a tomar once?- Dijo cordialmente."


A pesar de lo que había pasado entre mi hermana y Gaspar, él nunca hizo alguna diferencia conmigo, por lo que también recibía visitas de él, en las cuales normalmente gastábamos la tarde en jugar a la play. Los días fueron pasando y mi vientre se abultaba mágicamente cada día más y es que después de enterarme que eran dos, fue como si se relajaran y se expandieran felices. Una de las noches en las que llamaba a mi hermana la note distinta, por más que le pregunte si le pasaba algo o si papá le había hecho alguna cosa, ella solo lo negó... Pasado unos días después de esa llamada me pidió que asistiera junto a Franco a un almuerzo que realizarían con Augusto en casa de sus padres... Y eso fue un duro golpe, pues yo sabía a la perfección lo que eso significaba. Estaba embarazada. Al principio dude en ir, no por ella o por lo que significaba ese almuerzo, más bien porque no tenía ganas de volver a ver a mi padre otra vez, pero luego de pensarlo y comentarlo con Franco ambos decidimos que lo mejor sería acompañarla, ya que no sabíamos la reacción que pudiese tener mi padre y eso nos daba mucho que temer, tanto por Javiera como también ahora, por el bebé que llevaba en su vientre.

jueves, 29 de agosto de 2013

Capítulo 54 - "La quiero"


Augusto

15 minutos... 12 minutos ... 7 minutos... 4 minutos... 1 minuto... Y suena la campana, camino hasta el asiento de Javiera, ella se levanta y me queda viendo con expresión de duda. 

-Nos vamos-
-¿Nos vamos? ¿Dónde? No. Yo tengo que llegar a casa, si me demoro más de lo normal mi padre me golpeara- Tomo mi teléfono frente a ella y marco el número de su casa, suena el tono de espera dos veces hasta que una mujer responde.
-Buenas tardes ¿Se encuentra el padre de Javiera en casa?- Ella abre sus ojos y comienza a modular que no lo hiciera, pero yo estaba decidido, hoy saldríamos de todas sus dudas, no estaría carcomiendome la cabeza pensando en la posibilidad de que ella este embarazada y fuera mio. La señora me dice que espere un momento. Lo hago.
-¿Hola? ¿quien habla?-
-Hola señor, soy Augusto-
-OH, Augusto, que sorpresa-
-Si, bueno lamento molestarlo-
-No eres molestia, dime ¿En que te puedo ayudar?-
-La verdad es que quisiera pedirle autorización para que Javiera este durante la tarde conmigo, de ser posible-
-Tú y Javiera... ¿Quieres pasar con ella la tarde? ¿Solos?- Notaba que se resistiría, por lo que pensé en una técnica.
-Si, es que con mis padres hemos hablado sobre lo del compromiso y la verdad es que como no hemos podido compartir lo suficiente, yo no me siento del todo cómodo aun con la idea, y se me ocurría que pasando la tarde juntos, quizás podría sentirme mejor-
-Oh, bien, si tienes razón, es necesario que ustedes compartan. Esta bien, pueden pasar la tarde juntos-
-Gracias, señor y no se preocupe, yo la llevare a casa-
-Ah, si claro. Gracias- Y entonces colgué.
-Bien, ahora si nos vamos- Tome su bolso y me lo colgué junto al mio en el hombro, con mi otra mano tome la suya y salimos de la sala y de la escuela.

Caminamos en silencio hasta llegar al centro de la ciudad, la deje sentada en una banca con las mochilas, saque mi billetera y fui a la primera farmacia que vi. Muerto de vergüenza pedí un test de embarazo, pague y salí a trote. Llegue a la banca abrí mi bolso y metí la billetera y la bolsa en él, aun así ella se percato de lo que era y me vio a los ojos algo asustada. No tome en cuenta su reacción y volví a tomar su mano y nos marchamos. Después de 20 minutos de viaje, estábamos frente a la puerta de casa. Solté su mano solo para buscar las llaves, pero antes de que las encontrara la puerta se abrió y mi madre salió por la puerta. Pude ver la tensión en la cara de Javiera y bueno, yo también me coloque algo nervioso, esperaba que a esa hora ya se hubiese ido al grupo de señoras con la que se juntan ese día... Pero al parecer me había equivocado. Cerré rápidamente el bolso, para que no viera la bolsa de la farmacia.

-Hola cariño, Javiera ¿Cómo has estado? ¿Qué te trae por aquí?-
-Viene por un trabajo, nos han designado juntos y debemos hacerlo, así que pensamos que podríamos hacerlo cómodamente en casa-
-Pero mi niño, yo voy saliendo en estos momentos-
-No te preocupes, tu ve tranquila, de todas maneras de quedarte podría ser una distracción-
-Bueno, tienes razón, entonces bien, adelante pasen, yo ya me marcho, llegare tarde y sabes como odio llegar tarde-
-Si, no te preocupes por nosotros- Entonces ella me beso en la frente y luego le sonrió a Javiera y se marcho, no sin antes gritar que nos comportáramos... Bueno creo que eso estaba de más ahora...

Ambos ingresamos a casa, la cual estaba sola, en casa solo teníamos una empleada y este, por suerte, era su día de descanso, ya que mi madre salía, así que no era necesaria. Volví a coger a Javiera de la mano y subimos hasta mi recamara, solo estando allí la solté. Ella miraba hacía todos lados, estudiando cada parte de mi alcoba.

-¿Estas bien? ¿Te sientes mejor?-
-Si, estoy bien... Te dije que después de vomitar siempre se me pasa-
-Ok... iré por un jugo ¿Quieres?-
-No, gracias-
-¿Tienes deseos de ir al baño?- Ella me miro y se sonrojo.
-No-
-Pues entonces te traigo un jugo, te traeré muchísimo, debes ir al baño para poder hacerte la prueba-
-¿Por que haces esto?-
-No preguntes ¿Si?-
-Es que... No te entiendo-
-No quiero que me entiendas, además si estas embarazada ese niño podría ser mio-
-Ya te dije que lo criaría por mi misma-
-Pues si es mi hijo tengo tantos derechos como tú... Bien... Ahora... Quiero preguntarte algo, pero no quiero ofenderte-
-¿Por que me ofendería?-
-Tu con... bueno con tu ex...-
-No...-
-¿No?-
-No-
-Ni siquiera escuchaste mi pregunta-
-¿No es obvia? Mira Augusto, no te estoy pidiendo nada por lo que no tengo por que mentirte, pero la verdad es que con Gaspar nunca paso nada más. Después de mi primer novio, solo has sido tú- Sentí que el pecho se me inflaba y una mochila caía de mis hombros... Ella había sido mía y no de su novio... en vez de sentirme acojonado por la posibilidad latente de que fuera a ser padre, me sentía aliviado-Bueno, creo que ya me dieron deseos de ir al baño-
-Oh- Con eso me saco de las nubes en que andaba volando- Bien, bueno aquí esta ¿Necesitas que te ayude?-
-¡No! ¿Estas loco? Puedo leer las instrucciones-
-Bien, bueno... Ese es mi baño, pasa- Le dije mientras le entregaba la bolsa con el test y luego apuntaba hacía la puerta del baño. Ella desapareció tras ella y luego de unos minutos volvió a salir por la puerta- ¿Ya esta?-
-No, hay que esperar cinco minutos- Me gire a ver el reloj que tenía en mi velador, así podría tomar el tiempo- Pero no quería esperarlos sola- Al oírla hablar así se me encogió el corazón, la pobre debe de estar hecha un lió... Fue puro instinto, me levante de la cama, donde había esperado sentado y me acerque a ella para abrazarla y rozar nuestras narices.
-No te preocupes, todo saldrá bien-
-¿Y si estoy embarazada?-
-Pues... tendremos un bebe hermoso, ya que seguro se parecerá a ti- Pude sentir como sonreía y eso me alivio, porque por más que en estos momentos sentía que la quería más que a nada en el mundo, también tenía claro que esta situación no era lo ideal y que ni su padre ni los míos estarían muy felices con la noticia.

sábado, 27 de julio de 2013

Capítulo 53- "Ocupas toda mi mente"


Augusto

¿Que estaba pasando conmigo? Hace más o menos un mes que con Javiera no hablábamos, pero yo no podía dejar de pensar en ella... Después del paseo todo había sido una real mierda... ¿Cómo había pasado del cielo al infierno? Sí, del cielo porque lo que había hecho con ella había sido como estar en el paraíso... pero luego... luego supe que ella realmente estaba de novia con ese chico... ¿Había hecho lo mismo con él? No lo creo, sino ¿por qué buscaría a otro para hacerlo? Esta chica solo creaba estragos en mi vida. Después de ese día mis amigos no volvieron a nombrarla y menos el tema de mi compromiso, ¿Compromiso? compromiso y una mierda... De seguro que ella no me aceptaría ni loca y por supuesto yo no la forzaría... Aunque mis padres me forzaran a hacerlo, creo que por vez primera me atrevería a contradecirlos. Yo realmente no quería que ella fuera infeliz, jamás haría algo para que lo fuera... Mientras mi mente seguía divagando en ella, mi cuerpo se encontraba sentado en la mesa, cenando con mis padres y digo mi cuerpo porque realmente no prestaba atención a las cosas que decían y luego de que voltee la sal sobre la mesa supe con mayor claridad que tampoco estaba prestando atención a lo que hacía.

-¡Augusto! ¡Hombre por Dios! ¿Qué es lo que estás haciendo?-
-Lo siento, no me fije-
-Claro que no lo hiciste-
-Ya cariño, no es para tanto, solo es un poco de sal- intervino mi madre.
-Sal que él no paga, solo esta desperdiciando cosas-
-Lo siento, padre-
-Tus disculpas no me sirven, a ver si puedes ser algo menos despistado-
-Si-
-Ahora contesta lo que te ha preguntado tu madre-
-¿Cómo?-
-¿Ahora estás sordo?-
-Tranquilo cariño, no me cuesta nada repetírselo- Entonces se dirigió a mi- ¿Cómo va todo con aquella chica? ¿Cómo se llevan? ¿Te gusta?-
-¿Te refieres a Javiera?-
-Que pregunta más idiota, por supuesto ¿Acaso tienes a otra chica?- No tome en cuenta las palabras de mi padre.
-Todo bien- Y me metí un poco de comida a la boca.
-Entonces te parece bien, eso es genial, de esa forma el matrimonio sera mejor-
-Mamá ¿Es necesario que me case con ella?-
-¿Por qué? ¿Hay algo mal?-
-No... Es solo que...-
-¿Solo que, qué? Esa chica se nota que es algo problemática, más que mal viene de un internado, no te culparía si no te gustase, quizás hicimos todo muy deprisa, si gustas puedo pensar en otra chica y presentártela ¿Estas de acuerdo?- Lo que me ofrecía mi padre resultaba algo tentador, no porque quisiera conocer a otras chicas, más bien era porque así podría dejarla en paz ella... ¿Pero qué pasaría con su padre? Quizás lo mejor sería preguntárselo a ella directamente y así me ahorraba problemas.
-Déjame pensarlo, creo que aún no puedo decidir, no hemos podido compartir mucho con los trabajos de la escuela-
-Bien, cuando tengas una respuesta nos la comunicas y veremos como procederemos- Y el tema cambio, ellos comenzaron a hablar de otras cosas, mientras mi mente volvía a lo que por este mes era todo lo que caía allí... Javiera.



Hoy teníamos primera hora de Ciencias, en especifico clases de química, un ramo que realmente era uno de mis favoritos, se me hacía realmente sencillo, mis notas eran sobresalientes. Cuando entre a la sala pude ver que Javiera ya había llegado, estaba tumbada sobre la mesa y parecía dormida. Me fui derecho a mi puesto, él cual quedaba justo a la distancia perfecta para poder mirarla de reojo. Cuando el maestro llego Tatiana le dio un puntapié a la mesa de Javiera para que esta se despertara. Ella despertó pero no tenía muy buen rostro ¿Que pasaba? ¿Estaría enferma?

Durante la mitad de la clase que había pasado la había estado observando sin despegar ni por un segundo mis ojos de ella. Cada vez estaba más pálida, algunas veces cerraba fuerte los ojos y tomaba aire profundamente y luego volvía a mirar a la pizarra, sin embargo sus ojos apenas podían mantenerse abiertos. En los últimos pude ver como estaba a punto de desplomarse allí mismo, su cuerpo se veía frágil y muy débil, en un par de ocasiones pude ver como se iba hacía un lado y luego volvía a ponerse bien, pero por supuesto solo le duraba unos segundos. Deje de observarla solo cuando Sebastian me pidió prestada la goma, fue en ese momento en el que escuche solo un ruido de la silla arrastrarse y al mirar la vi salir corriendo por la puerta ¿Que había pasado? El profesor se había quedado llamándola. Preocupado me levante y fui hasta él para pedirle autorización para ver que le pasaba a ella, Tatiana al ver mi preocupación también se acerco y dijo que ella podía ir en mi lugar. Quise matarla allí mismo. aun así el profesor prefirió que fuera yo "Tatiana, tus calificaciones son demasiado bajas para premitir que te ausentes en mis clases, prefiero que vaya Augusto" Por supuesto eso la hizo enfurecer, pero a mi no me importaba para nada. Salí de la sala y me encamine hasta el baño de chicas, era el único lugar en que se me ocurría que podría estar. Mire hacía ambos lados y entre. Habían dos chicas que estaba por encender un cigarrillo, al verme gritaron.

-¿Que hacen, estúpidas? No griten-
-Estas en el baño de chicas, sal-
-Ui si, el baño de chicas ¿Y? Como si fuera verles algo, de todas formas sus retretes están tapados, lo único que podría ver es como dos chicas estúpidas están apunto de encender cigarrillos en un lugar cerrado, si quieren pasar desapercibidas mejor vayan detrás del escenario, allí nunca va nadie- Ambas me sonrieron.
-Gracias- Dijeron y luego se marcharon. Entonces volví a lo mío.
-¿Javiera? ¿Estas aquí?- No hubo respuesta, pero pude sentir ruido en uno de los cubículos y luego un poco de tos. Camine hasta del lugar donde provenían los ruidos y golpee la puerta- ¿Puedo?- No escuche respuesta, por lo que decidí abrir. Javiera estaba palida, al borde de desmayarse y con rastros de vomito por su rostro... Esa no era la mejor imagen que había visto de ella y por supuesto no era una en la que pensaría cuando necesitara subir mi temperatura... pero aun así era ella y al contrarío de sentir asco, me dieron ganas de protegerla, de abrazarla, de limpiarla y cuidarla ¿Que rayos estaba mal conmigo? Tome un poco de papel y le limpie el rostro. Tire de la cadena y baje la tapa del retrete, como pude la tome y la senté en él. Saque otro pedazo más y volví a limpiar su rostro, ahora por el sudor que tenía.
-Dejame- Dijo mientras intentaba alejar mi mano de su rostro.
-¿Qué es lo que ocurre? Has comido algo en mal estado?-
-No te importa-
-Vamos, no seas así ¿Quiere que llame a tu novio para que venga a recogerte?- sus ojos se abrieron y su rostro hizo una expresión de dolor, sus ojos se cristalizaron. Estaba al borde del llanto. Esto ya me estaba sobre preocupando.
-No lo hagas... él y yo... ya no somos novios-
-¿Cómo?-
-Eso-
-¿Por qué? ¿Qué pasó?-
-Le  dije lo que había pasado entre nosotros-
-¿Qué? ¿Por qué hiciste eso?-
-Por qué soy estúpida-
-Bien, será mejor que no pienses en eso en este momento, te llevare a la enfermería-
-¡No!-
-¿Por qué?-
-No lo necesito, solo dame un segundo se me pasara, siempre se me pasa-
-¿Siempre? ¿o sea que no es la primera vez que te ocurre? ¿Por qué? ¿Qué es lo que tienes?-
-Yo... No estoy segura-
-¿Cómo?-
-Que no estoy segura eso, solo tengo una sospecha-
-¿Sospecha de lo que tienes? ¿y que es?-
-Te lo diré, pero que sepas que me haré cargo yo sola, no te estoy pidiendo nada-
-Me estas asustando ¿Qué pasa?-
-Creo... creo que estoy embarazada-

Capítulo 52- "Decepción"


Martina

había pasado un mes más o menos desde la ultima vez que nos habíamos reunido en casa. Claro que ahora contábamos con la compañía de los abuelos, por supuesto mi padre ya no era invitado a estas celebraciones, desde la última discusión que habíamos tenido había decidido sacarlo por completo de mi vida, ahora no era solo yo y quería que mis hijos crecieran en el mejor ambiente posible y si eso dependía de mi lejanía con mi padre, pues bienvenido sea.

Estaba cortando algunos vegetales para el estofado que estaba preparando. Después de pasar más de un mes en casa sin hacer nada productivo, había volcado toda mi atención en la cocina. Era extraño jamás me vi en esta faceta, pero Norma me había preguntado si me gustaría aprender y al no tener nada más que hacer acepte gustosa, ahora ya me manejaba en varios platillos que Franco no se contenía en pedir cada vez que podía. Además, también había aprendido algo de repostería, por lo que ahora almacenaba uno que otro pastel siempre en el frío. Los antojos seguían a mi lado y al aparecer no me abandonarían en todo el embarazo por lo que. Debido a mi creciente interés por la cocina había decidido invitar a la familia para que pudiese degustar mi mano, de la cual mi esposo se sentía sumamente orgulloso. Sentí sus brazos enrollar mi cintura, o por lo menos tratar de hacerlo, con siete meses y dos bebes en mi vientre Franco ya no era capaz de tomar sus manos a mi alrededor. Sentí un beso en mi mejilla. "los chicos ya han llegado" Solté el cuchillo, me di media vuelta y le bese, luego mire a Norma que estaba al otro lado de la cocina y me sonrió para hacerme entender que ya podía marcharme, la verdad es que solo faltaba ponerle las verduras y meterlo al horno, lo demás ya lo tenía todo preparado.

Almorzamos todos en paz, aunque podía notar cierto aire inquieto entre Javiera y Gaspar, algo que era más que extraño, pero no le presente mayor atención. Cristina estaba un poco más pansona, la última vez que nos habíamos reunido nos habían contado que estaba esperando bebé, por lo cual nosotros nos sentíamos muy alegres, sería el primer hijo de ellos como pareja y a pesar de que teníamos claro que jamás dejarían de lado a Efraín y mucho menos lo tratarían distinto, aun así este bebé significaría algo especial para ellos, ya que sería fruto de su amor. Cristina tenía apenas cuatro meses, pero su estomago había crecido de inmediato, al contrario de mi.

A todos les encanto el platillo que prepare y lo alabaron de buen grado y luego lo hicieron con el postre que también me había dado el trabajo de preparar. Pensé que este almuerzo se abstendría de cosas fuera de lo normal, pero ya el ambiente entre Javiera y Gaspar me había llamado la atención, ahora lo hacía el hecho de que Javiera no quisiera probar el postre. Aun así lo pase por alto. Pero cuando los abuelos decidieron marcharse junto con Gaspar y decidí ir en busca de un chaleco para abrigarme, pase por fuera del baño y pude escuchar como alguien vomitaba... No podía ser Cristina, ya que ella se encontraba en la primera planta. La única que se había ausentado era Javiera y preocupada abrí la puerta sin pensar que podía estar con pestillo por suerte no fue así. Al entrar la vi arrodillada frente al escusado, con sus manos agarrando firmemente el borde, mientras vomitaba.

-¿Estas bien?-
-Vete, déjame sola por favor-
-¿Cómo crees que te dejare sola? ¿Estas enferma? ¿Algo te callo mal?-
-No es eso, solo déjame sola un momento-
-No te dejare sola, menos cuando te sientes mal-
-No me siento mal, todo esta bien-
-¿Todo esta bien? vamos, mira como estas-
-Martina por favor, solo vete- Entonces una idea terrible paso por mi mente. Ella no había comido el postre y ahora estaba vomitando, lo peor es que decía que todo estaba bien... entonces... será que es bulimica.
-Javiera ¿crees estar gorda?- Le pregunte sin saber realmente si estaba bien preguntar algo como eso.
-¿Qué? ¡No!- Sentí un gran alivio.
-¿Entonces porque vomitas?-
-Crees que si supiera estaría aquí escuchándote, ¿No te vas a marchar, cierto?-
-No lo haré-
-Entonces quieres recoger mi cabello, creo que volveré a...- Y si, volvió a vomitar, yo ya estaba espantada del susto, después de los primeros meses, el vomito solo era algo normal dentro del... ¡oh por Dios! Solté su cabello y me tape la boca. No podía ser... No podía ser...
-Estas... estas embarazada- Javiera dejo de vomitar, saco un poco de papel y se limpio, luego se levanto (yo también lo hice) y se enjuago la boca, se peino y como si no hubiese dicho nada intento salir, pero alcance a detener la puerta y volver a cerrarla- Contéstame- Le dije ahora más sería.
-Yo... No lo sé... podría, pero no lo sé- dijo mientras desviaba la vista al suelo.
-Es que yo lo mato- Dije y quise salir tras Gaspar y colgarlo desde el segundo piso, pero ella me detuvo.
-No...-
-¿No? Es que como se atreve, él sabía en la situación que ambos se encuentran. No diré que todo es su culpa pero no puedo desquitarme contigo en este estado, él debe responder por esto-
-No Martina, él no debe responder por nada-
-¿Cómo?- Esto si que no me lo creía ¿pretendía cargar con todo sola? eso no lo permitiría.
-Martina, yo y... yo y Gaspar nunca... bueno... él no puede ser el padre.
-¿Cómo?- Ahora si que estaba confundida- ¿Entonces como es que existe la posibilidad de que estés embarazada?-
-Yo... Yo engañe a Gaspar con otro chico, con Augusto mi prometido- Estaba paralizada. ¿Javiera había hecho que?
-¿Tú qué?- Pregunte mientras trataba de tranquilizarme.
-Me acosté con Augusto durante el viaje de estudios de la escuela-
-¡¿Te has vuelto loca?! ¿Como pudiste hacer algo así? ¿Cómo le hiciste algo así a él? ¿Lo sabe? ¿Él lo sabe?-
-Si, la ultima vez que estuvimos aquí lo hablamos-
-Lo hablaron... genial, fantástico-
-Martina yo...-
-Martina yo ¡nada! ¿Que vas a hacer ahora? ¿Que vas a hacer si realmente estas embarazada? Que por cierto no lo dudo-
-Yo...-
-Engañaste a Gaspar, lo hiciste aun viendo como Franco me había engañado a mi, aun viendo cuanto sufrí y tu hiciste lo mismo, le hiciste lo mismo a él. No lo puedo creer-
-Yo...-
-Tu nada. Sal de aquí-
-¿Qué?-
-¡Que te vayas! ¡Sal! No quiero verte, no quiero verte ahora ni por el resto del día, sal de la casa, vete a caminar, como solías hacerlo con Gaspar y piensa en lo que has hecho, piensa en las consecuencias de tus actos y piensa en como vas a afrontar lo que se te viene encima, por que de esta yo no te salvo. Te lo buscaste tu sola y encontrarás una solución por ti misma. Cuando la tengas volveremos a hablar y yo te apoyare, porque eres mi hermana. Pero quiero que sepas lo desilusionada que estoy de ti- Entonces fui yo quien salio del baño y con un nudo en la garganta me metí a mi cuarto y ahogue mi llanto. Llanto porque sabía que a pesar de que yo esperaba que mi hermana tuviese una vida mejor, sabía que terminaría viviendo peor que yo, pues por lo menos en mi matrimonio arreglado existía amor, pero en el de ella, solo había compromiso y ahora se intensificaría aun más.