viernes, 29 de marzo de 2013

Capitulo 35 - "No quiero separarme de ella"


Franco

¿Que más podía hacer? No la dejaría ir sola a enfrentarse con su padre y por mucho que ella se opusiera (si es que lo hacia) iría de todas formas.

-¿Qué?- Me dijo algo sorprendida.
-No te dejare ir sola Martina, estaré a tu lado, hagas lo que hagas, digas lo que digas y tomes la decisión que tomes. Yo no me alejare de ti, ni ahora ni nunca- Se quedo un rato mirándome fijamente, hasta que sus ojos se vidriaron, pestañeo un poco y uno de sus ojos derramo una lagrima, que de inmediato seco con su manga.
-Gracias... Yo realmente...-
-¿Quieres que maneje yo?-
-No, quiero hacerlo-
-Bien, hazlo- Entonces se puso en marcha, anduvimos un tiempo en silencio hasta que mi teléfono comenzó a sonar. 
-Es Gaspar- Le dije mientra observaba la pantalla del celular.
-¿Te molestaría colocarlo en altavoz?-
-Claro que no, dije mientras lo hacia-
-¿Hola? Franco ¿Estas con Martina?-
-Si, ambos te escuchamos-
-¿Martina? oye no lo hagas, por favor no vayas donde tu padre. Javiera no quiso decirte nada precisamente por que él se lo prohibió, si se entera de que te enteraste por ella...-
-...No me entere por ella, la force... Ni siquiera eso, lo vi con mis propios ojos-
-Martina, piénsalo, si él se entera... Las consecuencias podrían ser peores-
-Yo me las arreglare con él Gaspar, tu cuida a Javiera por mientras-
-Oye en serio...-
-...Gaspar, tu solo cuida a Javiera y déjame esto a mi- él dio un suspiro, pero no contesto- Pasame a Javiera-
-¿Qué?-
-Colócala al teléfono-
-Mmm, ok... Toma-
-¿Javiera?-
-¿Sí?-
-¿Porqué te golpeo?- Se sintió como Gaspar tocia abruptamente.
-¿Cómo?- Dijo Javiera.
-¿Qué motivo te dio?-
-No lo sé-
-¿Estas segura o me estas mintiendo otra vez?- Javiera se quedo callada. Mire a Martina que espero un tiempo a que contestara, entonces dio un golpe fuerte en el manubrio- Mierda, Javiera dime la verdad-
-Yo... bese a Gaspar en la salida de la escuela, el chico con quien mi papá quiere casarme nos vio y se lo dijo- Martina Freno en plena calle, lo que provoco la piteadera del resto de los autos que venían detrás.
-¡¿Que hiciste que?! ¿Te has vuelto loca?- Entonces volvió a conducir como antes- ¿Cómo puedes ser tan irresponsable? Por favor dime que no lo hiciste apropósito-
-Martina, deja ya de retarme ¿No crees que con mi padre tengo más que suficiente?-
-Pues parece que no... ¿Es que acaso no habíamos hablado ya de eso?-
-Yo no hable de eso, tu me dijiste lo que pensabas-
-Solo quiero que te mantengas a salvo ¿Tanto te cuesta?-
-¿Y a ti?-
-¿Qué?-
-¿A ti cuanto te cuesta mantenerte a salvo? Desde que eramos pequeñas siempre fuiste la que más se exponía ¿Cuantas veces no increpaste a mi padre? ¿Cuantas veces no te golpeo él por eso? ¿Acaso las marcas que tienes en tu cuerpo son por nada?-
-Es distinto, tu no eres yo Javiera-
-Lo que pasa es que tu siempre has tenido una excusa, siempre sabes como responder y aceptar los castigos, pero jamás te quedaste callada ante ellos ¿Por que yo no puedo? ¿Por que siempre tengo que estar bajo tu falda escondiéndome de todo?-
-No quiero que te pase nada-
-Y yo no quiero que te pase nada a ti, eres mi hermana y tienes a un bebe contigo ¿Crees que mi papá se quedara tranquilo cuando vayas a increparlo?-
-Voy con Franco-
-Ya, pero Martina estuviste a punto de perder a tu hijo hace unos días y no por que mi papá te haya golpeado, fue solo emocional... No quiero ser la responsable de eso... Se que si algo llega a pasar tu no lo resistirás, ya estas mal con todo lo que estas pasando con Franco- Eso me dolió .. Yo lo sabía perfectamente, a pesar de que ella no lo admita.
-No estoy mal-
-No sé si eso lo dices para convencerme o para convencerte a ti misma-
-Javiera, es verdad si algo le pasara a mi bebe me sentiría muy mal... Pero si algo te pasa a ti... Me muero, no tengo a nadie más que a ti, eres lo único que me queda... Lo único que se que jamás perderé .. Antes yo...- Pero entonces se detuvo y me quedo mirando... Supe de inmediato lo que diría... Antes ella también pensaba que yo no saldría nunca de su vida y ahora... - Simplemente no puedo dejarlo así Javiera, no puedo, entonces déjame hablar con papá, lo haré de forma tranquila y Franco me acompañara para asegurarse de que no cometa ni una locura, tu solo quédate allí, luego pasare por ti- 
-Si algo te pasa a ti, también yo moriría- Dijo Javiera.
-Lo sé, estaré bien. Tu compórtate mientras no estoy-
-Esta bien, Franco confiare en ti-
-La cuidare, no te preocupes...- Interrumpí- ¿Me pasas a Gaspar?-
-Si... Toma- Entonces saque el alta voz.
-Mocoso, si se que algo así vuelve a pasar el que recibirá una tunda seras tu ¿Qué pasa con lo que hablamos anoche? ¿Qué pasa con el abuelo? ¡Mira lo que has causado!-
-Franco yo...-
-...Hablamos después, solos-
-Esta bien- Entonces colgué.

El viaje fue rápido y en silencio. Cuando llegamos Margarita abrió la puerta de inmediato.
-¿Donde esta papá?-
-En su estudio mi niña ¿Esta bien?- Dijo mientras me dirigía una mirada de desprecio. Mierda, tendría que hablar con ella luego, lo sabía... Quizás la madre de Martina había muerto, pero Margarita cumplía muy bien el papel de ella.
-Quiero hablar con él, iremos juntos- dijo mientras tomaba mi mano, algo que no dejo de sorprenderme.

Ambos entramos al escritorio de su padre, él comenzó a gritar antes de darse cuenta que no eramos Javiera.

-¡¿No te dije acaso ayer que debías venir de inmediato a...?!- Entonces nos vio- ¿Qué hacen ustedes aquí?-
-Quiero hablar contigo, pero necesito hacerlo tranquilamente-
-¿Es necesario que sea hoy? La verdad es que estoy algo molesto, tu hermana aun no llega de la escuela-
-Ya, no te preocupes por ella, esta bien- Él le levanto una ceja, por supuesto ya había entendido de que iba esto... Ahora veríamos como se desarrollarían las cosas.

sábado, 23 de marzo de 2013

Capitulo 34 - "Odio las mentiras"


Martina

Esto me estaba volviendo loca. Hace tanto que había anhelado un abrazo de él y ahora, en el momento que menos lo esperaba había llegado... "Te amo" ¿Como podía decirme eso? ¿Si me amara se hubiera aguantado no? Y para peor, ahora no me quedaba de otra que irme con él. ¿Por qué no tenía otra opción verdad? Mentira, yo podía perfectamente negarme, pero no quería. Solo quería olvidar por un día siquiera toda la mierda que nos rodeaba a ambos. Le dije que me esperara. Fui a beber agua, la necesitaba, tenía mi garganta realmente seca. Pero no me quise demorar mucho, la verdad es que ya quería largarme y poder estar sola con Franco. Me daría este día ¿Podía verdad? Solo sería un día, solo uno ¿Que daño podía hacer? Camine de vuelta a mi oficina pero cuando llegue ahí estaba esa zorra en el umbral de la puerta. Me acerque despacio y por al lado para que ni uno de los dos pudiera notar mi presencia.

-Si no me equivoco en algún momento fui parte de tu vida personal- ¿De su vida personal? ¡Que zorra! ¿es que ni siquiera tiene algo de dignidad?
-No, nunca lo has sido y nunca lo serás. Me acosté contigo, solo fue eso- Toma eso, no pude evitar tener un sonrisa de oreja a oreja.
-¿Me vas a decir que no lo disfrutaste?- Mi sonrisa se esfumo.
-La verdad es que ni siquiera lo recuerdo, solo me di cuenta que lo había hecho cuando te vi allí- ¿Así que eso era realmente verdad? Pues yo no le había creído antes.
-Pues te digo que lo disfrutaste- Ja, pues conmigo lo disfrutaba y lo recordaba ¿Que diablos estoy pensando? Esto no esta bien.
-Si me hubiese dado cuenta, jamás lo hubiera hecho- ¡Oh! me hubiese gustado que te hubieras dado cuenta.
-Dime lo que quieras, eso no quita lo que esta pasando con Martina y Enrique- ¿Cómo? ¿En que momento cambio la conversación a mi? ¿Yo y... Enrique? Ya no pude seguir escuchando en silencio
-¿Y que esta pasando supuestamente entre Enrique y yo?- Maite se giro hasta mi petrificada- ¿Ahora se te acabaron todas la palabras? Pues antes tenias bastantes- Ella siguió en silencio y no dijo nada- Franco ¿Necesitas hablar más con ella o nos podemos ir?-
-Vamonos-
-Y tu... Más vale que mantengas esa boca cerrada, si me entero otra vez que estas repartiendo cahuines de Enrique, divina, lo que te he hecho hasta el momento no es nada ¿Entendiste?- Ella asintió con la cabeza- Lárgate, te di trabajo así que hazlo- Y desapareció, yo camine hasta mi escritorio tome unas carpetas que podía repasar luego en casa, mi cartera y las llaves del carro.
-Nos vamos en el mio-
-¿Y que quieres que haga con el mio?-
-Déjalo en el estacionamiento-
-¿Y mañana me vengo a pie?- Dije irónicamente.
-Te vengo a dejar yo- ¿Cómo? Jamás había dicho que pasaría la noche con él- Te voy a buscar en la mañana- Dijo prácticamente leyendo mi mente. Sin decir nada salí de la oficina hasta el estacionamiento, me detuve solo por que no sabía donde estaba su carro- Ven- Tomo mi mano y me llevo hasta el auto. El estacionamiento esta realmente oscuro y solitario, era lógico ya que solo estacionaban allí personal autorizado, los cuales saldrían dentro de unas cinco horas más. Camine prácticamente a ciegas dejándome llevar por su mano, sentí el sonido de la llave y cuando abrió la puerta- Entra- Me senté y note que estaba en la parte trasera- Haste un lado- Me dijo mientras él también se metía ¿Que esta haciendo?-
-¡¿Que haces?!-
-Shhh, solo dame estos segundos- Cerro la puerta, me tomo de la cintura e hizo que me recostara. Entonces me tomo firme separando mis piernas, y apoyando todo su peso sobre mi comenzó a besar mi cuello.
-Franco, dijiste que teníamos que hablar- Pude decir a duras penas.
-Aja- Me dijo mientras cerraba mi boca con sus labios. Al final solo me deje llevar. Deseaba tenerlo entre mis brazos hace tanto tiempo, sentirlo solo mio y yo ser de él. Yo era de él después de todo, el único en mi vida. Me entregue completamente sin protestar y él me recibió como si de agua en el desierto se tratara. "Te amo, te amo, te amo" repetía constantemente y yo le contestaba con la verdad "También yo lo hago". Nuestros cuerpos se unieron como si jamás se hubiesen separado. Ambos eramos solo uno, embriagado de placer y amor a la vez. Fue realmente fascinante y casi perfecto. Pero solo fue eso. Al terminar, solo quedo hasta ahí.
-Necesito darme una ducha- Dije mientras volvía a colocarme la ropa.
-Si quieres podemos ir a donde me estoy quedando-
-¿Tienes comida? Tengo hambre-
-Podemos pedir algo estando allá-
-Bien- Ambos nos cambiamos de asientos. Cuando salimos a la calle me molestaron lo ojos debido a la oscuridad en la que habíamos estado. Me mire al espejo y comencé a peinarme, tenía una cara de haber tirado un polvo que se me notaba demasiado. Lo mire a él y estaba mucho peor. Su camisa estaba abrochada en los botones inadecuados y la corbata, ni siquiera tenía nudo, sin contar su cabello que esta revuelto. Sin poder evitarlo me puse a reír.
-¿De que te ríes?- Entonces se miro al espejo y comenzó a reír- ¿Ves como me dejas?-
-Deja, yo te ordeno- Le dije mientras con mis manos desabrochaba sus botones y volvía a abrocharlos de forma correcta.
-Te amo- Dijo y sentí un escalofrío por mi cuerpo. Ya no esta excitada, vulnerable y estúpida como para contestarle con la verdad y solo fui capaz de seguir con mi labor en silencio- Se que no me crees, pero necesito convencerte-
-Con un polvo no lo haces-
-Lo sé... Y no tuve solo un polvo contigo-
-¿Solo tuviste un polvo con Maite, no?-
-Aunque no me guste la idea, es la verdad-
-¿Y de verdad no lo recuerdas?-
-Ya te he dicho muchas veces que no-
-Me gustaría poder creerte-
-Solo hazlo-
-No es tan fácil-
-Sera fácil si así lo quieres-
-No Franco, yo creía que me amabas y que me serías fiel siempre, jamás se me paso por la cabeza que alguna vez en la vida podías acostarte con otra. Pero paso. Y eso logra que no sea nada fácil volver a creer en ti y tus hermosas palabras-
-Me equivoque, soy humano ¿Que quieres que haga para que me perdones?-
-Si lo supiera... No sé si te lo diría- Nos quedamos detenidos en un semáforo en rojo. El silencio se hizo profundo y eterno, entonces nos miramos a los ojos y la atracción volvió a sentirse en el ambiente. Él comenzó a acercarse, yo cerré mis ojos y nos besamos. Un beso tierno y sencillo.
-Se que  me amas-
-Si, te amo, eso no significa que confié en ti-
-Si no confías en mi ¿Como es que estas en mi carro y en camino hasta el lugar donde me hospedo?-
-Confío en que no eres un mal tipo, pero no confío en ti como pareja. Confío en ti como padre, pero no en ti como el compañero de mi vida-
-No me digas eso-
-Solo digo lo que siento de verdad- El dio un suspiro y continuamos el viaje en silencio.

Cuando bajamos del carro, estábamos en un departamento lujoso. Comenzamos a subir por el ascensor y cada vez los detalles lo hacían más lujoso aun ¿Como lo habrá adquirido? ¿Se lo habrá pedido a sus abuelos? Bueno ahora era lógico que no se quedaba con ellos como me había dicho antes.
-Este departamento es de Gaspar, su madre se lo dio, esta algo desordenado, solo estoy aquí desde ayer así que no he podido desempacar, así que... Bueno siento el desorden- Era extraño escucharlo decir algo así luego de vivir juntos.
-No importa. ¿Ya no te quedas con tus abuelos?-
-Nunca me he quedado con ellos- Abrió la puerta para que entrara.
-Pero me habías dicho que... ¿Qué mierda esta pasando acá?- Me quede de piedra al ver a Javiera acostada en el sofá del lugar, pero lo que más me sorprendió era que estuviera muy abrazada a Gaspar.
-Mierda, este chico no me había dicho nada, pensé que no utilizaría el departamento- Lo mire con ojos de asesina ¿A que se refería con "usar" el departamento? ¿Como Motel acaso? Mire mi reloj para ver que hora eran, 17:20 hrs. ¿Cómo había pasado el tiempo tan deprisa? ¿Pero Javiera no sale a las 18:00 hrs de la escuela? Sin pensar me acerque a ella enfadada y la zamarreé para que se despertara. Funciono. Despertó dando un  grito agudo de dolor, casi como si la hubiera golpeado con un fierro. Gaspar se despertó con sus alaridos.
-¿Estas bien? Te apreté en tus heridas, lo siento, lo siento. Sabia que no debíamos dormir juntos- Se levanto del sofá preocupado, ella también lo hizo y se quedo de hielo mirándome. Gaspar siguió su vista hasta verme, entonces se alejo de ella como acto reflejo.
-¿Qué heridas?-
-No es nada-
-No me mientas-
-No lo hago, estoy bien- Me dijo siendo incapaz de mirarme a los ojos, tome su rostro para obligarla a verme y entonces vi la herida que tenía en su labio, mientras hacia una mueca de dolor. Mierda.
-¿Por que no me lo dijiste anoche?-
-No se de que hablas-
-No soy estúpida, se que eso te lo hizo papá- Le dije mientras le tocaba la herida y ella reprimía un gritito.
-Martina, cálmate, no te hace bien colocarte nerviosa- Me dijo Franco.
-¿Nerviosa? ¡¿Te parece que estoy nerviosa?!-
-Ya para Martina, no fue papá, solo me pelee con alguien hoy en la escuela- Mentira, por el amor de Dios, sabía muy bien que su carácter no era el de las chicas que van por ahí agarrándose a golpes. Tenía que hacer que dejara de mentir, y yo sabía perfectamente como hacerlo.
-Siéntate-
-¿Qué?- Me dijo colocando una cara de susto, como si fuera a morir. Eso me lo decía todo. Mire alrededor del departamento buscando alguna puerta que me llevara hasta otra habitación. Solo en ese momento me percate que Franco estaba conversando con Gaspar, ambos estaban algo molestos, pero eso, por el momento no me importaba.
-Ven- Tome a Javiera por uno de sus brazos y antes de que pudiera evitarlo, la arrastre hasta una de las puertas y nos encerré con pestillo. Cuando coloque el seguro me vi obligada a soltarla y ella se coloco de tal forma que la cama se interponía entre ambas. La mire fríamente, si había algo que me molestaba era que me mintieran- Siéntate-
-No- Me dijo firme.
-¿Por qué? ¿Te duele?-
-Ya te dije que no fue papá, solo no quiero sentarme-
-¿Si no fue papá cual es el problema con que te sientes?-
-Simplemente no quiero- Ya se me había agotado la paciencia. Camine rápido hasta ella y de una sola vez la derribe sobre la cama y levante su falda. Mierda. La solté y me aparte un poco. Ella se volvió a poner de pie. Pero no se atrevió a verme a los ojos.
-¿Así que no fue papá?- La rabia y la impotencia me invadió y sin darme cuenta salí rápidamente a la sala de estar, tome las llaves del carro y fui en su búsqueda, solo cuando lo eche a andar, me percate que Franco se había subido al lado del copiloto.
-No se bien lo que harás, pero estaré a tu lado-

miércoles, 20 de marzo de 2013

Capitulo 33 - "¿Celoso?"


Franco

Cuando tome conciencia de lo que estaba haciendo, ya estaba en la oficina de Martina, justo frente a ella, me miraba como si estuviera frente a un espectro. 

-¿Que rayos haces acá?- Me dijo mientras seguía sentada en su silla. Yo me despabilé un poco y me gire para cerrar la puerta, entonces note la presencia de Maite- Ah, vienes a verla a ella ¿Quieres que les deje la oficina?- Me dijo con un tono irónico. Di un suspiro y mire al suelo ¿Que mierda hacia ahí? Martina se levanto, tomo algunos papeles de su escritorio y luego camino hasta la salida, pero antes de que pusiera un pies fuera, la tome por uno de sus brazos firmemente y le impedí salir.
-¿Puedes dejarnos a solas?- Dije mirando a Maite.
-¿Que crees que haces? ¡ Suéltame!- 
-Cállate, no hagas un escándalo, solo vamos a conversar-
-No quiero conversar contigo-
-Pues te aguantas, por que ahora soy yo el que quiere conversar- 
-Obligame- 
-No me tientes-
-¿Te atreverías? ¿Después de todo lo que me haz hecho?- 
-Si, me atrevería- Maite salio de la oficina casi huyendo.
-Ok, vamos a conversar, pero suéltame- Lo hice y ella se alejo un  poco, dejo sus papeles de vuelta en el escritorio y volvió a mirarme- ¿Y bien? ¿Qué es lo que quieres?- 
-¿Cómo es eso de que Maite es tu secretaria?-  
-¿Viniste por eso?- Me miro incrédula- ¿Tanto te preocupa? ¿Tienes miedo de que le haga algo?-
-Martina, por favor no empieces- 
-¿Que no empiece que? Eres tu el que se presento en mi oficina haciendo preguntas que no te corresponden. Tengo un jefe sabes, es él quien dispone los lugares no yo- 
-Claro que se que tienes un jefe, créeme eso jamas lo olvido-
-¿A que viene eso?- 
-Nada, no me hagas caso- Dije mientras venían a mi mente todos los comentarios que hizo Maite al respecto. 
-¿Estas celoso de mi jefe?- 
-¿Qué? ¡No! ¿Por qué? ¿Debería?- 
-Ja, esto si que es ser cara dura, ¡Me estas celando! No lo puedo creer... ¿Me estas celando después de colocarme el gorro?- 
-No te estoy celando, para nada, no tengo por que ¿Verdad?- 
-No es que no tengas por que, querido. Es que no tienes ni un más mínimo derecho a hacerlo-
-Por lo que sé, pasas mucho tiempo con él- 
-¿Te molesta? ¡Que bueno!- 
-Para tu juego- 
-¿Mi juego? Yo puedo jugar como quiera, soy una mujer libre y si en algún momento me da por meterme con alguien sera problema mio, no tuyo y por supuesto seras la última persona en saberlo-
-Aun estas casada conmigo- 
-Tienes razón, pero esta semana deberían llegarte los papeles- 
-No firmare nada- 
-¿Qué?-
-No te dejare para que te vayas corriendo a los brazos de aquel tipo- 
-Ja, tu ni siquiera esperaste eso para acostarte con esa zorra- 
-No hables así- 
-¿Que no le diga zorra? ¿Por qué? ¿La vas a defender?-
-Claro que no- 
-¿Entonces a que viniste?-
-Yo...- ¿A que vine? ni siquiera yo lo tenía claro.
-Ja, es que no tienes ni una excusa para darme-
-No estoy buscando excusas... Yo solo no quiero que te comportes de una manera en la que después te arrepientas-
-No digas eso, no me vengas con que en realidad estas preocupado por mi-
-¿Y que pasa si lo estoy?-
-Pues que no te creo- Dijo mientras se daba vueltas para darme la espalda.
-Yo te amo- Ella solo resoplo, mientras me fui acercando a su espalda, en un acto casi reflejo, coloque mis brazos alrededor de su cintura y la acerque a mi, logrando sentir el aroma exquisito de sus cabellos. Como lo había extrañado. Inspire hondo para mantenerlo en mi memoria por más tiempo y puede sentir la tensión en su cuerpo, aun así no se aparto- Realmente te amo, se que cometí el peor error de mi vida y se que no tengo derecho a reprocharte nada y menos a exigirte algo... Pero, por favor, no me apartes de ti... De ustedes- Dije mientras acariciaba su vientre. Ella se dio vuelta y me rodeo con sus brazos, enterrando su rostro en cuello. 
-No sabes cuanto me gustaría creerte- 
-Entonces hazlo- 
-No es tan fácil- Note humedad en mi cuello, la separe un poco, solo para poder ver su rostro pero sin soltarla, claro hasta que vi que lloraba, con una de mis manos limpie sus lágrimas.  
-No llores, cariño- Pero ella no se podía detener. Entonces la puerta de la oficina se abrió y entro un hombre, alto y bien parecido, en sus manos traía una carpetas, las cuales venía hojeando y sin dejar de verlas entró. 
-No se que mierda le pasa a esta tipa, pero tenía razón ella cree que las mejores son las que decías tu, aunque yo no este de acuerdo para nada con ustedes, mi amor- ¿Mi amor? ¿Por qué le decía mi amor? En vista del silencio levanto la vista y se nos quedo mirando. Martina me empujo y se aparto de mi. Todos nos seguimos en silencio por unos segundos, hasta que ella camino a su lado y tomo las carpetas, observándolas detenidamente. Yo no podía despegar mis ojos de él. Realmente era guapo y me costaba admitirlo, el tipo andaba bien arreglado, se notaba que se preocupaba por su apariencia.
-Te dije que le gustarían- 
-Por algo te ascendí ¿no?- Le dirigió una sonrisa y fue como echarle parafina al fuego. La punzada de celos que sentí fue tal que me costaba permanecer quieto y no llevarme a Martina lejos de él. Era obvio que él era el tal Enrique- ¿Amor, estas bien?- ¿Amor? ¡¿Amor!? 
-Estoy bien... Él es mi... Digo... Franco, el es Franco- Dijo dando explicaciones. 
-Ya, me lo imaginaba, por eso preguntaba si estabas bien- 
-Esta bien- Le dije- ¿Tu eres su jefe?- 
-Su jefe y su amigo- 
-Ya veo- Ambos nos quedamos viendo fijamente, era obvio que el estaba enterado de toda la situación.
-¿Puedo salir a almorzar antes?- 
-Déjale las cosas a la...- Me observo a los ojos- Maite, que ella se encargue por el resto de la tarde, tu puedes irte, vuelve mañana-
-¿Qué? No es necesario, la verdad es que...- 
-...Tenemos que hablar- La interrumpí.
-Y tengo que mantenerme, para eso trabajo- Me dirigió una mirada fria.
-Martina, ya esta hecho todo por hoy, así que lárgate- Dijo su jefe mientras salía de la oficina. Eso me gusto. Martina me miro un poco y luego pulso un botón del teléfono.
-Ven- Dijo en voz alta y a los pocos segundos Maite  apareció por la puerta.
-¿Necesita algo?-
-Toma, pasa estos documentos al limpio, quiero un informe sobre ellos para mañana, con copia a mi mail-
-Ok-
-Además adjunta las imágenes que se seleccionaron, yo no regresare hoy. Enrique ya lo sabe-
-Bien-
-Así que cualquier llamada la apuntas y me lo dices mañana, ahora lárgate- Maite salio de la oficina cerrando la puerta.
-¿Es necesario que la trates así?-
-¿Cómo quieres que la trate? ¡Se acostó con mi marido!-
-Eso es exclusiva responsabilidad mía-
-No niego que eres un bastardo, pero ella sabía que eras mi esposo, podría haberse alejado... Aun así no tengo por que darte explicaciones sobre mis actos, ahora espera aquí- Martina salio, dejándome solo en la oficina. Me senté en un a de las sillas y cerré los ojos.
-¿Así que estas en etapa de reconquista?- Me gire y vi a Maite en el umbral de la puerta.
-¿Se te olvido algo?-
-No, solo quería saber como estabas-
-Estoy bien-
-¿Te vas con ella?-
-Eso no te importa-
-Ya, solo preguntaba... Es realmente extraño que Enrique se lo permita, debe ser por que la quiere-
-¿Que estas insinuando?-
-Nada, yo solo digo lo que observo a diario ¿Acaso no lo notaste?-
-¿Qué tenía que notar?-
-Por Dios, realmente eres un ciego... Ellos tienen algo, es obvio y tu te estas sintiendo culpable mientras ella se ríe de ti junto a él-
-Maite, mi vida personal no te incumbe-
-Si no me equivoco en algún momento fui parte de tu vida personal-
-No, nunca lo has sido y nunca lo serás. Me acosté contigo, solo fue eso-
-¿Me vas a decir que no lo disfrutaste?-
-La verdad es que ni siquiera lo recuerdo, solo me di cuenta que lo había hecho cuando te vi allí-
-Pues te digo que lo disfrutaste-
-Si me hubiese dado cuenta, jamás lo hubiera hecho-
-Dime lo que quieras, eso no quita lo que esta pasando con Martina y Enrique-
-¿Y que esta pasando supuestamente entre Enrique y yo?- Martina estaba de pie justo detrás de ella.

lunes, 18 de marzo de 2013

Capitulo 32 - "Dolor insoportable"


Javiera

Tenía todo mi cuerpo adolorido, pero por sobretodo me dolía el trasero. Me había despertado antes de la hora en que debía hacerlo, ya que no podía dormir bien debido al dolor. Así que apenas comenzó a salir el sol me levante y me fui. Tuve dos razones para hacer eso. Primero, no quería ver a mi padre y segundo, no quería que todo el mundo me viera cuando me sentara en clases, quería asegurarme que podría hacerlo bien, además que la herida que tenía en mi labio y el moretón que la rodeaba no ayudaban en nada y al parecer ponerle base solo lo hacía más notorio, al fin que solo necesitaba pasar inadvertida. 

Cuando llegue a la escuela no había casi nadie, me dirigí hasta mi sala y espere hasta que un auxiliar vino a abrirla. Estaba sola y eso era lo mejor. Camine hasta mi puesto y me dispuse a sentarme. Mierda, esto si que dolía... Inspire hondo y trate de mantenerme lo máximo posible sentada. Me dolía pero debía aguantarlo, tenía que hacerlo. A medida que la sala se iba llenando yo trataba de hacerme la dormida en mi puesto, para que nadie se acercara. Durante ese momento rogué para que Augusto se quedara dormido, se rompiera una pierna o le pasara algo para no asistir a clases, pues el siempre era el único que solía molestarme por cualquier cosa y hoy no estaba de humor para aguantarlo. Necesitaba pasar inadvertida. Pero entonces lo escuche justo detrás de mi.

-Y... ¿Le gusto saber a tu padre que te besas con otro chico en la puerta de la escuela?-
-¿Fuiste tu?- Le pregunte mientras me levantaba de mi silla y lo miraba- ¿Tu le dijiste a mi padre?- Sus ojos se fijaron en mi herida y como acto reflejo me cubrí la boca con una de mis manos.
-¿Qué te paso ahí?- Me dijo mientras apuntaba a mi herida, me sentí avergonzada, el abrió sus ojos con sorpresa y la rabia se acumulo en mi garganta.
-¿Por qué le dijiste? ¿Acaso no puedes arreglar las cosas solo entre nosotros?-
-¿Fue tu padre quien te hizo eso?- Me pregunto con un tono horrorizado. Pero antes de que pudiera decirle alguna cosa, llego la profesora y nos hizo tomar asiento. No podía hacerlo... No hasta que Augusto se fuera a sentar a su puesto, pero el no parecía tener intención de hacerlo, la maestra se acerco a nosotros.
-¿Pasa algo?-
-No profesora, no pasa nada- Entonces ella también se fijo en mi herida. Mierda.
-¿Que te paso en el rostro?- Sentí la mirada de todos mis compañeros.
-Nada, solo me caí en casa y sin querer me golpee con la punta de la mesa- Que excusa tan estúpida  pero no se me ocurría otra cosa. La maestra me miro por un tiempo, seguramente con dudas.
-Bien, trata de tener más cuidado, ahora siéntate y tu- le dijo a Augusto- vete a tu puesto- No me quedo de otra, si no quería que se notara debía sentarme como siempre... A penas me apoye en la silla sentí el dolor agudo y no pude evitar quejarme un poco. Ambos me quedaron mirando extrañados. Sobretodo Augusto.
-Me pegue con la mesa, lo siento- Dije y mire hacia adelante. Me agarre a la mesa con fuerza tratando de aguantar el dolor.

Las horas de clases se me hicieron eternas... me dolía muchisimo, tanto que no podía prestar atención a lo que la maestra hablaba. En más de una oportunidad no pude responder a sus preguntas. Cuando por fin salimos a recreo no quise levantarme, pues sabía que luego debería volver a sentarme y pasar por todo otra vez. Pero Augusto no se daba por vencido y regreso para molestarme.

-Tienes más heridas ¿cierto?- Yo ni le mire, sería mejor si lo ignoraba- Contéstame-
-Déjame en paz-
-Lo sabía ¿Tu padre te golpea?-
-¿Quieres callarte de una vez?-
-No me callo, dime la verdad, quiero saberlo- Como yo no le hice caso no encontró mejor forma que tomarme de uno de los brazos y levantarme, pero cuando lo hizo note que tenía las piernas entumecidas y sin darme cuenta llegue al suelo- Mierda ¿Estas bien?- Levante mi vista para verlo, pero solo veía todo borroso, él trato de ponerme nuevamente de pie, pero mis piernas no respondía. No me había dado cuenta de lo mal que me sentía hasta ese momento, sentía mi cuerpo frío y sudado. Pude oír que Augusto le pedía ayuda a alguien y sentí cuando me tomaron en brazos pero mis ojos se fueron cerrando y todo se volvió oscuro. Cuando volví a abrirlos estaba en la sala de cruz roja del colegio, Augusto estaba también allí ¿Es que acaso no pensaba dejarme en paz? Al frente había un escritorio donde estaba hablando mi profesora por teléfono... ¿estaba hablando con mi padre?

-Bueno como le estoy diciendo, Su hija no se encuentra en condiciones para irse sola a casa...- Se calló por un minuto escuchando lo que le contestaban- Si entiendo que usted es un hombre ocupado y tengo claro que usted nos paga para que cuidemos a su hija durante ese periodo de...- Otro silencio- Ya, también eso lo sé, pero en estas condiciones... ¿Señor? ¿Señor?- Entonces miro hacia Augusto- Cortó- Le informo.
-¿Corto?-
-Si... ¿No sabes si alguien más puede venir a buscarla?-
-Se que tiene una hermana, es casada, tal vez ella pueda-
-¡No!- grite, entonces ambos me miraron- Ya me siento mucho mejor, no es necesario que la llamen-
-Señorita, usted no esta bien, tiene mucha fiebre, necesita reposo he ir a un medico, no puede estar en el establecimiento-
-No, de verdad, no es necesario, no la llamen, ella esta embarazada, no puede hacerse cargo de mi-
-Entonces llama a tu pareja- Me dijo Augusto... No parecía molesto... Eso era extraño.
-¿Cómo?- Dijo la profesora
-Ella esta pololiando con un chico, seguramente el podría venir a buscarla-
-En esta situación, creo que sería lo mejor- ¿Llamar a Gaspar? Bueno, eso... No es tan mala idea- Dame su numero telefónico-
-¿Puedo llamarlo yo?-
-Esta bien- Augusto saco de mi mochila el celular y me lo entrego. Busque dentro de mis contactos "El Friki" y le marque.
-¿Hola?- Contesto.
-Hola- Le dije.
-¿Que te paso? ¿Estas bien?-
-La verdad es que no, estoy algo enferma y no tengo quien me recoja en la escuela-
-Voy para allá- Y entonces colgó.
-Dice que viene pero, profesora, él no es mi pareja, solo es el primo del esposo de mi hermana, aun así somos cercanos-
-¿No es tu pololo?- Me pregunto extrañado Augusto.
-No, no lo es-
-Bien creo que eso ya no importa, lo dejaremos entre nosotros ¿Ok? Ahora descansa hasta que llegue- Entonces ella y Augusto se fueron para dejarme sola. Me sentía exhausta  tenía mucho frío y además me sentí adolorida. Para mi alivio Gaspar no se demoro casi nada, y sin darme cuenta ya estaba montada en su auto. No me hablo durante todo el camino, por lo que me quede dormida, cuando volví a despertar estaba en un sofá tapada con algunas mantas en un departamento que no conocía. Gaspar tenía una de mis manos atrapada con las suyas y dormía apoyando su cabeza en mi estomago. Con mi movimiento él se despertó.
-Hola- Me dijo.
-Hola-
-¿Ya te sientes mejor?-
-Si, un poco-
-Ya...- Entonces soltó mi mano y con una de las suyas acaricio mi rostro, justo en la herida, no pude evitar pegar un saltito, él solo dio un suspiro apesadumbrado- ¿Y ahora que fue?-
-¿Como?- La verdad es que no entendía bien a lo que se refería.
-Esto, te lo hizo tu padre y no me digas que no, por que se que es así-
-¿Si lo sabes para que preguntas?- Entonces se levanto del piso y se dio vuelta, camino un poco hasta que le dio una patada a algo que había en el suelo.
-Quisiera matarlo, por dios que es cierto-
-Gaspar, estas hablando de mi padre-
-Mira como te dejo... Quiero ver-
-¿Qué?- Abrí los ojos como plato.
-Quiero ver, muéstrame donde te golpeo-
-Oh, no, no, no, no y no. Absolutamente no-
-¿Por qué? ¿Te da vergüenza?-
-Claro que sí-
-Pues entonces denuncialo, para que esto no vuelva a ocurrir-
-Ya te dije que no haré eso-
-¡ Mírate!-
-Es mi padre-
-Eso ya me lo dijiste. Sé que tu no te olvidas de eso, ahora me pregunto ¿Recordara él que eres su hija?
-Ya basta, por favor, no me siento bien como para hablar de eso, no ahora, por favor-
-Bien, esta bien, pero cuéntame por que fue esta vez-
-Tu-
-¿Yo?-
-Bueno, no tu, más bien yo, o los dos-
-¿Quieres explicarte mejor?-
-Papá se entero que te bese- Abrió sus ojos.
-¿Y como mierda se pudo enterar-
-Creo que Augusto lo llamo-
-¿Ese tipo que estaba contigo cuando llegue a la escuela?-
-Si-
-Pero si se veía tan preocupado-
-¿Preocupado? A tenido que ser la culpa, creo que él piensa que mi padre me golpeo-
-No es que este equivocado-
-Ya lo sé-
-¿Por qué no me lo dijiste en ese momento? le hubiese partido la cara-
-Pues por que no me siento nada bien, por si no lo has notado-
-Lo siento, tienes razón, es mejor que duermas un poco más- La verdad es que tenía algo de sueño, había dormido mucho pero aun así me sentía agotada y dormir un poco más era una buena idea, pero no quería hacerlo sola.
-¿Duermes conmigo?-
-¿Qué?-
-Por favor- Le hice un puchero.
-Javiera, nosotros...-
-...Por favor, es solo dormir-
-Ufff, bien, pero estas segura ¿No te molestara? Estaremos apretados-
-No me importa-

Él se acomodo a mi lado y yo apoye mi cuerpo en el suyo, dejando mi cara en su pecho. Me sentía realmente cómoda y sin darme cuenta me dormí.

sábado, 16 de marzo de 2013

Capitulo 31 - "El amor a veces es una mierda"


Franco

Me estaba quedando en una pensión, Miguel me había  prestado algo de dinero para que dejara de dormir en el auto y lo que mejor encontré fue esta pensión, tenía una cama y un baño donde poder asearme, con eso me conformaba. Ya llevaba un tiempo aquí y mis días realmente eran demasiado monótonos  Despertar para trabajar, terminar la jornada y volver a encerrarme en estas cuatro paredes. Extrañaba a Martina, cada noche me preguntaba si estaba bien, si no tendría molestias por el embarazo, si me necesitaba o si me extrañaba... pero no tardaba en contestarme solo "Seguramente esta mejor ahora que no estas cerca de ella".

Ya eran las 18:00 hrs y mi horario por hoy había terminado, tome mis cosas y me dirigí al estacionamiento. Me metí al carro y me dirigí a casa. Lo primero que hice fue meterme a la ducha, luego me coloque alguna ropa cómoda para estar allí. Busque algo para comer... No había mucho, así que no me queda otra que volver a tomar una de esas sopas para uno. Tenía tanta hambre que me la acabe de un solo trago. Deje el tiesto ahí, no sentía ganas de lavarlo ahora, y me tire en la cama. No sé cuanto tiempo habrá pasado, pero me desperté con el sonido de mi celular, lo mire con algo de molestia por la luz en mis ojos "Gaspar llamando" pestañeaba en la pantalla.

-¿Aló?-
-Necesito hablar contigo-
-¿Pasó algo?- Me levante de la cama asustado, la ultima vez que me había llamado Martina casi había perdido a nuestro bebe.
-Necesito tomarme unas copas ¿Donde estas?-
-Estoy en el cuarto que arriendo-
-Voy para allá dime como llego-
-¿Donde estas?- Me contesto y yo le fui dando indicaciones para llegar.
-¿Estas seguro que la dirección que me diste es la correcta?-
-¿Por qué lo dices?-
-Es que estoy frente de un lugar en el cual dudo dejar mi auto estacionado y que cuando lo vuelva a buscar este aun aquí-
-No seas estúpido, el mio esta estacionado también allí-
-Ya, pero el tuyo es muy distinto al mio-
-Vete a la mierda, si quieres subes-
-Bien, bien ya voy-

Al final entro al piso donde me estaba quedando, realmente lo miraba con  cara de asco.

-No puedo creer que estés viviendo así-
-¿Que quieres que haga? Por si no lo has notado me corrieron de casa-
-¿Y tu orgullo es tanto como para no pedir ayuda a los abuelos-
-No merezco su ayuda-
-Eso podría ser cierto, aun así aun eres su nieto ¿Cuando piensas hablar con ellos?-
-¿Es necesario que lo haga?-
-Ellos aun no saben que Martina esta embarazada, entonces creo que si, es necesario, antes de que pase más tiempo, creo que les molestara más aun si saben que lo ocultaste por todo este tiempo-
-¿Viniste para decirme todo esto?-
-La verdad es que no- Entonces levanto una bolsa- Alcohol, necesito beber-
-¿Que paso?-
-Sabes, yo tengo un departamento, me lo dio mi madre. Ella cree que para mi es un martirio vivir con los abuelos, o en definitiva quiere comprar mi amor, mierdas de ella. Lo tengo todo amueblado y eso, vete para allá, esta solo-
-No quiero molestar, estoy bien acá-
-Si, ya lo veo ¿Que comiste hoy? ¿Sopa para uno? No seas imbécil toma tus cosas y nos largamos-

Poder llevarle la contra a Gaspar era algo casi imposible y en estos momentos no tenia ánimos para eso, así que cedí. A penas llegamos a su piso saco una de las botellas de la bolsa y sin pensarlo se trago casi la mitad de un solo sorbo.

-¿Que rayos es lo que te pasa? Suéltalo de una vez-
-Creo que me gusta Javiera- No pude más que abrir los ojos de par en par.
-Oh-
-¿Oh? ¿Eso es todo lo que me puedes decir?- entonces volvió a tomar otro trago, se lo quite de las manos.
-Para ya de beber así, no te hace bien-
-Esto es una mierda-
-¿Por qué?-
-¿Como por qué? Por que yo ya estoy comprometido en matrimonio, no puedo fijarme en alguien más-
-Gaspar, no es necesario que te cases por que el abuelo lo dice-
-Es que tu no entiendes-
-¿Que es lo que no entiendo?-
-El abuelo ha echo todo por mi, todo. Mi madre... uff mi madre es... Todo menos una madre... ¿La habré visto unas cinco veces en toda mi vida? ¡Y tengo 19 años!... Lo que quiero decir es que... mi abuelo jamás me ha pedido nada, nunca y ahora lo único que me pide es que me case con esa niña, no me dijo que me casara ahora, o el próximo año, me da tiempo para que me desarrolle intelectualmente y luego, cuando ya este listo que me case con ella... Yo simplemente se lo debo, y ahora... Llega esta niña atolondrada y confunde todo lo que yo tenía programado, rompe mis esquemas y me desequilibra por completo. Quiero estar a su lado, quiero cuidarla y protegerla, pero no debo. No soy yo el que tiene que hacerlo... ¡Ahhh! mierda- Dijo mientras golpeaba con una de sus manos la mesa, saco otra botella de la bolsa y la bebió.
-Primo ¿Que quieres que te diga? Estas totalmente enamorado de ella y no se te va a quitar por mucho que la alejes de tu lado, por mucho que sientas que debes hacer lo que el abuelo te pide. Aun si te casas con quien el abuelo te pide, aun así seguirás amando a Javiera. Y si, es realmente una mierda. El amor no es solo rosas y corazones, a veces es una verdadera mierda y duele- Entonces tome la botella que tenía antes él y la termine de un trago.

No me di cuenta cuando nos quedamos dormidos, los dos hemos tenido que estar realmente borrachos, ya que nos habíamos tomado las 3 botellas de alcohol que había traído. Desperté gracias al despertador automático que tengo en mi celular. El día se me hizo eterno debido al dolor agudo que tenía de cabeza. Estaba claro que no debía tomar así entre semana. Pero bueno, Gaspar necesitaba desahogarse y yo necesitaba sentir otra especie de dolor para olvidar, aunque sea un instante, el dolor que tenía por no estar junto a la mujer que amaba. Mi celular comenzó a sonar "Amor llamando" marcaba, fue como si una daga atravesara mi corazón.

-¿Hola?-
-Hola, quería avisarte que pasado mañana tengo hora al medico, me harán una ecografia. Te lo digo por si te apetece ir- Eso era obvio, claro que quería ir, era mi bebe también.
-¿A que hora es? Para poder avisar en la oficina-
-Si tienes cosas que hacer no es necesario que vengas-
-Si no quieres que vaya dilo-
-Haz lo que quieras-
-Entonces iré-
-Bien-
-¿La hora?-
-Ah, si... le diré a mi secretaria que te llame para informarte-
-¿Secretaria?-
-Si me ascendieron-
-Felicidades- Le dije de verdad contento por ella.
-Si, seguramente mi secretaria te encantara-
-¿Como?-
-Nada, bueno ya me voy-
-Bien, cuídate-
-Aja- Y colgó.

Al rato volvió a sonar mi celular "Maite llamando" Mierda. No quería contestar pero... ¿Y si luego se le ocurría hacerme un escándalo? Mejor era deshacerme de ella de una vez.

-Dime-
-Hola-
-Si, hola ¿Que es lo que quieres?-
-La hora para la ecografia es a las 10:00 de la mañana, la dirección te la... digo se la enviare a través de un mensaje-
-¿Cómo?-
-Digo que la...-
-...No me refería a eso ¿Cómo es que tu sabes sobre eso?-
-Soy la secretaría de la señora Martina- Me quede estupefacto, seguramente no lo estaría pasando nada bien... Martina debía de estarce desquitando de lo lindo con ella y por algo que era exclusiva responsabilidad mía.
-Pásamela-
-¿Qué?-
-Que me la pases- Escuche como le entregaba el celular.
-Ya hable con él no tengo nada más que decir-
-Pero el insiste en...-
-¡Realmente eres una inútil, sal de mi oficina y no me molestes más!- Colgué el teléfono, tome mis llaves y me dirigí a la oficina de Martina. 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Capitulo 30 - "Extrañar esa sensación"

Javiera

Dios ¿Me estaba diciendo que no sentía nada? Eso era imposible, yo tenía la respiración entrecortada debido a todas las sensaciones que mi cuerpo aun no lograba digerir. 

-No, no necesito ni una chica- Le dije mientras lo veía entrar al coche. Me metí en él.
-¿Quieres decir que sentiste cosas?- Me dijo mientras encendía el auto.
-Claro que no, pero a diferencia de ti, tu no eres al primer chico que beso-
-Oh... Cierto, eres de esas mujeres que besan a cualquiera. Lo había olvidado- Dejo de mirarme y presto atención al camino y yo me quede en silencio. ¿Yo era de esas mujeres que besaba a cualquiera? Claro que no imbécil, solo había besado a Leo antes de él, pero por supuesto eso no se lo diría. Ya podía pensar lo que quisiera de mi. Me daba absolutamente igual- Te dejaré en casa-
-Oh... Creo que es mejor que me dejes cerca, si mi papá ve que me bajo de un auto... simplemente no creo que le guste-
-Ok- Y fin de toda conversación. El camino a casa fue largo y silencioso. Él no me decía absolutamente nada y yo realmente no estaba interesada en hablar más con él. Cuando estuvimos cerca de casa paro el coche y me dejo bajar.
-Adiós-
-Cuídate- y fin del día extremadamente raro que tuve junto a él. O por lo menos yo en ese instante habría pensado que el día se había acabado, pero lamentablemente no fue así.

Cuando llegue hasta al frente de casa, papá estaba en el patio caminando de un lado al otro, cuando sintió que abrí la puerta, me atravesó con la mirada. Mierda. No sabía que había echo pero a penas lo vi supe que estaba enfadado conmigo y que hoy no me salvaría. Cerré la puerta de la reja y me acerque como si nada. "Hola pa..." pero no alcancé a terminar la frase. Su golpe me hizo perder el equilibrio y caer al suelo, alcancé a afirmarme con mis manos antes de que mi cara chocara contra el piso. Vi como recogió una varilla de uno de los árboles del jardín y comencé a asustarme, trate de pararme para correr a encerrarme en mi cuarto, pero él fue más rápido, me agarro del pelo y sin decirme nada comenzó a avanzar hasta dentro de la casa, jalandome con él. Me comencé a desesperar y a llorar, me dolía el rostro donde me había llegado su bofetada y ahora me dolía la cabeza donde me estaba tirando el pelo, pero lo que más me daba pena era no saber por que me estaba castigando.

-Papá, papito, suéltame por favor-
-¡¿Qué te suelte?! Ese es el problema contigo, que te he soltado mucho-
-Papá, papito, por favor, ¡ay!- Grite cuando me soltó del pelo y me llego un varillazo en toda la espalda. Dios esto dolía más de lo que recordaba.
-Cállate- Y volvió a cogerme el pelo, siguió avanzando por la casa, subiendo por la escala para llegar a mi pieza, pero apenas vi la oportunidad, actué por instinto y me agarre a una de las barandas de la escalera.
-Por favor, por favor- solloce- Solo quiero saber por que, papito no he hecho nada malo-
-¿No has echo nada malo? ¿Te parece poco besar a alguien que no es tu prometido en la salida de la escuela?-
-¡¿Qué?!- ¿Cómo se había enterado?- No papá, no es verdad, no fue así. Aaaayyy- Volví a chillar cuando me llegó otro varillazo, pero no me solté de la baranda.
-¿Crees que soy estúpido? Suéltate-
-No, papá, por favor- Entonces antes de que me diera cuenta lo tenía encima mio, me quito de un tirón la falda- aaaaahhh, papá- Volví a llorar y parece que fue peor por que comenzó a golpearme más veces seguidas.
-¿Te vas a soltar o te las doy aquí mismo? Tu amada Margarita no esta en casa para que te defienda, así que decides tu, pero de esta no te libras- Lo mire a penas a través de mis lagrimas, estaba hablando en serio, de esta no me libraría. Así que me solté de la baranda y camine con él a mis espaldas hasta mi pieza. Los varillazos dolían mucho más que cualquier otra cosa con la que me hubiera golpeado, más aun ahora que estaba desnuda recibiendo los golpes, ya que me había obligado a bajarme las bragas hasta las rodillas. De rodillas en el suelo y con medio cuerpo apoyado en la cama aguante hasta que se canso de golpearme- Voy a parar aquí, más te vale que tu hermana no sepa de esto, no quiero que se altere ¿Entendiste?- A penas tenía fuerzas para responder así que solo hice un gesto afirmativo, pero claro fue un error y un último varillazo me golpeo- Respóndeme cuando te hablo-
-Si papá- Dije aún entre sollozos.
-Bien y por si no es obvio, estas castigada. Sin salir hasta nuevo aviso, así que de la escuela te vienes directo a casa ¿Esta claro?-
-Si papá- Dije antes de que volviera a golpearme. Luego de sentir el portazo que dio al salir de mi pieza, comencé a llorar por el dolor y estuve un buen rato así.

Me dolía mucho. Trate de levantarme sin hacerme daño pero fue imposible. Cuando me quise sentar en la cama, el solo apoyarme me provoco tal dolor que me levante de golpe. Mierda, nunca me había dolido tanto el trasero. Camine hasta el espejo que tenía al lado de mi closet y trate de verme. Mierda. Ahogue un grito al verme. Estaba llena de heridas abiertas y marcas, esto no se me quitaría para mañana. Me voltee incapaz de seguir observando y note un moretón que se me estaba asomando en la cara, cerca de mis labios, justo alrededor de una herida que tenía con un poco de sangre. Demonios, ya no quería revisarme más, me coloque el pijama y me metí a la cama. Eran las 21:00 hrs, a pesar de que era temprano, sería mejor que me acostara, mañana sería un día difícil aguantando el dolor. Justo cuando apague la luz mi celular comenzó a sonar, por suerte lo había dejado en el velador, sin apenas moverme lo cogí.

-¿Aló?-
-Hola mi niña ¿Qué tal tu día?- Martina, había olvidado que me llamaba todos los días para confirmar que estuviera bien. Entonces recordé la amenaza de mi padre... Y bueno de todas formas tampoco yo quería que se preocupara.
-Todo bien-
-¿Segura? Te noto extraña-
-Estoy bien, no pasa nada-
-¿No te ha golpeado papá, verdad?- Ni que tuviese una bola de cristal.
-No Martina, ya te dije que todo esta bien-
-Ok, ¿estas lista ya para acostarte? Recuerda que mañana tienes clases, no te desveles-
-No lo haré-
-Te quiero mucho y te extraño-
-También yo te extraño-
-¿Y no me quieres?- Me dijo y supe de inmediato que al otro lado estaba poniendo pucheros. Me reí.
-Claro que te quiero, a ti y a aquella criaturita que esta creciendo en tu interior-
-Pues ella también te quiere-
-¿Ella? ¿Has sabido el sexo del bebe?-
-No, aun no me lo ha dicho el medico, es algo pronto, pero yo lo siento-
-Si tu lo dices-
-Bien, te dejaremos descansar, nosotras también nos vamos a la cama-
-Bien, que descansen-
-Igual tu-

Colgué. Me gustaría poder estar a su lado y que me consolara, pero ella no era mi madre, era mi hermana y en estos momentos no necesitaba que su hermana pequeña le diera más problemas. Encendí la luz de mi velador y del cajón saque una caja de zapatos. Me senté como pude y la voltie. La tenía llena de fotos de mamá, de nosotras junto a ella, de los cuatro juntos, pero me quede solo con una en la que me estaba atando los cordones, ella no se veía, pero yo la estaba abrazando y me gustaba por eso, por que me recordaba lo que se sentía. Volví a meter las demás en la caja. Volví a acostarme, apagué la luz y me dormí llorando y abrazando aquella imagen. Como extrañaba poder abrazar a mi madre.

domingo, 10 de marzo de 2013

Capitulo 29 - "No siempre es bueno ofrecer ayuda"


Javiera

Sus labios eran tan suaves y estaban algo fríos. No sé cuanto tiempo estuvimos así pero para mi fue interminable... en el buen sentido. Este beso era tan distinto a los que me daba Leo. Solía pensar que todos los besos serían iguales, sin embargo Gaspar... Era tan dulce.

Me despegue de sus labios pensando que Augusto seguramente ya se había ido. Me medio gire para verificar y ya no estaba, bien. Sentí que podía respirar en paz, pero entonces vi a Gaspar que me miraba fijo y con una cara que pedía a gritos una explicación. Mierda ¿Qué había hecho? Pero entonces su mirada cambio, de la confusión paso a la rabia "sube al auto" me dijo mientras él se subía  En silencio le hice caso y apenas cerré la puerta piso el acelerador y se echo a correr como un loco. Como pude me coloque el cinturón. Apenas si podía ver el camino por el que íbamos la velocidad era demasiada, cuando vi el velocímetro en 170 me dieron ganas de vomitar. Cuando ya no lo pude resistir más comencé a chillarle. 

-¡PARA, PARA, PARA!- Entonces dio un frenazo que, si no fuera por el cinturón de seguridad, me abría hecho salir eyectada por el parabrisas- ¡Lo siento!- Grite.
-¡¿Qué lo sientes?! ¡Santa mierda!- Dijo y entonces salió del carro dando un portazo y comenzó a caminar como un león enjaulado frente del auto. Me sobe un poco el cuerpo, lo tenía adolorido por la tensión y la presión del cinturón. Gaspar paro de caminar, se apoyo en sus muslos y dio un respiro. Entonces se irguió y camino hasta mi puerta y la abrió- Sal- Me dijo y se volvió a alejar caminando hasta el borde de la vereda. Recién ahí me percate que estábamos en un descanso de la carretera, el lugar estaba completamente desierto y tenía una vista hermosa del mar. Salí del auto y le seguí.
-Que hermoso- Dije mientras observaba el paisaje.
-¿Qué mierda significa eso?-
-¿Qué?-
-¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me besaste?- Me quede de piedra, no por la pregunta, sabía muy bien la respuesta. Había sido para demostrarle a Augusto que él no era mi dueño, pero eso no podía decírselo a Gaspar, es obvio que se sentiría usado por mi y aunque si lo pienso fríamente era verdad, no quería que él lo supiera- ¿Crees que soy un chiste... un juguete?-
-¿Qué? ¡No!-
-Entiendo que tengas problemas, que te confundas y todo eso, es lógico que así sea con todos los líos que tienes en tu familia. Pero yo soy tu amigo-
-Ya, eso lo sé- Y aunque no se porque, sus palabras me dolieron.
-Y no voy a ser nada más que eso. Entiendo que no puedas aguantar a ese idiota que pretenden casar contigo, que supongo era el imbécil que nos miraba mientras me besaste. Pero yo no soy alguien con quien puedas hacer y deshacer a tu antojo ¿Comprendes? Yo estoy bien con mi vida, estoy bien con mi matrimonio arreglado y no quiero complicar mis asuntos. No quiero desmoronar todo lo que mi abuelo ha construido para mi y aunque alguna vez lo quiera, no lo haré-
-Esta bien, tampoco es para que te pongas así, solo fue un maldito beso, no te he pedido en matrimonio y créeme eso no pasara. Demonios, eres mi amigo y no quiero que eso cambie, además tampoco es que seas de mi estilo. ¡Por Dios! mírate, eres un perfecto LOSER con esas gafas-
-Deja mis gafas en paz- Me dijo, por fin algo más relajado y medio sonriendo.
-Más que tus gafas... ¿Que demonios es eso que tienes bajo la chaqueta? Pareces uno de los 101 dálmatas- Di una carcajada y el también se rió.
-¿Te estas burlando de mi? Mira quien habla, señorita falda escocesa-
-Es el uniforme no puedo hacer nada contra eso, realmente esta no soy yo- Dije aliviada de que se haya tranquilizado y estemos hablando de algo distinto.
-Pues tu uniforme no se adhiere a nada del reglamento-
-¿Qué quieres decir?-
-Qué dudo mucho que la agenda diga que la falda deba ser tan corta y mucho menos que la camisa sea tan ceñida al cuerpo ¡Es que no dejas nada para la imaginación!-
-¿Es que acaso te estas fijando en mi cuerpo?- Sus mejillas se encendieron pero no se dio por vencido.
-Tampoco es que se pueda evitar, mírate. Realmente no entiendo como tu padre te permite salir así de casa, con lo maldito que es, seguramente si te viera así te golpearía hasta morir- Le levante una ceja por su comentario, pero no le tome mayor importancia  Me metí las manos por la pretina de la falda y la desdoble dándole cuatro vueltas, hasta que me llego a las rodillas, luego me acerque al automóvil y saque del asiento mi chaleco que realmente parecía un saco de papas, me lo coloque y entonces volví a su lado.
-¿Así te parece mejor?-
-Realmente eres muy lista, ahora entiendo que aun sigas viva- Me lo quede mirando un rato.
-Lo siento, de verdad. No quería jugar contigo. Fue solo un impulso, no lo pensé-
-Ya, no se si realmente lo que me molesta es lo que dije antes o que no me hayas besado por que lo sentías- Dijo en un susurro, que no alcancé a escuchar muy bien.
-¿Cómo?-
-Nada, todo esta bien, es mejor olvidar esto y seguir tan amigos como siempre-
-Bien, estoy de acuerdo contigo. De verdad que no pensé que te afectara tanto que te pudiera besar-
-No me afectó-
-Ja, que mentiroso-
-No miento-
-Lo estas haciendo ahora, más que mal solo fue un beso-
-Ya, eso lo sé. Ahora me pregunto ¿Con cuantos tipos te has besado para que lo veas como algo tan insignificante?-
-Si tu te preguntas eso, yo debería preguntarme si has besado a alguien antes. Realmente tu reacción fue como si te hubiera robado tu primer beso- Lo mire y note que se colocaba tan colorado como un tomate- Mierda, no me digas que es verdad ¿Era tu primer beso?-
-Déjame en paz quieres-
-¡Santo Dios! ¿Es que acaso has salido de alguna novela de Austen?-
-Dije que me dejaras en paz-
-Ahora entiendo por que fue tan diferente a los otros-
-¿Qué?-
-Claro, como no iba a ser dulce, si ha sido el primero-
-Javiera, me estas cansado, deja ya de burlarte de mi-
-Oh, mi pequeño amigo, si es un bebe sin experiencia en estos temas, no te preocupes, no se lo diré a nadie... pero ¿Estas seguro que no eres gay? Es lo único que se me ocurre como para que no hayas besado nunca antes a nadie-
-Que no soy gay- Me dijo algo irritado.
-Vaya, hubiera sido fantástico, siempre me he preguntado como sería tener un amigo gay- Continué molestándolo.
-Que lastima para ti, pero no lo soy-
-¿Estas seguro? ¿Cómo puedes saberlo si nunca has besado a nadie?-
-Créeme, no soy gay-
-Deberíamos ponerte a prueba-
-Que me dejes en paz-
-Puedo conseguirte a un chico guapo- continué.
-¿Quieres que pruebe?- Me miro de reojo.
-Claro, yo te ayudare no te preocupes-
-Bien- Entonces se me acerco me tomo por las caderas y me arrastró hasta el carro, me levanto para que me sentara en el capo.
-¿Qué estas haciendo?-
-Dijiste que me ayudarías y además me la debes- Me dijo y entonces, sin soltarme de las caderas, me dio un beso. Pero nada, realmente nada parecido al que nos habíamos dado antes. Su cuerpo se inclino hacia el mio y yo me incline hacía el capo, su lengua se dio paso entre mis labios y me invadió por completo, haciendome cariño en la mía. Después de estar un momento paralizada  me relaje ante esta exquisita sensación. ¡Dios! para ser su primera vez parecía todo un experto, me estaba costando respirar y las sensaciones seguían llegando en vaivén. Entonces se aparto bruscamente de mi, dejándome con ganas de más. Sus ojos se clavaron en los míos y mi respiración se corto.
-Bien- Dijo mientras se limpiaba la boca con su dedo pulgar- Creo que tendrás que buscarme a un chico, por que no he sentido nada en absoluto ¿Y tu? ¿También quieres que te busque una chica que este buena?- Me dijo mientras me levantaba una de sus cejas.

jueves, 7 de marzo de 2013

Capitulo 28 - "Arrebato"

Javiera

El sonido del computador me saco de mi ensoñación, me acerque para ver quien me estaba hablando por el chat.

Gaspar:
             Hola :P
Javiera:
            Hola ¿Como estas?
Gaspar:
            La verdad algo aburrido, extraño jugar con una buena perdedora ;)
Javiera:
            ¿Ha si? Qué sepas que lo hago solo para darte en el gusto
Gaspar:
            Si claro, como no
Javiera:
           ¿Cómo esta Franco?
Gaspar:
            ¿Franco?
Javiera:
            Mi hermana se hace la fuerte, como siempre. Pero la verdad es que la escucho llorar todas las noches antes de dormir. Estoy preocupada, la próxima semana entro a clases y debo volver con mi padre. Me gustaría que su situación se arreglara antes.
Gaspar:
            Siento mucho todo esto. Espero que Martina lo supere luego. De Franco no se nada.
Javiera:
            ¿Cómo? ¿No se esta quedando con ustedes?
Gaspar:
            Ni que estuviera loco. Acá en casa aun no saben nada de lo que ha pasado y creo que por el momento es mejor así. Si mis abuelos supieran algo seguro mi abuelo le daría una zurra que no se olvidaría. Mis abuelos son muy... La verdad no se como explicarlos, pero para ellos la infidelidad en una relación es mucho peor que... No sé, ¿matar a alguien? o algo por el estilo
Javiera:
            ¿Tanto así?
Gaspar:
             Sí... Mi abuela estaría muy decepcionada de él... Y Franco no se parece en nada a mi madre, a ella le importa una mierda la opinión de mis abuelos. Es una puta suelta.
Javiera:
              Es tu madre ¿Cómo puedes llamarla así?
Gaspar:
             Mmmm... Mejor hablemos de otra cosa, no me gusta hablar de esa mujer.
Javiera: 
             ...¿?
Gaspar:
             ¿Es necesario que vuelvas a vivir con tu padre? Me preocupa.
Javiera:
             ¿Te preocupa? :$ Bueno, no tengo otra opción.
Gaspar:
              Si algo llegara a pasar... No dudes en llamarme.
Javiera:
              ¡Que tierno! Gracias :D
Gaspar:
              Ya... :$ Me tengo que ir. Cuídate. Bye
Javiera:
             Bye, también cuídate.

La semana paso rápido y me vi de nuevo encerrada en mi habitación en la casa de mi padre. Era preferible no estar cerca de él, solo para que no encontrara algún motivo para darme una zurra. Debía preparar mis cosas para ir a la escuela. Cuando mi padre me informo que no era un internado, me quede algo sorprendida y el miedo me invadió. Si no era un internado significaba que lo vería todos los día y que debía ser más cuidadosa para no molestarlo. Pero yo no solía ser muy cuidadosa, más bien era muy impulsiva, pero ahora debía tratar. Si algo me pasaba Martina se preocuparía y no quiero que pase malos ratos, no después de que casi pierde a su bebe. Sería muy triste si además de perder a Franco, ahora perdiera a su hijo, eso mejor ni pensarlo. 

El primer día de clases fue una mierda total. Apenas entre en el establecimiento vi la razón de por que mi padre había decidido cambiarme. Augusto estaba justo al medio del patio central y apenas me vio me sonrió con suficiencia y una repulsión recorrió todo mi cuerpo. No suficiente con que fuéramos al mismo colegio, además estábamos inscritos en el mismo curso. Solo tuve suerte de no sentarme a su lado debido a que nuestros apellidos tienen distintas iniciales. Los días pasaban y yo no lograba hacer ni una amistad en esta escuela de niños ricos. Simplemente no era mi ambiente. Extrañaba a los chicos golpeándose por las esquinas, a las chicas insultando a las otras y extrañaba el ambiente carente del internado. Allí podía hacer lo que quisiera sin que nadie se quedara mirándome  Los recreos me los pasaba sentada en una banca leyendo algún libro que sacaba de la biblioteca, solo para no quedarme dormida. De vez en cuando Augusto se me acercaba para intimidarme, pero nunca lograba hacerlo por completo, siempre tenía una respuesta para él y antes de que lo dejara en vergüenza delante de sus amigos él prefería marcharse y por mi estaba bien, mientras más lejos lo tenía era mejor para mi.

Seguía en contacto con Gaspar, normalmente me llamaba tres veces a la semana, el resto de los días conversábamos por chat. Ya habían pasado unas dos semanas desde que me había venido de la casa de mi hermana y ambos no nos habíamos visto desde antes de aquello, por lo que se ofreció a ir a buscarme a las afueras del colegio y yo sin dudarlo acepte gloriosamente. El día se me hizo eterno, pero pude aguantar todas las bobadas de Augusto siempre pensado en que Gaspar estaría fuera de la escuela al finalizar la jornada y así fue, cuando salí allí estaba. Apoyado en la puerta de su Aston Martin, un auto hermoso que le había regalado su abuelo en su ultimo cumpleaños el año pasado. Llevaba puesto una polera negra con algunas marcas blancas, la verdad es que casi eran como manchas, ya que no se distinguían muy bien debajo de su chaqueta de cuero negra. Sus Jeans negros, algo desteñidos, pero por el estilo caían por sus largas piernas. Realmente se veía bien, no sé si era por que hace mucho que no lo veía pero realmente todo en el se veía bien, incluso sus gafas quedaban con el estilo que traía. Sentí un hormigueo recorrer mi cuerpo, cuando sus ojos se posaron en mi y sin pensarlo me eche a correr a sus brazos. El me recibió algo sorprendido, sin embargo no me soltó y me dio un beso en la coronilla. Despacio lo solté y el me miro distinto, como nunca antes lo había hecho "hola" me dijo y yo sonreí. Desde lejos oí la voz de Augusto, seguramente venía tonteando con alguno de sus amigos, me gire sin pensarlo y su mirada se encontró con la mía y fue como si hubiese accionado un interruptor invisible. Volví a girarme para estar frente a Gaspar, me puse de puntillas y enrollando mis manos por su cuello le bese. 

martes, 5 de marzo de 2013

Capitulo 27 - "Mascaras"


Martina

Cerré la puerta tras de mi y me eche a llorar como si el mundo se acabara. Sentía la necesidad de correr, bajar las escaleras y lanzarme a sus brazos, besarle y decirle que no se fuera, que le perdonaba, que le creía todo y que aun lo amaba. Sí, por que yo aun lo amaba y lo hacía tanto como cuando recién estábamos juntos, a pesar de lo que había hecho. Pero por mucho que quisiera hacer eso, no podía. La palabra confianza era trascendental para poder llevar una relación sana y yo ya no confiaba en él.

La habitación se sentía tan vacía sin él. Los recuerdos acumulados en cada esquina o rincón del lugar. Habíamos comenzado nuestra vida juntos en esta alcoba, en esta cama. Podía sentir mi corazón siendo arañado mil veces. Lo peor de esta solución es que cada vez que sentía un dolor tan agudo en el alma, siempre era él quien me abrazaba y me consolaba y ahora ya no tenía a nadie para que me abrazara como él, tendría que superar esto sola, todo por el bien de mi bebe, yo debía ser fuerte... o por lo menos parecerlo. Camine hasta el closet y vi su ropa aun colgada,volví a sentir la necesidad de tenerlo cerca y saque una de sus camisas, olí su perfume, lo conservaba intacto, como si nunca se la hubiera sacado, me acosté en la cama muy abrazada a ella y cerré mis ojos para dormir. 

Desperté con la luz del sol entrando por mi ventana. La camisa de Franco aun estaba pegada a mi ¿La había mantenido toda la noche así? por supuesto. Me levante, me duche, tome mis cosas para bajar a desayunar y marcharme. Cuando llegue a la oficina Enrique me mando a llamar. Había sido ascendida a editora, me sentí morir, había estado luchando por este puesto desde que había entrado a este lugar y quería ganármelo por mis propias habilidades, había sacado mi titulo como Fotógrafa publicitaría y mientras lo hacía había tomado uno que otro curso de edición y ahora aquí estaba, consiguiendo mi objetivo. Cuando salí de la oficina de Enrique y llegue a la mía, tome mi celular en acto reflejo y busque a Franco para contárselo .. Mierda "MI AMOR"... Aún no cambiaba su nombre en mi celular, me dispuse a hacerlo pero entonces note que en la parte superior de la pantalla una flecha roja tintineaba. La toque y allí estaban las 14 llamadas perdidas de Cristina y un mensaje de voz: "Se puede saber donde demonios te has metido? Estoy preocupada ¿Estas bien? Cuando escuches esto llámame o de lo contrario..." no termino la frase, seguramente por que el tiempo se le había agotado. Di un suspiro y le devolví la llamada, tarde o temprano debía afrontarla ¿Y que mejor que ahora que tenía buenas noticias?

-¿Martina? ¡Santo Dios! por fin te reportas, me tenías preocupada-
-¿Por qué?-
-¿Como por que? ¿Estas bien?-
-De lo mejor, tengo muy buenas noticias-
-¿Estas segura?-
-Por supuesto, hoy en el trabajo...-
-...Espero, mejor juntémonos para almorzar ¿Te parece?- ¿Que? No, no, no, esto sería mi fin.
-Claro- Dije de mala gana, pero entonces la conversación con Cristina solo se convirtió en un sonido interminable el cual no preste atención. Maite había entrado a mi oficina, luego de haber dado un golpe en la puerta, su rostro de sorpresa era el mismo que seguro yo había colocado, pero me compuse de inmediato, muy por el contrario de ella- Cristina, te parece que nos juntemos a las 14:00 en el lugar de siempre, ahora debo atender un asunto desagradable-
-¿Desagradable?-
-Nos vemos luego- Y colgué- ¿Que quieres?-
-Disculpe, no quería interrumpir- ¿Disculpe? ¿Me estaba hablando con respeto?- El jefe me envió, soy su secretaría-
-¿Tú?- Y una sonrisa comenzó a aparecer en mi rostro. Bendito seas Enrique, te amare por esto por el resto de mis días. Me recompuse y tome un par de fotografías que me habían dado para revisar y se las entregue- Scanea esto y luego me las envías a mi correo de la oficina. Supongo que lo tienes- 
-No, no me lo ha dado nadie-
-Bien entonces consiguetelo con quien te plazca. Eso si te advierto que Franco no lo tiene- Dije mientras me daba vuelta para sentarme en la silla de mi escritorio y encender el computador. Ella aun estaba ahí, mirándose las manos- ¿Que diablos esperas? Vete a hacer lo que te digo... Aprovecha y tráeme un café-
-Si- Dijo mientras salía por la puerta y yo me sentí la dueña del mundo. Ahora la tenía bajo mi poder y por Dios, le iba a hacer su puta vida un infierno.

La tarde pasó rápido, había almorzado con Cristina y me había costado un tanto que me creyera que estaba bien, al final termino cediendo y brindando por mi nuevo puesto. Me pase el resto de la tarde molestando con pequeñas cosas a Maite y el día se me hizo corto. Llegue a casa y Javiera me esperaba sentada en el sofá, a penas me vio corrió a saludarme con un abrazo.

-Hola ¿Qué tal tu día?-
-Bastante bien la verdad, me han ascendido-
-¿De verdad eso es fabuloso?-
-¿Qué tal el tuyo?-
-Hoy he salido a dar una vuelta con Gaspar, quería ver unos juegos nuevos en una tienda, la verdad no se bien de que son y sabes que esas cosas no me interesan en absoluto, pero es buena compañía sobretodo cuando la otra opción que tengo es estar aquí en casa sola-
-Tienes razón... Quizás sería bueno invitarlo uno de estos días para jugar juntos-
-La verdad es que no creo-
-¿Por qué?-
-Hoy a llamado papá, la próxima semana debo regresar a casa, las clases comienzan y quiere que este allí- Me dijo mientras hacía un gesto de aceptación.
-¿Estarás bien con él?-
-No puedo vivir eternamente contigo Martina-
-A mi no me molesta-
-Ni a mi, pero es papá quien tiene mi custodia-
-Quisiera quitarsela-
-No-
-Si lo sé, ambas somos muy cobardes para hacerlo- Me dio un beso en el rostro.
-No pienses más en esto, tratare de comportarme para no traerte más problemas-
-Hazlo para que no te golpee, no por mi-
-Sus golpes no me...-
-...Los últimos que te dio... No me digas que no te paso nada con eso, por que se que no es verdad- Ella se limito a sonreír mientras desviaba la vista.
-Será mejor que vayas a la cocina a comer algo, Norma te preparara algo, yo iré a la cama, a disfrutar de mis últimos días tranquilos, de todas formas entrare a clases, no estaré mucho tiempo con él-
-¿Estarás en un internado?-
-Eso creo-
-No estaría tan segura-
-No me preocupare por eso ahora, me iré a mi recamara, si necesitas algo llámame- Dijo mientras subía  Me quede un rato pensando, la verdad es que estaba algo preocupada, pero ella tenía razón no debía hacerlo, por lo menos no por ahora. No tenía hambre, así que solo fui en búsqueda de un poco de agua. Subí a mi recamara, deje el vaso en la mesita de noche y vi su camisa tirada en el suelo, casi bajo de la cama, solo una manga se asomaba. Seguramente a Norma se le calló y no notó que estaba allí, la tome para colgarla con el resto de sus ropas, cuando abrí el closet, me quede de piedra, ya no había nada. Me flaquearon las rodillas y mis ojos comenzaron a escocer, las lagrimas se acumularon en las orillas, hasta que se derramaron. Franco se había marchado, había venido por sus cosas y se las había llevado consigo. Ver ese lado vació fue como vaciar la mitad de mi corazón. Dios me sentía tan patética  pero no podía evitarlo. Si, debía ser fuerte y debía poner un montón de mascaras en mi rostro para los demás pero en entre estas cuatro paredes no ocultaría lo que de verdad sentía, no usaría ni una mascara. Me desvestí, me coloque la camisa, me metía a la cama, extrañando sus brazos a mi alrededor y me quede dormida llorando y envuelta en su olor.