viernes, 30 de agosto de 2013

Capítulo 55 - "Todo esta perfecto"



Martina

Llevaba unas semanas con ese mal sentimiento en el pecho. Ahora me sentía tan culpable por haber echado a Javiera de aquella manera de casa. Tome aire y aleje ese pensamiento de mi. Aun seguía hablando con ella por las noches, solo lo justo y necesario, saber si estaba bien, saber si mi padre no la había golpeado nuevamente y al parecer no lo había hecho. Mire el reloj, las 19:00 hrs, seguro Franco llegaría luego. Me levante del sillón en el que estaba sentada y camine hasta la cocina.

-Hola- Le dije a Norma, que se encontraba echándole agua al hervidor.
-¿Ha pasado algo? ¿Necesita alguna cosa?-
-Claro que no, solo estaba pensando en que podría hacer alguna cosa para la once-
-Pero el señor ya debe estar por llegar-
-Lo sé, pero apuesto a que no le molestaría esperar un poco-
-¿Y que desea hacer?-
-No lo sé ¿Alguna idea?-
-Mmmm, bueno, la verdad es que yo ya me había adelantado algo, estaba preparando un brazo de reina, pensaba tenerlo para mañana al desayuno, debido a que aun me quedan algunas cosas que hacer, pero ahora, si usted desea podría terminarlo y así le da una sorpresa al señor-
-¿De verdad Norma?-
-Claro Señora, tengo el bizcocho listo, solo falta colocarle el manjar y el coco-
-Bien, entonces lo terminare por ti- Le sonreí y me puse manos a la obra.

Para cuando llego Franco a casa la mesa ya estaba servida y con un brazo de reina en el centro.
-Mmmm, esto se ve delicioso-
-Lo hemos hecho con Norma- Dije mientras le saludaba con un beso en los labios- ¿Que tal tu día cariño?-
-Cansado y con muchísimo trabajo, ha sido un día agotador, la verdad-
-Amorcito, lo lamento. Tomemos once y luego nos vamos a dar un baño de tina para relajarnos ¿Te apetece?-
-Claro que si, un baño junto a ti es lo mejor para olvidar el mal día que tuve- Nos sentamos a la mesa y comenzamos a comer.

Los días pasaban así, Franco iba a trabajar mientras yo me quedaba en casa, siempre esperando con él. Algunos días tenía visitas, como Cristina con Efraín que me iban a ver, él pequeño era maravilloso, cada vez que llegaba me saludaba con un beso y luego le daba dos a mi pancita, dos porque Cristina ya le había contado que serían mellizos entonces él no querían que se pelearan por sus besos. Eso siempre hacía que se me encogiera el corazón, Efraín había robado mi corazón desde el primer día que lo vi y es que era inevitable, era tan buen niño, se portaba excelente y Cristina casi no tenía trabajo con él. Casi, porque si no tuvieran el gato que tenían en casa, todo sería perfecto para ella, pero claro, Miguel se lo había traído un día en que habían entrado a una tienda de mascotas y el niño se había enamorado del felino... Miguel simplemente no podía decirle que no. También había recibido la visita de Enrique, que por supuesto en cuando franco supo que iría a casa se tomo el día libre. Ese día realmente había sido algo que aun en mis recuerdos me hacía sacar risas. Durante toda la tarde Franco iba de un lado para el otro con tal de no dejarme a sola con él y no es que me molestara, pero podía notar que Enrique necesitaba contarme algo y sabía que no lo haría con Franco entre medio, por suerte hubo una llamada que Franco no pudo evitar y se vio forzado a dejarnos a solas.

"-¿Cómo has estado con él? ¿Todo va bien?-
-Todo esta perfecto, no hay de que preocuparse- Le sonreí- ¿Cómo van las cosas por el trabajo?-
-A no, que fome, vine como amigo no como jefe-
-Solo me preguntaba... es extraño para mi estar todos los días en casa sin nada que hacer-
-No tienes que pensar en eso, el trabajo va bien... aunque ahora que me hablas de eso-
-¿Que pasa?-
-Nada, solo que se me había olvidado informarte que opte por despedir a Maite-
-¿Qué? ¿Por qué hiciste eso?-
-Has comenzado de nuevo con Franco y para hacerlo bien lo mejor será que no pienses en lo que ocurrió y con ella por allí, pues eso sería simplemente imposible-
-Creo que tienes razón-
-¿Creo? Por supuesto que tengo razón querida, yo siempre tengo razón- Me dijo entre risas. Enrique era demasiado simpático y siempre hacía que en las situaciones o en los temas más angustiantes yo pudiese sonreír. Ví como Franco volvía a paso veloz hasta nosotros pero entonces sonó el timbre. Antes de que me levantara el me hizo un gesto para que me mantuviese sentada, se dirigió a abrir la puerta y vi como dejaba pasar a un chico, era Alex. Enrique se levanto veloz y corrió hasta él y le saludo con un casto beso en los labios, lo cual dejo en shock a Franco, es que simplemente su cara fue un poema. Camine hasta él y lo saque del trance con un beso en su mejilla, entonces me vio y me sonrió para luego dirigirse a ellos.
-¿Se quedaran a tomar once?- Dijo cordialmente."


A pesar de lo que había pasado entre mi hermana y Gaspar, él nunca hizo alguna diferencia conmigo, por lo que también recibía visitas de él, en las cuales normalmente gastábamos la tarde en jugar a la play. Los días fueron pasando y mi vientre se abultaba mágicamente cada día más y es que después de enterarme que eran dos, fue como si se relajaran y se expandieran felices. Una de las noches en las que llamaba a mi hermana la note distinta, por más que le pregunte si le pasaba algo o si papá le había hecho alguna cosa, ella solo lo negó... Pasado unos días después de esa llamada me pidió que asistiera junto a Franco a un almuerzo que realizarían con Augusto en casa de sus padres... Y eso fue un duro golpe, pues yo sabía a la perfección lo que eso significaba. Estaba embarazada. Al principio dude en ir, no por ella o por lo que significaba ese almuerzo, más bien porque no tenía ganas de volver a ver a mi padre otra vez, pero luego de pensarlo y comentarlo con Franco ambos decidimos que lo mejor sería acompañarla, ya que no sabíamos la reacción que pudiese tener mi padre y eso nos daba mucho que temer, tanto por Javiera como también ahora, por el bebé que llevaba en su vientre.

jueves, 29 de agosto de 2013

Capítulo 54 - "La quiero"


Augusto

15 minutos... 12 minutos ... 7 minutos... 4 minutos... 1 minuto... Y suena la campana, camino hasta el asiento de Javiera, ella se levanta y me queda viendo con expresión de duda. 

-Nos vamos-
-¿Nos vamos? ¿Dónde? No. Yo tengo que llegar a casa, si me demoro más de lo normal mi padre me golpeara- Tomo mi teléfono frente a ella y marco el número de su casa, suena el tono de espera dos veces hasta que una mujer responde.
-Buenas tardes ¿Se encuentra el padre de Javiera en casa?- Ella abre sus ojos y comienza a modular que no lo hiciera, pero yo estaba decidido, hoy saldríamos de todas sus dudas, no estaría carcomiendome la cabeza pensando en la posibilidad de que ella este embarazada y fuera mio. La señora me dice que espere un momento. Lo hago.
-¿Hola? ¿quien habla?-
-Hola señor, soy Augusto-
-OH, Augusto, que sorpresa-
-Si, bueno lamento molestarlo-
-No eres molestia, dime ¿En que te puedo ayudar?-
-La verdad es que quisiera pedirle autorización para que Javiera este durante la tarde conmigo, de ser posible-
-Tú y Javiera... ¿Quieres pasar con ella la tarde? ¿Solos?- Notaba que se resistiría, por lo que pensé en una técnica.
-Si, es que con mis padres hemos hablado sobre lo del compromiso y la verdad es que como no hemos podido compartir lo suficiente, yo no me siento del todo cómodo aun con la idea, y se me ocurría que pasando la tarde juntos, quizás podría sentirme mejor-
-Oh, bien, si tienes razón, es necesario que ustedes compartan. Esta bien, pueden pasar la tarde juntos-
-Gracias, señor y no se preocupe, yo la llevare a casa-
-Ah, si claro. Gracias- Y entonces colgué.
-Bien, ahora si nos vamos- Tome su bolso y me lo colgué junto al mio en el hombro, con mi otra mano tome la suya y salimos de la sala y de la escuela.

Caminamos en silencio hasta llegar al centro de la ciudad, la deje sentada en una banca con las mochilas, saque mi billetera y fui a la primera farmacia que vi. Muerto de vergüenza pedí un test de embarazo, pague y salí a trote. Llegue a la banca abrí mi bolso y metí la billetera y la bolsa en él, aun así ella se percato de lo que era y me vio a los ojos algo asustada. No tome en cuenta su reacción y volví a tomar su mano y nos marchamos. Después de 20 minutos de viaje, estábamos frente a la puerta de casa. Solté su mano solo para buscar las llaves, pero antes de que las encontrara la puerta se abrió y mi madre salió por la puerta. Pude ver la tensión en la cara de Javiera y bueno, yo también me coloque algo nervioso, esperaba que a esa hora ya se hubiese ido al grupo de señoras con la que se juntan ese día... Pero al parecer me había equivocado. Cerré rápidamente el bolso, para que no viera la bolsa de la farmacia.

-Hola cariño, Javiera ¿Cómo has estado? ¿Qué te trae por aquí?-
-Viene por un trabajo, nos han designado juntos y debemos hacerlo, así que pensamos que podríamos hacerlo cómodamente en casa-
-Pero mi niño, yo voy saliendo en estos momentos-
-No te preocupes, tu ve tranquila, de todas maneras de quedarte podría ser una distracción-
-Bueno, tienes razón, entonces bien, adelante pasen, yo ya me marcho, llegare tarde y sabes como odio llegar tarde-
-Si, no te preocupes por nosotros- Entonces ella me beso en la frente y luego le sonrió a Javiera y se marcho, no sin antes gritar que nos comportáramos... Bueno creo que eso estaba de más ahora...

Ambos ingresamos a casa, la cual estaba sola, en casa solo teníamos una empleada y este, por suerte, era su día de descanso, ya que mi madre salía, así que no era necesaria. Volví a coger a Javiera de la mano y subimos hasta mi recamara, solo estando allí la solté. Ella miraba hacía todos lados, estudiando cada parte de mi alcoba.

-¿Estas bien? ¿Te sientes mejor?-
-Si, estoy bien... Te dije que después de vomitar siempre se me pasa-
-Ok... iré por un jugo ¿Quieres?-
-No, gracias-
-¿Tienes deseos de ir al baño?- Ella me miro y se sonrojo.
-No-
-Pues entonces te traigo un jugo, te traeré muchísimo, debes ir al baño para poder hacerte la prueba-
-¿Por que haces esto?-
-No preguntes ¿Si?-
-Es que... No te entiendo-
-No quiero que me entiendas, además si estas embarazada ese niño podría ser mio-
-Ya te dije que lo criaría por mi misma-
-Pues si es mi hijo tengo tantos derechos como tú... Bien... Ahora... Quiero preguntarte algo, pero no quiero ofenderte-
-¿Por que me ofendería?-
-Tu con... bueno con tu ex...-
-No...-
-¿No?-
-No-
-Ni siquiera escuchaste mi pregunta-
-¿No es obvia? Mira Augusto, no te estoy pidiendo nada por lo que no tengo por que mentirte, pero la verdad es que con Gaspar nunca paso nada más. Después de mi primer novio, solo has sido tú- Sentí que el pecho se me inflaba y una mochila caía de mis hombros... Ella había sido mía y no de su novio... en vez de sentirme acojonado por la posibilidad latente de que fuera a ser padre, me sentía aliviado-Bueno, creo que ya me dieron deseos de ir al baño-
-Oh- Con eso me saco de las nubes en que andaba volando- Bien, bueno aquí esta ¿Necesitas que te ayude?-
-¡No! ¿Estas loco? Puedo leer las instrucciones-
-Bien, bueno... Ese es mi baño, pasa- Le dije mientras le entregaba la bolsa con el test y luego apuntaba hacía la puerta del baño. Ella desapareció tras ella y luego de unos minutos volvió a salir por la puerta- ¿Ya esta?-
-No, hay que esperar cinco minutos- Me gire a ver el reloj que tenía en mi velador, así podría tomar el tiempo- Pero no quería esperarlos sola- Al oírla hablar así se me encogió el corazón, la pobre debe de estar hecha un lió... Fue puro instinto, me levante de la cama, donde había esperado sentado y me acerque a ella para abrazarla y rozar nuestras narices.
-No te preocupes, todo saldrá bien-
-¿Y si estoy embarazada?-
-Pues... tendremos un bebe hermoso, ya que seguro se parecerá a ti- Pude sentir como sonreía y eso me alivio, porque por más que en estos momentos sentía que la quería más que a nada en el mundo, también tenía claro que esta situación no era lo ideal y que ni su padre ni los míos estarían muy felices con la noticia.