jueves, 12 de septiembre de 2013

Capítulo 57 - "Sí a no ser feliz"


Javiera

Podía recordar perfecto ese día...

"-¿No será, hermano mio, que te adelantaste y la dejaste embarazada?- Estaba muriendo de susto, sentí una opresión en mi pecho de puro nervio. El vaso que tenía en mi mano resbalo y en un acto estúpido me agache para recoger los trozos, logrando que me cortase, Augusto se agacho a mi lado y me ayudo a ponerme de pie revisando que estuviese bien.
-Contesta lo que dijo tu hermano- La voz de su padre era fría y autoritaria  incluso algo despectiva... Mi padre me golpeaba, me gritaba y todo eso, sin embargo su voz jamás me había dado tanto temor como la de aquel hombre. Por lo menos en la voz de mi padre siempre podía escuchar algún rasgo de sentimiento, aunque no fueran los que yo quisiese que él sintiera por mi, sin embargo la voz del padre de Augusto era carente de todo sentimiento, como si él no le interesara en absoluto. Augusto me vio un momento a los ojos y lo supe, lo diría. Pensé que lo peor estaba por suceder, podía ver a mi padre lanzarse a golpearme sin miramiento alguno, incluso pensé en que después de golpearme a mi lo golpearía a él, pensé un montón de situaciones menos la que sucedió.
-Bueno, la verdad es que sí. Javiera esta embarazada- Primero hubo silencio por mucho tiempo, pero luego...
-Bien, entonces creo que no tenemos otra opción, lo mejor será colocar una fecha luego para evitar el escándalo- ¿Este era mi padre? ¿Y donde estaba su enfado? ¿Por que no me había golpeado? ¿se estaría aguantando hasta estar a solas... Eso hizo que un frió recorriese mi espalda, sin embargo no me quedo otra más que esperar.

La tarde paso rápido y no me di ni cuenta cuando ya iba montada en el carro de Martina, ella estaba sentada adelante por supuesto y es que con esa barriga, ni modo de que se metiera atrás, y yo iba sentada a un lado de mi padre. Cuando llegamos a casa todos bajamos del carro.

-Papá, quizás sería bueno que Javiera se quedara con nosotros...-
-Puedes estar tranquila Martina, no la golpeare-
-¿Cómo?- Preguntó.
-No golpeare a tu hermana, esta embarazada... Además a mi todo esto me sienta de maravillas, mientras antes se casen más rápido obtendré lo que busco para mi empresa- Y sin más entró a la casa dejándonos a los tres en shock."

Había pasado el tiempo, un mes para ser específicos y yo me encontraba ingresando a la iglesia del brazo de mi padre, como si fuera la hija perfecta con un padre perfecto en una familia perfecta. Aun lado los familiares y amigos del novio, al otro lado los de la novia, los cuales en realidad conocía a unos pocos. Caminaba aferrada al brazo de mi padre con miedo... miedo a lo que estaba haciendo, miedo porque sabía que no amaba a Augusto, porque por más que él se hubiese portado muy bien conmigo, por más que él diga que realmente me quiere, por más que sepa que es lo mejor y mi única opción, aun así yo no siento nada por él, pero esto es mi destino. ¿Opciones? Ni una. Hubo un tiempo en que la tuve, un tiempo en que mi otra opción hubiese sido lo mejor y lo que realmente me hubiese hecho feliz, pero yo lo había arruinado y ya no tenía derecho a nada. Camine por el pasillo hacía el altar y allí lo vi, sentado entre los invitados, Gaspar ni siquiera volteaba su rostro para verme, mantenía su cabeza gacha con la vista pegada al suelo y sentí que mi corazón moría en aquel momento. A él era a quien realmente amaba, de verdad lo amaba y lo había perdido, lo había echado todo a perder y ahora no tenía más opción que enfrentar lo que había hecho... ¿Que podía hacer? Quizás estuviese en mi destino el no ser feliz, a lo mejor en mi ADN, o simplemente trataba de buscar una respuesta o una explicación que me hiciera sentir menos mal, menos culpable, menos estúpida.

Mi padre tomo mi mano y la coloco sobre la mano de Augusto que me sonreía como si estuviera en una fiesta... Pero claro, es que era una fiesta... Aunque para mi era más un funeral, donde estaba enterrando todas mis esperanzas de una vida feliz, mis esperanzas de ser alguien más... Pero es que hablando sinceramente yo no merecía ser feliz... Realmente no lo merecía. Con valentía afirme la mano de Augusto y mire hacía el altar, donde tendría que dar mi si... Sí a una vida que no quería, sí a una vida que es todo lo que repudiaba, sí a una vida para que los demás sean felices con ella.... Era un sí a dejar mi vida de lado, a olvidar todos mis sueños y aspiraciones, a olvidar todo lo que realmente anhelaba... ¿Pero que más podía hacer? Yo misma me había encargado de escribir mi destino en piedra con cincel...

domingo, 1 de septiembre de 2013

Capítulo 56 - "Debía ser fuerte"


Augusto

Y ahí estábamos, sentados en la mesa mis padres, el suyo, su hermana con su esposo y mi hermano y su mujer, la familia completa reunida y todo con un solo fin, darles aquella noticia. Mientras todos comían tranquilos, fije mi vista en Javiera. La pobre a penas había comido algo, movía su tenedor de un lado a otro mientras jugaba con la comida, pero sin llevarse ni un trozo a la boca. Noto que la miraba y me dio una sonrisa, una que no llego hasta sus ojos.

A mi mente llego el recuerdo de hace una semana...

"Pasaron los cinco minutos y yo aun tenía a Javiera entre mis brazos. Nos habíamos quedado así, sin decir nada, solo escuchábamos nuestras respiraciones. Tenía tanto que pensar que los cinco minutos se me fueron volando.

-Javiera- Ella levanto su rostro de mi hombro y me observó- Ya esta-
-¿Cómo?-
-Los cinco minutos... Ya han pasado los cinco minutos-
-Oh... Ya...- Sus ojos se dirigieron a sus manos, que se movían una sobre la otra. Estaba nerviosa y no era para menos yo me encontraba igual.
-Iremos juntos ¿sí? Yo estaré a tu lado-
-Bueno- Me levante de la cama, tome su mano y la ayude a colocarse de pie. Ambos entramos al baño y ella me soltó para tomar la muestra y ver el resultado. No hizo más que tenerlos en sus manos y yo lo supe, seríamos padres. Su rostro se contrajo y cayó de rodillas al suelo y comenzó a llorar. Camine hasta ella y sacando con cuidado el test de su mano lo deje sobre el retrete y luego la acune en mis brazos meciéndola.
-Tranquila, tranquila. Vamos a hacer esto juntos. No te dejare sola- Le susurraba tratando de tranquilizarla y a pesar de que yo también tenía miedo y de que yo también sentía unos enormes deseos de llorar... No lo hice. Me aguante todo sentimiento que pudiese tener al respecto y solo me preocupe de los suyos, de tratar de que estuviera tranquila, de que pudiese ser alguien en quien apoyarse. Yo simplemente debía ser fuerte."

Ambos habíamos decidido que lo mejor sería tratar de mantener esto entre nosotros y lograr que nuestros padres aceptaran nuestra decisión de casarnos dentro de un mes. Por supuesto yo sabía que lo encontrarían algo muy anormal, pero ¿Qué más podía hacer? Ambos queríamos evitar a toda costa la confrontación con su padre, sin embargo yo también me moría de miedo de que mi padre supiese la metida de pata que me había mandado.

Cogí un poco de la comida de mi plato y me la lleve a la boca. 

Cuando terminamos de comer, todos nos retiramos al salón. Martina, la hermana de Javiera, realmente a penas si lograba moverse con agilidad y es que con sus casi ocho meses de embarazo, bueno... Parecía que cargara con un equipo de futbolistas completos. Cuando al fin vi que Javiera se quedaba sola un momento, tome un vaso con jugo, me acerque y se lo ofrecí.

-Creo que es hora de que se lo digamos-
-¿Cómo?- Me vio asustada.
-Tranquila, solo vamos a decirles lo del matrimonio ¿Sí?-
-¿Y si hacen preguntas?-
-Bueno, ahí veremos... Si se da la ocasión, quizás sea mejor que lo digamos de una buena vez-
-Augusto, yo...-
-Shh... Yo hablare, tu no te preocupes ¿Sí?-
-¿Se puede saber que tanto cuchicheas con tu hermosa novia?- Me molesto mi hermano, mientras su esposa le daba un codazo algo molesta por su comentario.
-Nada que a ti te importe- Le conteste seco. La verdad que es que no me llevaba del todo bien con mi hermano, sobretodo porque él siempre hacía caso a mi padre, era el hijo perfecto.
-Bien, entonces podrías decirnos para que haz hecho esta reunión ¿O es que fue solo por el placer de vernos a todos reunidos?-
-Eso es verdad ¿Qué es lo que tienes que decir, Augusto?- Dijo mi padre que me miraba con intriga. Aspire profundo y luego agarre la mano de Javiera fuerte.
-Queremos casarnos-
-Ya... ¿Y? Todo sabemos eso, es lógico... ¿Cuál es la novedad?-
-Queremos casarnos dentro de un mes más-
-¿Cómo?- Pregunto mi madre- ¿Por qué tanto apuro?-
-Simplemente no le vemos sentido a esperar más tiempo-
-Sería bueno si primero terminan el 4º medio- Dijo el padre de Javiera.
-Podemos hacerlo de igual forma-
-¿Por qué el apuro?- Pregunto mi padre serio, sentía su mirada penetrante quemarme.
-Nos amamos y queremos estar juntos ¿Que otra razón necesitamos?-
-¿No será, hermano mio, que te adelantaste y la dejaste embarazada?- Fulmine a mi hermano con la mirada y a Javiera se le calló el vaso que sostenía en su mano. Mierda. Ella se agacho con el afán de limpiar y uno de sus dedos se corto, me agache para ayudarla a levantarse y observar su herida, por suerte no era nada grave. Durante todo ese momento pude sentir la mirada de mi padre sobre mi, por supuesto ahora no me dejaría en paz hasta saber la verdad.
-Contesta lo que dijo tu hermano- Me dijo con su voz gélida. Mire a Javiera a los ojos, volví a coger su manos y le di un apretón.
-Bueno, la verdad es que sí. Javiera esta embarazada- 


Silencio.


Silencio.


Silencio... ¿Es que nadie pensaba decirnos algo?


-Bien, entonces creo que no tenemos otra opción, lo mejor será colocar una fecha luego para evitar el escándalo- dijo el padre de Javiera mientras el mío se colocaba de pie y caminaba hacía el mini bar, se sirvió un trago y se lo tomo de un trago. Mierda, estaba en problemas.

Mi madre comenzó a planear todo con el padre de Javiera, aun así mi padre se mantuvo el resto de la tarde alejado de todos. Cuando la jornada acabo salí a despedirme de Javiera preocupado porque le pudiese pasar alguna cosa, sin embargo su padre no parecía para nada molesto, de hecho todo lo contrario, se veía demasiado feliz. Vi como el auto en que Javiera y su familia habían llegado se marchaba y luego entre a la casa. Mi hermano con su señora ya no se encontraban en el salón, de seguro se habían retirado a su habitación, solo estaba mi madre y mi padre esperando por mi. El miedo me atacó y no me pude mover ni un solo centímetro más de donde estaba. Ambos se voltearon a verme y mi papá se sacudió el brazo de mi madre que lo tenía abrazado y comenzó a caminar hasta mi. Zas. Sentí mi mejilla arder y mi rostro girarse veloz ante el cachetazo que mi padre me había propinado.

-¡¿Tan inepto eres que no fuiste capaz de usar un puto condón?!- Me gritó.
-¡Amor! No le digas esas cosas, es un niño- Me defendió mi madre.
-¡¿Es un niño?! Después de esto ¿Aun piensas que es un niño? ¡Por Dios! Es que tu estas loca. ¿Que mierda es lo que tienes en la cabeza? Mira lo que hizo "tu niñito" acaba de dejar preñada a su prometida ¿Cómo crees que lo hizo? ¿Por accidente mientras jugaban al papá y la mamá?-
-Papá yo...- Zas, otro cachetazo más.
-Cállate, no quiero oírte. Siempre lo haces todo mal, eres un inútil, el inútil con el que tendré que lidiar toda mi vida. Vete a tu cuarto y no te atrevas a asomar la nariz. Lárgate de mi vista- Me dijo y yo no lo hice esperar, apenas dejo de hablar yo salí arrancando hacía mi habitación.