domingo, 24 de febrero de 2013

Capitulo 26 - "No me hagas esto"


Franco

Introduje la llave a la cerradura y la gire. Tome aire y entre. Martina estaba sentada en una silla, apoyando uno de sus brazos en la mesa y en el otro tenía un cigarro. Me asuste ¿Había comenzado a fumar otra vez? ¿Desde cuando? ¿Aun lo hacía sabiendo que estaba embarazada? Se me olvido todo, que ella estaba enfadada conmigo, que no tenía derecho a enfadarme con ella o que incluso mis actos podían empeorar las cosas. Camine ciego hasta ella, solo se dio cuenta cuando arranque de sus manos el cigarro y hecho polvo lo arroje al suelo.

-¿Que mierda estas haciendo?-
-¡Franco! Nada-
-No me digas que nada Martina. ¿Por qué tienes cigarros?-
-Soy dueña de tener lo que quiera-
-¡No! ahora no. Estas embarazada, no puedes, no debes-
-¿Me viste fumando? No. Esta apagado- Mire al suelo y me di cuenta que era cierto- Yo no haría NADA que pusiera en peligro a mi bebe, no haría NADA que hiciera daño a quien amo- Mierda, eso había sido un ataque directo hacía mi- Ahora, si terminaste de hacer tu berrinche estúpido  siéntate  Me dijo apuntando una silla que estaba frente a la de ella. Lo hice.
-Lo siento, no pretendía culparte de nada... Solo me asuste ¿Por qué tienes cigarros?-
-Eso no te importa, mientras tengas claro que no me los fumo, esta bien-
-Creo en ti-
-Que bien que tu puedas decir eso- ¡Segundo golpe duro de Martina! Me estaba haciendo bolsas.
-Lo sé, lo siento, pero si tan solo me dejaras explicarte como realmente fueron las cosas-
-¿Eso cambiaría algo? ¿Cambiaría el hecho de que me engañaste?-
-No, te engañe, me acosté con otra- Vi en su rostro que le dolió que lo reconociera y eso me hizo peor que todas las cosas que me pudiese decir- Y eso no cambiara, por mucho que yo lo desee. Pero quiero que entiendas las circunstancias, que nunca estuve en mis sentidos, que no me di cuenta de lo que pasaba, quiero qu...-
-...Si te dejo explicar todo ¿luego me dejaras hablar a mi sin interrumpir y aceptando las decisiones que tome?- ¿Me estaba dando una oportunidad para explicarme o era una trampa para que luego ella simplemente pudiese hacer lo que quisiera sin que yo me opusiera? ¿Qué podía hacer? De todas maneras si no aceptaba eso ella haría lo que le apeteciese y me perdería la oportunidad de contarle todo, así que acepte. Le conté paso por paso como fue todo, como me sentía, que ella no respondía mis llamadas y que cuando lo hacía me cortaba luego, que estando allá la sentí distante también en alma, se lo dije todo, incluso le hable sobre mis celos hacía su jefe.
-¿Quieres decir que una de las razones por las que te sentías inseguro era por que pensabas que te engañaba con mi jefe? ¿Con Enrique?- Entonces sonrió en son de mofa- Eres un idiota, pero esta bien, cree lo que quieras, eso no justifica nada-
-Lo sé-
-Y que hayas bebido... puedo entender algunas cosas, pero me estas diciendo que al hacer el amor con ella no sentiste ni una diferencia de cuando lo hacías conmigo y eso realmente me hiere mucho más-
-Claro que no, por supuesto que no fue lo mismo, pero nunca creí que no eras tu, por eso no le di importancia-
-Da igual, eso no cambiara nada, ya explicaste todo lo que necesitabas explicar, ahora es mi turno-
-Bien-
-Te perdono- Mi corazón se detuvo y mis ojos se llenaron de lagrimas, pero al mirarla supe que ese "te perdono" no era para ella lo mismo que yo creía- No quiero mantener un ambiente complicado entre nosotros, vamos a tener un bebe y no quiero que el crezca pensando en que su madre odia a su padre, por eso te perdono-
-Eso... Significa que volveremos a...-
-...No, eso no pasara- Un lagrima cayo de uno de mis ojos, pero la limpie deprisa- Yo tengo muy clara mi decisión, solo necesito que me des tiempo, quizás un poco más de un mes, así puedo buscar un departamento y poder sacar mis cosas de esta casa...- Ella continuo explicando pero yo no seguí prestando atención ¿Quería tiempo? ¿Para que? ¿Un departamento? ¿Pensaba irse de esta casa?
-Espera un momento- La interrumpí- ¿Buscar un departamento? ¿Para que?-
-Franco, no voy a vivir contigo-
-Ya lo sé, pero en ese caso el que se va de aquí soy yo. Tu te quedas, con el bebe, debes estar cómoda  además ahora tendremos más gastos que cubrir, no estas en condiciones de pagar por un departamento-
-Recuerda que también trabajo-
-Ya pero sabes muy bien que el sueldo que tienes no permite que te des ciertos gustos. De todas formas el que cometió este error fui yo, tu no debes pagar por ellos-
-Esta casa te la regalo tu abuelo-
-Esta casa NOS la regalo mi abuelo, pero creo que tu también le llamas así ¿No?-
-Aun así creo que...-
-...Mira Martina, en esto no voy a tranzar  esta casa es tuya, todo lo que hay en ella, así que basta, te quedaras aquí y nuestro bebe crecerá aquí, fin de la discusión-
-Lo que pasa Franco es que como tu bien dijiste mi sueldo no me da para darme ciertos lujos y esta casa es algo costosa de mantener-
-Dentro de ti esta creciendo un bebe que también es mio y me voy a ser responsable por él y también por ti-
-No quiero que te hagas responsable por mi-
-Mira vamos dejarlo de esta forma. Yo cancelare las cuentas de la casa, luz, agua, gas etc. Y tu te ocuparas de lo que puedas y sobre esto no voy a negociar-
-No creo que sea justo, tu también deberas correr con algunos gastos en la casa e tus abuelos-
-¿En la casa de mis abuelos?-
-Si-
-¿Por qué?-
-¿Te estas quedando ahí, no?- La verdad es que no, había estado pasando las noches en mi auto. No tenía cara para hablar con nadie y mucho menos para pedir ayuda. Mis abuelos y Cristina con Miguel no estaban enterados de nada, por lo menos no de mi parte.
-Mmmm, aun así me queda dinero y puedo hacerlo, así que déjalo así-
-Franco-
-¿Si?-
-Además de esto hay algo que debemos solucionar-
-¿Algo más?-
-Si... Me estoy asesorando con un abogado-
-¿Cómo?- Eso me tomo de improviso-
-¿Por qué?-
-Por que quiero que  todo esto sea legal-
-¿Legal?-
-Si, quiero el divorcio- Sentí que el alma salia de mi cuerpo.
-No, no, no, no, así no por favor-
-¿Así no? ¿Cuál es la diferencia? Franco de todas maneras no estaremos juntos-
-Esto es demasiado... no puedo, Martina por favor no me hagas esto- Comencé a desesperarme. Pero no fue más que decir eso y sus ojos cambiaron, lo pude sentir.
-¿Que yo no te haga esto? Tu hiciste todo esto, ahora no me vengas a dar la responsabilidad a mi, por que fuiste tu quien no fue capaz de darse cuenta que ella no era yo ¡No lo era!- Entonces comenzó a llorar, pero con uno de sus brazos de seco las lagrimas bruscamente, entonces se paro de la silla- Ahora es mejor que te largues, ven a buscar tus cosas dentro de la semana, durante las horas en que trabajo, no quiero verte... Solo deja que se me pase todo esto y ahora vete- Entonces subió las escaleras y desapareció. Me quede sentado llorando, lo había perdido todo. Tome las llaves que había dejado sobre la mesa y salí de allí, me metí al carro y maneje hasta que no pude ver más por mis ojos humedecidos. Después de un rato mi teléfono sonó. Conteste sin mirar quien era.

-¿Franco?-
-Si, hola- Dije tratando de parecer normal.
-Mierda sabía que estarías mal ¿Dónde estas?- 
-No lo sé-
-¿Cómo?-
-Estoy en mi coche-
-Vamos a juntarnos, vamos a tomarnos algo y a conversar-
-No quiero conversar-
-Bien entonces solo vamos a tomarnos algo ¿Ok?- Me quede en silencio ¿Cómo se había enterado? Daba igual. ¿Una copa? No tenía deseos de estar con nadie realmente- No aceptare un no por respuesta así que apresúrate, nos encontraremos en el bar de siempre- Entonces colgó. Tendría que ir, no dejaría a Miguel esperándome, era mi amigo y sabía que podía contar con él. Conduje hasta allá, baje del carro y lo vi enseguida, entonces a penas estuve frente a él, me eche a llorar en sus brazos. Parecía un marica, pero no me importaba, ya nada me importaba.

jueves, 21 de febrero de 2013

Capitulo 25 - "El friki"


Javiera

Estaba estirada en el piso mirando el cielo. Los días pasaban tan leeeeeeennnnnnnttttttoooooooos, desde que llegamos a la casa de la playa todo había sido depresivo. Siempre que volvíamos a este lugar recordaba a mi madre y eso no me gustaba. Ya había pasado tiempo desde que ella no estaba a nuestro lado, pero aun así la extrañaba. No podía evitar preguntarme que sería de nuestras vidas si ella estuviese aquí ¿Seríamos más felices? ¿Martina se hubiese casado con Franco? ¿Yo estaría ahora en esta situación? ¿Mi padre nos golpearía? Cuando recién comenzó a irse todo a la mierda acá en casa, siempre creí que ella era la culpable, si ella no hubiese muerto todo seguiría como antes, jamás hubiésemos ido a ese internado, seríamos felices, sin embargo luego me di cuenta que ella no tenía la culpa, ella no se había querido morir. Su muerte fue tan sorpresiva para mi, claro como era la menor era la única que no se había enterado de su enfermedad, en cambio Martina siempre lo supo, desde ese momento fue que ella comenzó a tomar la responsabilidad por mi y ahora, a pesar de todos sus problemas, aun así seguía preocupándose. Si, estaba aburrida, echaba de menos a Gaspar, pasar el rato con él, jugar a los videojuegos, caminar hasta el lago y sentarnos a conversar de cualquier cosa, todas irrelevantes, él era realmente agradable. Corrió una briza y se levanto la arena, algunas piedresitas me llegaron a los ojos, trate de sacarlas despacio. La playa definitivamente no era lo mio, siempre que venía me daban dolores de oídos, la mezcla de viento frío y fuerte no era muy recomendable para mi. Me levante y me sacudí, ya era demasiado para mi, definitivamente el lago era lo mejor. Intente salir de casa para distraerme, si bien quería ser de ayuda para Martina, no aguantaba verla tan depresiva, simplemente no era ella. Sin embargo el salir de casa para caminar hasta la playa sola, no había sido tan buena idea. Me había acostumbrado a la presencia de Gaspar en mis paseos y ahora solo estaba dándole vueltas a mis pensamientos, una y otra vez. Mejor era volver a casa.

Cuando llegue Martina estaba sentada a la mesa con un pedazo gigante de torta.

-Hola- Me dijo con la boca llena.
-Hola ¿De donde sacaste eso?-
-La mande a pedir ¿Quieres? En el frío queda un poco-
-¿Mandaste a pedir solo una torta?-
-No, pedí tres, es que tenía ganas de comer de las tres- Me puse a reír, sus antojos eran gracioso.
-Me tomare un té ¿Quieres?-
-Hace calor, me tomaría una cerveza-
-Ya, pero no puedes-
-Si, lo sé, por eso mismo dije "me tomaría" pero tengo claro que no debo-
-Bien, entonces ¿Que te traigo?-
-Quiero jugo de frutilla-
-Martina ¿De donde te voy a sacar jugo de frutilla?-
-Si vas a empezar con problemas porque me preguntas- 

Suspire y me fui a la cocina, puse la tetera, luego abrí el frío y efectivamente allí estaban las tres tortas, merengue lucuma, panqueque de naranja y mazapán. Realmente sus gustos eran caros. Saque la de naranja y me corte un trozo, lo deje sobre el mueble de cocina y luego saque las tazas pero justo cuando estaba sacando una taza el celular comenzó a vibrar y me asusto. La taza se estrello en el piso y se hizo pedazos, escuche a Martina desde lejos "¿Estas bien?" le conteste que si, tome el celu y vi quien me llamaba "El Friki", cuando había conocido a Gaspar me pareció demasiado perno para mi, era muy distinto a lo que pensaba ahora.

-¿Aló?-
-Me acabo de comprar God of War III ¿Cuando vuelves para jugarlo juntos?-
-¡Soy pésima en esos juegos! ¿Solo me llamaste por que quieres jugar conmigo?-
-Mmmm no, se que eres malisima para estos juegos, pero siempre es bueno ganarle a alguien-
-Le diré a Martina si quiere jugar contigo, seguro que se lo pasa bien-
-No, mejor no, me gusta ganarle a alguien, perder no es lo mio-
-jajaja así no tiene gracia-
-Para ti será, por que a mi me hace mucha gracia. Aun no entiendo como tu hermana puede ser tan buena en estos juegos si dijiste que nunca había jugado-
-Por lo menos en casa no jugábamos a esto, nunca tuvimos algo por el estilo- Dije mientras recogía un pedazo de taza rota.
-Eso no me lo creo, es imposible que algo como eso pase ¿es que me quieres hacer creer que es algo innato en ella? Eso no...-
-...¡Mierda!-
-¿Qué te paso?-
-Me corte-
-¿Qué? ¿Cómo?-
-Cuando llamaste tenía una taza en la mano y se me callo-
-Que eres tontita-
-Gracias- dije irónicamente
-¿Te cortaste mucho?-
-Un poco-
-¿Quieres que te vaya a buscar para llevarte a un medico-
-No, si no es para tanto, me pondré un parche-
-Si tu lo dices-
-Si, pero de todas maneras creo que te cortare, necesito que esto pare de sangrar-
-Ok. Entonces te llamaré más tarde para ver como sigues- 
-Si quieres-
-Ya entonces chao-
-Chao-

Después de cuatro horas volvió a llamar para saber si estaba bien. Conversamos durante casi dos horas y así fue durante lo que quedaba de semana en la casa de mamá. Cuando conversaba con él me sentía mejor, menos sola.

martes, 19 de febrero de 2013

Capitulo 24 - "Decisiones"


Martina

Acaricie su pelo despacio, él toco mi mejilla y se fue acercando, nos besamos profundamente. Su mano se deslizo por mi cuello, mi brazo, mi cintura, mi muslo... Me hacía sentir tan bien. Franco recorría mi cuerpo con besos y me hacia el amor, mientras el placer se extendía por mi cuerpo. Pero entonces algo pasaba, Franco ya no estaba a mi lado en nuestra cama, aun así seguía escuchando sus gritos de placer ¿dónde estaba? Salí de la alcoba y camine por un pasillo oscuro hasta llegar al fondo de este, donde una habitación luminosa llamaba la atención, la puerta estaba junta, la abrí y lo vi junto a Maite, besándola, abrazándola y haciéndole el amor. Ambos completamente desnudos, sus cuerpos unidos sin poder notar donde se separaban. Quería gritarles que se detuvieran pero cuando lo intentaba mi voz no salía, quise avanzar hasta ellos pero una protección se coloco separándonos. Entonces quise escapar y no poder ver nada más, pero ahora estaba encerrada en un cuarto donde, por más que mirara hacia otro lado, solo los veía a ellos revolcándose y gimiendo de placer. Grite de dolor, de frustración y rabia. Hasta que desperté  Tenía la respiración agitada y estaba transpirando más de lo común, como si hubiese corrido una maratón. Desde que había sabido que Franco me había engañado estos sueños se repetían una y otra vez. Me habían dado el alta a los dos días de haber estado hospitalizada en la clínica, pero debía estar en reposo continuo durante una semana y evitar situaciones de estrés ¿Pero como podía hacerlo si mi propio inconsciente las creaba? Seguir soñando estas cosas solo me traían más dudas a la cabeza ¿realmente había sido así? ¿lo habían hecho más de una vez? ¿por qué lo había hecho?

Ahora estaba en la casa de la playa, la que nos había dejado nuestra madre, Javiera me había acompañado, pero Gaspar había vuelto a casa de sus abuelos. Había pasado la semana de reposo aquí, tratando de no pensar en nada, aunque fuera imposible ¿Cómo iba a terminar todo esto? Tenía que tomar decisiones, Franco hasta el momento era mi esposo, pero ¿podía volver a vivir con él?  No. Evidentemente no podría, él había traicionado mi confianza, me había ocultado la verdad, me había hecho pasar por idiota, volver a vivir juntos era algo que realmente no podría volver a aceptar. Pero aun así tenemos algo en común, nuestro bebe que venía en camino, que día a día crecía más dentro de mi y que nos unía de por vida... Había prometido ser una buena madre y una de las cosas que como buena madre debía cumplir era que nunca le faltara nada y mucho menos su propio padre. No podía simplemente alejarlo de nuestra vida, debía ser responsable y actuar con madurez. Tenía que tomar una decisión, Franco sería un padre presente para mi hija, pero no mi marido. Él había tomado esa decisión cuando compartió su cama con otra mujer, ahora tenía que buscar el momento para poder enfrentarlo, debía armarme de valor y escuchar sus excusas, escuchar lo que tenía que decir  y luego poder decirle todo lo que me estaba matando, decirle lo que estaba pudriendo mi corazón, sacarlo todo, el odio, la rabia, la pena, la frustración, todo, todo, todo y luego poder respirar en paz, sanarme. No podía seguir así, no podía estar todo el resto de mi embarazo sufriendo por él, ya que ahora no estaba sola, no sufría sola y no me enfermaba sola, ahora ponía en riesgo la vida de mi bebe. Del bebe que amaba.

Tome el celular y lo busque "MI AMOR" Sentí un dolor agudo en el pecho, debía cambiar su nombre, pero ya lo haría luego, ahora necesitaba hablar con él. Le marqué y espere a que me contestara.

-¿Martina? ¿Amor? ¿De verdad eres tu?- Escucharle hablar así me hacía sentir peor. Deseaba tanto que nada de esto hubiera pasado, pero no era así.
-Tengo que hablar contigo-
-¿Quieres que vaya ahora? Puedo ir si lo quieres-
-No, mejor mañana nos reunimos en casa-
-¿Mañana? ¿No trabajas?-
-Después del trabajo... De todas maneras lo que debo decirte no sera tan largo-
-Martina, se que no tengo derecho a nada, pero me gustaría saber si...-
-...Ya, me voy, mañana hablamos-
-Pero, déjame explicar...-
-Adiós-

Colgué el teléfono. Escuchar su voz me hacía sentir débil. Lo amaba, yo aun lo amaba pero, aun así, me amaba más y no podía perdonar una infidelidad. No podía hacer un borrón y cuenta nueva. No podía estar con él mientras se que en mi mente siempre estará la presencia de esa mujer.  Respire profundo y me dí ánimos. Lo que se venía no sería fácil, tenía que tener fuerzas y sobretodo tener la valentía de poder verle a la cara y decirle que lo nuestro había acabado, que el tu y yo ya no existiría más, que ahora solo seríamos Franco papá y Martina mamá y absolutamente nada más que eso.

Ahora debía arreglarme para volver a casa. A nuestra casa. Había tomado la decisión de acabar todo con Franco, pero aun no había pensado en como quedaríamos respecto a la casa. Ese lugar había sido un regalo de su abuelo, si él quería quedarse ahí no podría impedírselo  Estaba claro, la que se marchaba sería yo, con el sueldo que ganaba podía arrendar un pequeño cuarto, seguramente me costaría un tiempo adecuarme a todo y también organizarlo. Le pediría que me dejara un mes para poder salir de allí y que por mientras él se quedara donde lo estaba haciendo. No podría negarse ¿Verdad?

domingo, 17 de febrero de 2013

Capitulo 23 - "¿Y ahora que?


Franco

Martina me había corrido de casa y con justa razón, no tenía cara para quedarme con ella y menos para seguir insistiendo en que me escuchara. Ella lo había dicho muy bien, yo había sido en el único en que había confiado y me costo un montón lograr eso y ahora solo por una borrachera lo perdí todo. Tome la maleta que ella misma había empacado y salí de casa sin despedirme de nadie ¿Acaso tenía cara para hacerlo?

Ya era de noche, al ver mi reloj note que eran pasado las once, de hecho casi ya eran las doce. Tenía que buscar un lugar donde pasar la noche, eche a andar en el carro hasta un hotel, el primero que se me apareciera, me estaciones y luego me dirigí hasta el recibidor.

-Buenas noches, bienvenido ¿En que le puedo ayudar?- Me recibió la recepcionista del lugar.
-Buenas noches, necesito una habitación simple-
-¿Por cuanto desea hospedarse?-
-Creo que indefinido-
-Ok, en ese caso necesitamos que cancele la primera noche por adelantado-
-Bien-
-¿Con que medio de pago lo hará?-
-Tarjeta, me he dejado todo el sencillo en casa- La chica me miró extrañada... Sería mejor no seguir dando detalles de mi vida. Saque de mi billetera la tarjeta universal que tenía. Normalmente esa la ocupaba para todo así que era bastante útil.
-Señor, su tarjeta a sido rechazada-
-¿Cómo? No puede ser ¿Quiere verificar, por favor?-
-Si, claro- Era imposible lo que me decía, la tarjeta tenía un fondo bastante amplio- Lo siento señor, pero el sistema lo sigue rechazando-
-¿Pero como puede ser eso po...- Y entonces la imagen de Martina llegando con un montón de cosas vino a mi mente. Mierda. 

Recupere mi tarjeta y salí rápidamente de aquel sitio, me volví a meter al auto resignado ¿Qué podía hacer? ¿Enojarme? No, sabía que lo merecía, podría hacerme todo lo que quisiera, no pondría objeción. Ahora era mejor pensar en que es lo que debería hacer ¿Ir a casa de mis abuelos? No, seguro me harían un interrogatorio completo de porque no estoy en casa junto a mi esposa, me sentía demasiado avergonzado como para poder decirles de mi infidelidad, seguramente les decepcionaría y hacerle eso a mi abuela era algo que realmente no podía soportar. ¿Debería ir a casa de Miguel? Era mi amigo después de todo y seguramente me aceptaría a pesar de que Cristina fuera amiga de Martina, sin embargo no quería causarle problemas... eche a andar el carro y me dirigí de vuelta a casa pero no me detuve en el frontis, si no que seguí hasta llegar cerca del lago. Desde allí podía ver el reflejo de las estrellas en el agua, pero verlo sin Martina me hizo sentir peor. Eche el asiento hacía atrás y luego me acomode para tratar de dormir. No pude, no podía quitarme de la vista los distintos rostros que había vistos de Martina hoy, decepción, miedo, tristeza y odio emanaban de ella como nunca antes lo había visto... No, el odio ya lo había visto antes, esa mirada la reconocía. Ella me había visto así cuando intente acercarme a Javiera, cuando recién había ingresado y nos llevábamos pésimo. Había tenido que pasar tanto para que nuestra relación cambiara y ahora... 

Mi teléfono sonó sacándome del trance en el que estaba. Era Gaspar.

-¿Franco? ¿Dónde estas?-
-Eso no importa ¿Qué quieres? ¿Para que llamas?-
-Debes venir al hospital-
-¿Qué?- Comencé a asustarme.
-No sé si esto debería decírtelo por teléfono-
-Dilo ya-
-Bueno, Martina tuvo síntomas de perdida, ahora la tienen en observación, ya están ambos fuera de peligro pero... Su padre esta aquí y quiere llevarla a una clínica, pero necesita tu autorización, ya que tu, por ahora, sigues siendo su marido- Mierda, mierda, mierda. Ni siquiera le conteste, colgué el teléfono y me dirigí hacía allá, sabía muy bien donde era, normalmente siempre que pasaba algo recurríamos allí primero.

Cuando llegué, Gaspar estaba de pie en la puerta, cuando me vio corrió hasta mi y me abrazo "Esta bien, no te preocupes" yo solo le sonreí ¿Qué no me preocupara? ¡Todo esto era culpa mía! ¿Cómo no podía preocuparme? Camine hasta dentro y en una de las silla estaba su padre. Detestaba a ese hombre. "Franco, tengo que decirte algo antes... Martina no quiere verte y dicen que es mejor que no tenga situaciones de estrés, así que estoy de acuerdo con ella... Por lo menos ahora no" Volví solo a mirarlo, ya sabía que ella no quería verme y había decidido a dejarla en paz, por lo menos hasta que se diera un momento en el que pudiésemos hablar tranquilamente. Camine hasta donde estaba su padre y le salude. "Por fin llegas, debes ir a recepción y preguntar por el doctor Pedro Torres, allí te dirán que hacer" Acepte lo que me decía mientras Gaspar se sentaba en una silla al lado de él. Fui a recepción siguiendo sus  indicaciones, hice lo que me dijeron allí, o sea firmar papeles. Su padre había llegado hasta allí sin darme cuenta, yo camine hasta donde estaba Gaspar, pero al parecer él quería algo.

-¿Pasa algo?- Le pregunte.
-Me gustaría poder hablar contigo un momento-
-Hágalo, no tengo problemas-
-Bien... ¿Franco?... ¿Hasta cuando penaban ocultarme lo de su embarazo?-
-¿Qué? ¿Ocultarle? Esta equivocado, nosotros no hemos ocultado lo del embarazo, de hecho mis abuelo tampoco lo sabes, solo creo... queríamos buscar el instante perfecto para decirlo-
-Ya... ¿Y cuando sería eso?-
-No lo sé, menos ahora, las cosas con Martina se han complicado-
-¿Donde estabas ahora?-
-¿Ahora?- ¿Qué podía decirle? ¿Mentirle? ¿Para que? tarde o temprano se enteraría- Me fui de casa, Martina me saco de casa con justa razón y estaba aparcado durmiendo en el auto-
-¿Por qué te saco?-
-Cometí un error-
-¿Qué error?- Tome aire.
-La engañe- Su cara se desfiguro.
-¿Cómo has podido hacer algo como eso?- ¿Que reacción era esa? ¿Estaba enojado? 
-Tengo un montón de excusas, de las cuales ninguna es capaz de justificarme-
-Eres un imbécil ¿No sabes cuanto daños le estas haciendo? Esto la destruirá-
-¡¿Qué?! ¿Es usted quien me dice esto? Perdón, no es que me justifique ante usted pero, ¿Cómo puede ser tan cara de raja? Pasaron años en que Martina sufrió por su culpa, usted la golpeaba, la aislaba de su vida, la aparto de todo, la dejo sola y herida-
-Las heridas físicas no son tan importante como las heridas del alma- ¿Qué mierda? ¿Se estaba volviendo poético?
-¿Cree que los golpes que le dio solo dejaron heridas físicas? Pues si lo cree, me temo que usted es más cretino de lo que había creído- Entonces no lo vi venir, solo sentí su puño firme contra mi rostro y caí al suelo.

jueves, 14 de febrero de 2013

Capitulo 22 - "No hay excusas"


Javiera

¿En que momento se había ido todo a la mierda? De pasar a estar feliz por que iba a ser tía ahora me encontraba sentada en la sala de urgencias de un hospital rogando por que mi hermana y su bebe estuvieran bien. Gaspar me había acompañado junto con Norma, solo habíamos llamado a mi padre... él debía saber... Creí que le importaría la salud de su hija. Cuando llegó fue directo con el medico, luego regreso.

-¿Tu hermana esta embarazada?-
-Si-
-¿Y desde cuando es que lo han sabido?-
-Yo... Desde hace unas semanas, casi un mes-
-¿Por qué no me lo han contado?-
-Eso debe contarlo ella, no yo- Mi padre se sentó un momento en silencio. Gaspar le trajo un café y él lo recibió bien. A la media hora apareció un doctor.
-La paciente se encuentra estable, de momento vamos a cambiarla de habitación, para así tenerla en observación-
-¿Existe la posibilidad de que podamos cambiarla a una clínica?-
-Si puede, pero debe correr con los gastos de traslado-
-Eso no es importante, quiero la mejor atención para mi hija- Con Gaspar nos miramos sorprendidos.
-Ok, entonces arreglare los papeles-
-Gracias, ella esta bien ¿Verdad?-
-Si, tanto ella como él bebe están bien, por el momento no hay de que preocuparse-
-¿Por el momento?- Pregunte.
-Su hermana tuvo síntomas de perdida, eso puede deberse a muchas causas pero la que principalmente se presenta es aquella en la que la paciente se encuentra en un estado de demasiado estrés- Los tres nos quedamos en silencio- Lo ideal es que la paciente no se vea forzada a pasar por malos ratos, eso la pone en peligro tanto a ella como al feto-
-¿Los síntomas de perdida pueden haber sido producidos por un incidente ocurrido hace unas semanas atrás?- Me giré para ver a mi padre ¿Estaba preguntando si él era el responsable?
-Es posible que sea por una acumulación de distintas situaciones y que hoy allá colapsado, eso solo depende del paciente y cuales para ella sean las situaciones de estrés, por ahora sería mejor  que ella este en un ambiente tranquilo y que nadie la desestabilice. Hoy solo fue un aviso pero la próxima no lo sabemos. Ahora iré a hacer el papeleo y le avisare cuando deba ir a firmar ¿La paciente es su carga?-
-No, ella es casada-
-Para poder trasladarla necesitamos la autorización de su esposo ¿Esta aquí?-
-No, esta en un viaje de negocios- ¿En un viaje de negocios? Franco había llegado a casa hace casi tres semanas ¿Es que acaso no lo sabía? De todas formas, era mejor dejarlo así... Si ahora se presentaba en el hospital solo sería peor para ella.
-En ese caso usted debe firmar los papeles-
-Claro, me haré responsable de eso-
-Franco ya esta aquí- Dijo Gaspar. Mierda, por que tenía que haber dicho eso.
-¿Qué? ¿Llegó? ¿Y donde esta?-
-Esta... trabajando- 
-¿A las tres de la madrugada?-
-Tenía que quedarse en la oficina a ver unos papeles-
-Entonces llamenlo, él querrá saber de su esposa- Dijo el medico- Además él debe autorizar su salida, cuando llegue pregunten por mi a las personas de recepción,  hasta luego- Entonces se marcho.
-Es mejor no interrumpirlo- Dije y él me miró extraño.
-Él debe saberlo- 
-Pero, Gaspar ¿Como quieres que le digamos?-
-¿Paso algo entre él y tu hermana?- Justo en ese momento una enfermera se nos acercó para decirnos que podíamos pasar a ver a Martina, con Gaspar nos paramos enseguida con tal de evadir la pregunta, cuando entramos ella estaba pálida, en uno de sus brazos tenía inyectado el suero... Nunca la había visto tan débil.
-¡Que susto nos has dado!- Le dije mientras le daba un beso en la frente.
-Mi bebe ¿Esta bien?- 
-Si, esta todo bien, tanto tu como el bebe están bien, solo debes estar tranquila-
-Franco...-
-No esta aquí, no le hemos avisado de nada- Ella miró hacía la ventana -Papá esta fuera- Entonces volvió a verme abriendo los ojos de par en par.
-¿Papá?-
-Si, me asuste, creí que debía avisarle... Esta preocupado- Gaspar resoplo y yo lo miré algo enojada, pero él solo se limito a levantar sus hombros, volví a fijar mi intención en Martina- ¿Quieres verlo?-
-Yo... No sé-
-Esta haciendo los papeles para llevarte a una clínica-
-¿De verdad?-
-Te digo que esta preocupado... Me pregunto por que no le habías dicho de tu embarazo-
-Oh... Quería que él y los abuelos lo supieran juntos... quería darle la noticia junto a Franco, pero...- Entonces se quedo en silencio. No sabía que decir, estaba totalmente desorientada... Si así estaba yo no quería ni imaginar como lo estaba pasando Martina.
-Tenemos que llamarlo- Le dijo Gaspar- Tu papá esta arreglando los papeles pero es Franco quien debe dar la autorización, él es tu esposo-
-No quiero verle-
-Esta bien, lo llamaremos y lo mantendremos fuera, pero considero que tu deberías saber esto antes de que le llamemos-
-Esta bien, gracias... Pero de ahora en adelante prefiero que dejes de hablar de él-
-¿No crees que es algo difícil? Es mi primo, tu esposo y el padre de tu bebe-
-Trata de no hacerlo delante de mi... por lo menos no por ahora... En estos momentos lo único que quiero es eliminarlo de mi vida- Ambos nos quedamos en silencio, después de un rato Gaspar salió de la habitación y nos quedamos solas.
-Quiero dormir-
-Esta bien, duerme-

Cerró los ojos y yo me senté en una silla al lado de su cama, tome su mano y apoye mi cabeza en la cama. Habrán pasado alrededor de una hora y media cuando me desperté, ella aun tenía los ojos cerrados pero de ellos corrían lagrimas... Esto me estaba haciendo odiar a Franco, él le estaba haciendo mucho daño, solo la había visto llorar de esta forma cuando murió mamá y luego de eso jamás... Ni siquiera cuando mi padre la golpeaba. Me levante de la silla, con cuidado solté su mano y luego salí.  Alejados de la pieza estaban Franco y mi padre conversando, Gaspar estaba sentado en unas de las sillas que estaban pegadas al muro, su cabeza estaba hacia atrás y parecía dormir, sus lentes estaban por caer, así que me acerque para sacarlos pero al tocarlos él se despertó y como un reflejo su mano agarro la mía... Ambos nos quedamos mirando en silencio, entonces me di cuenta que aun tenía mi mano entre la suya y me puse nerviosa, la saque de inmediato.

-Lo siento, es que pensé que se te caerían las gafas-
-Esta bien, gracias... ¿Martina esta mejor?-
-Esta dormida, pero incluso en sueños llora- Sin fijarme mire a Franco desde lejos.
-Sé que en estos momentos debes odiarlo-
-¿Qué?-
-A Franco-
-Bueno... Es solo que ella realmente esta lastimada, solo la había visto así una vez y fue cuando nuestra madre murió-
-Él... realmente no pensó en hacer eso-
-Pero lo hizo-
-Ya lo sé, pero aun así... no sé dio cuenta de lo que hizo hasta que ya no podía corregirlo-
-Eso no le sirve de consuelo a ella-
-Lo sé, pero aun así creo que tienen un mal entendido-
-¿Mal entendido? pero si la engaño-
-No, él quería decírselo desde un principio, pero cuando lo iba a hacer ella le dijo sobre su embarazo-
-Gaspar... no hay excusas para eso-
-Lo sé, pero...- Entonces escuchamos un golpe fuerte, ambos volteamos nuestros rostros hacía donde estaban mi padre y Franco hablando, ahora este último estaba tendido en el suelo y mi padre se sobaba la mano ¿Le había golpeado?

martes, 12 de febrero de 2013

Capitulo 21 - "Venganza... no tan dulce"


Martina

Tenía el puño adolorido, me lo sobe mientras me sentaba en una silla de la oficina de Enrique.

-¿Me puedes explicar que mierda a pasado?-
-¿Me hablas como mi jefe o como mi amigo?-
-¿Qué? ¿A que viene eso?-
-Si es como mi jefe, prefiero que me despida- Su mirada se quedo fija en mi, entonces tomo una silla y se sentó frente a mi, nuestras rodillas se tocaban. Sus manos se dirigieron a mis brazos y me sostuvo con fuerza.
-Soy tu amigo, lo soy, ahora dímelo ¿Por qué la has golpeado?-
-Ella...- No era capaz de decirlo en voz alta... Sentía que si lo decía se haría real... No quería que fuera real.
-Suéltalo ya-
-Se acostó con Franco- Dije casi en un susurro, sus manos dejaron de presionar mis brazos pero no los soltó, sus ojos se abrieron de par en par y yo no aguante más, rompí en un llanto desesperado, estaba incontrolable y no podía parar, por más que quisiera detenerme no podía.
-Oh cariño, ese hijo de perra- Entonces me abrazo. Seguí llorando, de verdad no podía calmarme, quería hacerlo... No quería que ella pudiese verme así- Ya, tranquila, pasara ya pasara-
-P...p...pe... pero estoy... estoy embarazada-
-Si, estas embarazada, eso debe hacerte más fuerte, no al contrario, así que levanta tu rostro seca esas lagrimas y vamos a solucionar esto-
-¿Qué? ¿Cómo lo voy a solucionar?-
-Vamos a comenzar por despedir a esa zorra-
-¡No!-
-¿No?-
-Déjala... Yo... Quiero... Quiero darme el gusto de verla sufrir, si la despides solo será una perdida para la empresa... Yo voy a hacer que salga por si misma-
-Martina... ¿Sabes que das miedo?-
-Pues que ella sienta miedo, se metió con la persona equivocada-

Enrique me dejo faltar al trabajo, según él estaba muy mal y necesitaba un tiempo para respirar, pero mañana debía volver al trabajo. Yo... No quería volver a casa, sabía que Franco estaría allí, seguramente no había ido al trabajo y esperaba a que regresara para "aclarar" las cosas. ¿Qué podía hacer durante el día? Era lógico que no debía seguir llorando, ya no me quedaban lagrimas que derramar. Arranque al auto y me fui al mall... Si quería vengarme de Franco, ya sabía como, lo había visto un montón de veces en la televisión... Solo que nunca espere que yo tendría que hacerlo. Entre a todas las tiendas que pude y sobregire su cuenta. Compre ropa para bebe, como no sabía aun su sexo, compre para ambos, también le compre algunos juguetes. También compre ropa y juguetes para Efraín. Luego me fui de compras para mi, carteras, zapatos, ropa para embarazadas ¡Había un montón! También compré algunas cosas para Javiera y a Gaspar le compre videojuegos y un tipo de notebook nuevo, había salido recientemente y su pantalla se giraba por completo... Yo no entendía mucho, así que solo lo compre ya que era bastante caro, a Javiera le compre otro, pero de marca apple, también era caro y ahora que estaba en su ultimo año de escuela, seguro que le servia para estudiar. Al final ya no podía pasar ni siquiera una pulsera con la tarjeta. Tuve que pagarle a unos chicos para que me ayudaran a llevar las bolsas al carro, tenía la parte de atrás repleta... Aun así nada de eso me hacía sentir mejor... Ya era tarde y debía volver a casa, tome aire y me puse en camino. Cuando llegue Javiera me estaba esperando fuera, me vio y dio un grito para avisar que ya estaba llegando, entonces salio Franco y Gaspar por la puerta. Este último fue el primero en acercarse a mi.

-¿Donde has estado? ¡Nos tenías preocupados!-
-Tú ni siquiera te atrevas a reclamarme algo, que sé que lo sabías-
-¿Qué?- Dijo nervioso- Martina... yo... lo siento...-
-Cállate, esto no es tu culpa, así que lo dejaremos así, solo no te involucres más- Él asintió y Javiera se acerco.
-Entre los dos saquen las cosas que traigo en el carro, pídanle a Norma que les ayude-
-¿Es que te sacaste la lotería?-
-Cuando lo hagan tengan cuidado, hay algunas cosas delicadas- Camine hasta la puerta y pase frente a  Franco pero no me detuve, subí las escaleras pero antes de llegar al segundo piso él me tomó por uno de mis brazos.
-¿Cómo has comprado todo esto?- Me limite a sonreír.
-Suéltame- Exhalo un suspiro... No lo había notado, pero su cara se veía agotada, tenía ojeras y sus ojos estaban rojos.
-Esta bien, no importa como lo hayas comprado, no importa, solo déjame explicarte... Martina yo... Te amo, de verdad te amo. Entiendo que estés enojada, de verdad y creo que...-
-¡¿Entiendes por que estoy enojada?! ¿Te parece que estoy enojada? TÚ...TÚ...TÚ- Le dije mientras lo empujaba con un dedo- ME ENGAÑASTE...¡Te acostaste con ella! ¿Cuantas veces? ¿Durante todo el mes? Y luego me llamabas... Lo hacías todas las noches y me decías que me amabas. Déjame preguntarte algo ¿Me llamabas antes o después de haberte acostado con ella? ¿Se reían juntos de mí? ¿Lo disfrutaste? ¿Estas feliz ahora?- Durante todo el tiempo que le dije eso el me lo negaba entre llanto, a lo lejos escuche a Javiera preguntarle a Gaspar si era cierto, no quise escuchar la respuesta de él así que continué hasta la pieza y noté que Franco estaba entrando. ¡No! definitivamente él no estaría conmigo, no señor, en esta casa no se quedaba.
-Martina, no fue así, no lo fue, necesitas escucharme, necesitas entender, necesitas que...-
-¿Sabes que es lo que realmente necesito? ¡Que te largues! No quiero verte, no te creo nada- Tome una maleta que teníamos en uno de los armarios y pesque un montón de su ropa y la lance en ella, la cerré y comencé a sacarla de la habitación, él caminaba tras de mi explicándome que solo había sido una vez, que estaba ebrio, que no la quería, que había pensado todo el tiempo que era yo... Eso me revolvió el estomago, me di vuelta y le di una cachetada... Estaba destruida, ya no podía más, lance la maleta escalera abajo y entonces sentí una punzada en mi vientre- Veté, si de verdad aun sientes algo por mi, déjame en paz... Tú... Fuiste en el único hombre que he confiado en toda mi vida... Me entregue a ti... Dejé de ser una mujer fuerte por enamorarme de ti ¿Para que? ¿Para esto?... Franco... Solo vete- Entonces me encerré en el cuarto, me senté un un sofá que teníamos en el cuarto y me enrolle allí, me dolía el pecho y la garganta, volví a llorar, pero el dolor en mi vientre volvió y se hizo más intenso, trate de aguantar, pero no pude y al final caí inconsciente.

domingo, 10 de febrero de 2013

Capitulo 20 - "En blanco"


Martina

"¿Como crees que le hará saber que mientras estaba lejos de ella me acosté con otra mujer?"...








Mi mente estaba en blanco... 








Debía ser mentira...








Franco no haría eso...








Pero entonces todo se unió en mi mente, el blanco se fue y un montón de imágenes atropellándose unas con otras vinieron a mi mente. Maite en el aeropuerto negándose a comer con nosotros, Franco anteponiéndose a su respuesta; Franco queriendo decirme algo y yo interrumpiendo para decirle de mi embarazo, Franco evitando acostarse conmigo, luego la conversación con Gaspar y ahora... Todo estaba ahí, frente a mis ojos y yo no lo había visto. Sentí un dolor en el pecho, la mandíbula se me tenso y de mis ojos comenzaron a salir lagrimas silenciosas... Franco me había engañado con Maite.

Sentía que estaba en otro mundo, sus brazos me rodearon y vi como sus labios se movían  sin embargo no podía oír nada, de sus ojos comenzaron a salir lagrimas y comenzó a zarandearme  pero yo no dije nada. Me levanto del suelo y me hizo sentar en la cama y volvió a hablar... Aun no podía oírlo  solo veía como su boca se movía .. pero entonces escuche solo una palabra "bebe"... Mis manos se fueron instintivamente a mi barriga... En ese momento me comenzó a faltar el aire. Me levanté y comencé a caminar hacía fuera de la casa, pero entonces lo escuche.

-¡Detente! por favor, por favor, para... ¿A donde vas?- Ni siquiera lo miré... No podía verle la cara...
-No me hables... déjame sola-
-Martina, no hagas esto, por favor debes entender- ¿Entender? ¡¿Entender?! ¿Estaba hablando en serio? 
-¡Que me dejes en paz!- Le grite y entonces salí de casa.

Camine hasta el lago y allí comencé a dar vueltas, como un león enjaulado. ¿Qué iba a hacer? Perdonarle jamás... pero ahora ya no era solo yo, ahora tenía un bebe dentro mio y era de ambos... Me había prometido ser una buena madre y lo sería... No podía apartarlo de él pero... Seguí caminando y pensando todo, las cosas me daban vueltas en la cabeza, no sé por cuanto estuve así pero de pronto me dí cuenta de que no estaba sola, me quede de piedra mirando a Javiera, que me veía asustada. En sus manos afirmaba un chaleco.

-¿Es para mi?- Dije, ella se acerco y me ayudo a colocármela, entonces me abrazó.
-¿Qué ha pasado? ¿Por qué lloras así? ¿Por qué ambos están llorando?- ¿Ambos? o sea que había visto a Franco.
-¿Como supiste que estaba aquí?-
-Franco me despertó para que te acompañara, ya hace más de dos horas de eso-
-¿Dos horas?-
-Sí, has estado dando vueltas de un lado a otro llorando y se te ve enojada ¿Que ha sido? Dímelo-
-No te preocupes, ya estoy bien-
-Estas llorando-
-¿Qué?- Entonces toque mi rostro y me percate de que tenía razón... Estaba llorando y ni siquiera me había dado cuenta.
-¿Me lo vas a decir?-
-No ha sido nada, ya ha pasado, me he desahogado, ahora iré a arreglarme para el trabajo-

Sin esperar a que dijera algo me fui de camino a casa, entré y Franco estaba esperándome  pero no le hice caso, subí las escaleras, trato de detenerme pero no deje que me tocara, cuando entre a la pieza le cerré la puerta en su cara y luego le puse llave. Me vestí como si no pasara nada, llegaría tarde al trabajo, pero allí me inventaría algo. Salí y sin mirarlo ni detenerme camine hasta el coche y me subí en él y maneje hasta llegar a la oficina. Me bajé y entré. Allí estaba ella, sentada en el escritorio al lado de Soledad, camine recto hasta ella y cuando la tuve el frente le di un golpe que la desestabilizó por completo logrando que cayera de su silla al suelo. La oficina quedó en silencio, hasta que ella se puso de pie.

-¿Pero que mierda te...- Entonces se calló... Ya lo había entendido.
-Tú maldita zorra, sabes perfectamente lo que haz hecho- Y antes de que pudiera darle otro golpe Enrique salio de la oficina y me arrastro a ella.

viernes, 8 de febrero de 2013

Capitulo 19 - "Mierda"


Franco

¿Había escuchado algo de la conversación que tuve con Gaspar? No, de haber escuchado seguramente no estaría ahora a mi lado compartiendo nuestra cama. Pero, algo debía de pasarle, pues no insistió en acostarnos y eso ya se estaba volviendo una tradición a la hora de ir a dormir. Ella solo se acostó  me beso dijo buenas noches y se volteo. Finalmente decidí dejar de perseguirme  y dormir, mañana tendría otro largo día.

Me desperté con sus labios en los míos  Ya estaba en pie, pero aun con su camisola y tenía una bandeja con desayuno. La observe, un jugo natural, galletas y frutillas con crema... La crema venía aparte... Mierda.

-Hola amor ¿Dormiste bien?-
-Hola, si... Hace calor-
-Si, por eso no te subí nada más que un refrescante jugo natural ten- Me dijo mientras me lo entregaba-
-Gracias, pero creo que mejor me voy a tomar una ducha antes- Ella me miro a lo ojos y luego los esquivo, dejo el jugo en la bandeja, la conocía, sabía que algo le molestaba su mirada me lo decía, sin embargo derrepente cambio, me sonrió como si no pasara nada.
-Bien, creo que tienes razón ve a tomar una ducha, así se te pasara el calor-
-Si bien, ya me comeré esto luego, puedes ir haciendo tus cosas- Ella volvió a sonreír pero no me dijo nada más.

Me metí a la ducha, la deje helada, necesitaba sentir dolor, pero como realmente hacía algo de calor no surtió efecto, trate de dejar mi mente en blanco, por lo menos por ese momento, pero entonces la cortina de la ducha se abrió y Martina entró.
-¿Que haces?-
-Ducharme-
-Pero ahora estoy yo-
-¿Cual es el problema? Ya nos hemos duchado antes juntos- Me dijo abrazándome y besando mi hombro- ¿O necesitas que te lo recuerde?- Entonces comenzó a besarme. 

Me tenía acorralado ¿Qué podía hacer? ya no podía negarme más, debía hacerlo aunque me doliera... lo haría. La tome en brazos y la lleve a la cama, e hice lo que hace tiempo quería hacer, pero me supo amargo, todas sus caricias y la pasión que entre ambos se desataba no la disfrute para nada. La culpa me hacía sentir más asqueroso que nunca. Fue rápido e insípido... Y termine derramando lagrimas, pero antes de lo pudiera notar me levante y fui al baño. Volví a meterme en la ducha y me frote como si estuviera cubierto de barro seco.

-¿Estas bien?- Martina me miraba desde la puerta del baño- ¿Por qué te has ido de la cama? Quería quedarme un momento abrazada a ti-
-Lo siento, no lo pensé, es solo que tengo calor-
-Ya... ¿Estas seguro que no pasa nada? Puedes decírmelo- ¿Podía decírselo  Claro que no, no podía, si lo hacía la perdía, a ella y a mi hijo... Definitivamente no me arriesgaría a eso.
-Estoy bien-
-Entonces bajare- 

El día se me hizo eterno, no quería más, me sentía agotado, pero no físicamente si no que mentalmente. Habíamos pasado la tarde arreglando las habitaciones, cuando el abuelo nos dio la casa realmente solo habían tres habitaciones más la de servicio, sin embargo como a veces se quedaban más personas habíamos decidido armar otras dos habitaciones, una de esas era la que quedaba para Javiera y la otra la usaba Gaspar. La que era de visitas la solían ocupar Miguel con Cristina cuando nos juntábamos de noche y bebíamos, y la que era de bebe la había utilizado Efraín en más de una oportunidad, sin embargo ya había pasado tiempo desde eso y ahora estaba algo abandonada, así que aprovechamos de arreglarla. Al finalizar el día ambos estábamos agotados así que solo nos metimos a la cama y nos dormimos rápidamente. Como a las seis de la mañana mi celular sonó, lo atendí rápido para evitar que Martina se despertara.

-¿Aló?-
-Franco, no puedo más, me siento demasiado culpable, no puedo verla a los ojos en el trabajo y ella es tan amable conmigo... Debes decírselo-
-¿Maite?- Mierda ¿Por qué justo ahora le venía ese ataque de sinceridad  ¿Como hacía para calmarla? Martina comenzó a moverse, por lo que me levante y me metí en el baño- Oye, espera ¿Que pasa?-
-Es tu mujer, Dios ¿Como pudimos hacer algo así?-
-Cálmate, cálmate. Todo esta bien, ella no tiene que enterarse-
-¿Cómo que no? ¡Esta embarazada!-
-Por eso mismo, esta embarazada ¿Como crees que le hará saber que mientras estaba lejos de ella me acosté con otra mujer?- Pero entonces sentí que algo golpeo la puerta. Mierda. La abrí y allí estaba Martina, arrodillada en el piso en silencio. Levanto su rostro y sus ojos se fijaron en los míos.

jueves, 7 de febrero de 2013

Capitulo 18 - "Sospechas"


Martina

Hace dos semanas que Franco había vuelto a casa y estaba raro... ¿El motivo? ni idea. Pero estaba muy raro, desde que llego que no ha querido acostarse conmigo, excusas le sobran, pero cada día me convencen menos. Hacia más de tres meses que no habíamos estado juntos, me refiero a hacer el amor y a pesar que antes del viaje me insistía en todo momento, ahora que estaba dispuesta era él quien ponía la excusas ¿Cómo podía tener un cambio tan grande?

Era sábado por la noche, el día de hoy no había trabajado, así que cansado no podía estar, hoy sería el día. Cenamos en familia y ya terminando Javiera nos invito a ver una película  yo trate de negarme pero Franco acepto de inmediato, así que no tuve más que quedarme a verla. Cuando por fin termino, lo tome de la mano he intente levantarlo, pero...

-¿No vemos otra?-
-¡¿Qué?!- Creí que estaba bromeando, pero no, lo decía en serio.
-Me gusto mucho la película y me gustaría ver otra ¿Qué tiene de malo?-
-A mi también me gusto- Dijo Gaspar- Pero no se si quiera ver otra, ya es tarde-
-Mañana es domingo ¿Te levantaras para ir a misa o que?-
-No Franco, pero tengo sueño y con Javiera pretendíamos ir a dar una vuelta- Un momento... En mi cabeza la alarma comenzó a sonar ¿Una vuelta con Javiera? ¿A las 00:43 am? Oh no, eso no era normal.
-¿Ir a dar una vuelta? ¿Ustedes solo?-
-Si, nos gusta caminar hasta el lago, hablamos un poco y respiramos aire limpio, lo hacemos todas las noches- Dijo mientras me sonreía ¿Donde mierda había estado yo que no me había dado cuenta de esto?
-¿Que se traen ustedes?-
-¿Cómo?- Dijeron ambos al mismo tiempo, se miraron y sonrieron divertidos. Esto me sabia mal.
-Javiera, párate, vamos a mi cuarto-
-Pero iré a lo que vuelva-
-No, no, no. Se acabaron los paseos nocturnos ¿Que pasa si papá se entera? Vamos camina- Dije subiendo por las escaleras. Cuando estuvimos en la pieza cerré la puerta.
-¿Qué pasa? No entiendo nada-
-Javiera, yo... ¿Te gusta Gaspar?-
-¡¿Qué?! No... no... no creo... Jamás me lo he planteado-
-No puede gustarte, tu estas comprometida-
-No me casaré con ese idiota-
-Javiera escúchame un momento, la única forma que tuve para convencer a mi padre de darme permiso para sacarte de esas casa fue prometiendole que aceptarías el matrimonio. Velo como una posibilidad de salir de casa-
-Tu lo dices por que has tenido suerte, Franco es un sol, lo da todo por ti... En cambio el tipo con quien quiere casarme es un maldito, solo quiere que este en casa para que cuando él llegue pueda abrirme de piernas para él y no lo haré. Soy más que eso-
-Por supuesto que eres más que eso, pero que crees, en el matrimonio uno se abre de piernas ¿Crees que yo quería cuando recién me case?-
-¿Franco te obligo?-
-¡No! Claro que no, él no haría algo como eso...-
-...Pues este chico si-
-¿Como lo sabes? Apenas lo has visto una vez-
-¡Por que me lo dijo!-
-¿De verdad?-
-Si-
-Mierda- La garganta se me había secado y necesitaba un poco de agua- Espera aquí, iré por un vaso con agua-
-Esta bien- Salí de la habitación y cuando comencé a bajar las escaleras oí a Franco hablar con Gaspar. Mi instinto me decía que me quedara escuchando oculta... Lo hice.

-No puedo, no puedo-
-¿Crees que es tonta? Si sigues así se dará cuenta- Dijo Gaspar.
-Pero no soy capaz-
-Si no lo haces es como si se lo estuvieras diciendo lentamente ¿Crees que no se dará cuenta que hay algo extraño?-
-Me siento sucio, no la merezco y...-
-...y nada. Deja de hacer esto, vale cometiste un error, pero decidiste ocultarlo, entonces hazlo bien. Ahora subes allí, sacas a Javiera de tu cuarto y te acuestas con tu mujer. Fin- ¿De que mierda estaban hablando? no me aguante más y comencé a bajar las escaleras, cuando lo notaron cambiaron de tema abruptamente.
-¿Entonces mañana saldrás con Javiera en la mañana?-
-Eee, si queríamos hacer un picnic cerca del lago ¿Quieres unirte?-
-No, esta bien, vayan ustedes. Es mejor que Martina este cómoda y estar bajo el sol puede hacerle mal-
-Bien- 

Yo pase de largo, sin decirles nada. Si habían cambiado de tema es precisamente por qué algo me estaban ocultando... Un nudo se había formado en mi garganta, sentía que en el fondo de mi corazón sabía lo que ocurría, las palabras de Franco me daban mucho que imaginar y el miedo se apodero de mi. Esa noche no insistí en querer acostarme con él, me dedique a pensar, si se sentía sucio era precisamente por que había hecho algo y lo llevaría hasta el borde para ver cuanto tiempo más me lo ocultaría.

Capitulo 17 - "Cobarde"


Franco

¡Dios! ¿Por qué me tenía que pasar esto a mi? ¿Por qué justo ahora? ¿Cómo podía ser capaz de decirle a Martina que la había engañado sabiendo que en su vientre crecía nuestro bebe? Realmente todas las fuerzas y el valor que me había infundado desaparecieron... No era capaz de hacerlo... Debía mantenerlo en secreto... Si era posible llevarlo a la tumba.

-¿Amor? ¿Estas bien? ¿No te gusta la noticia?... Esta bien, puedes decírmelo  Me dijo mientra secaba mis lagrimas.
-No, amor, no... Estoy feliz- Mentí- Solo es que estoy emocionado pero... ¿Cómo pasó?-
-Creo que el destino se encargo de hacerlo realidad, ya tengo casi cuatro meses-
-¡¿Enserio?!-
-Si mira, ven- Me dijo tomándome de la mano, entonces me llevo hasta nuestro cuarto, me senté en la cama y ella encendió la televisión, y lo vi .. Allí estaba, lo podía ver tan claro, su cabeza, su cuerpo ¡Dios! era una vida que había salido de nosotros, de ambos, de nuestro amor. Martina subió el volumen y pude oír los latidos de su pequeño y frágil corazón- ¿Es increíble no?- Me dijo sonriente.
-Aja- No podía decir nada. Tenía un nudo en la garganta y me dolía la mandíbula de tanto mantenerla apretada para no volver a llorar.
-Al principio no podía aceptarlo, la verdad es que hice de todo para evitar esto, lo sabes- Si lo sabía de sobra, había estado casi tres meses con abstinencia... Aun así no era tan poco hombre como para decir que esa fue la razón del por que la engañe. Aun no podía recordar realmente lo que había pasado esa noche, estaba tan ebrio que no recordaba nada.
-Si, lo sé-
-Lo siento Franco, fui una estúpida. Mi miedo pudo más que yo y te descuide. No cumplí con mis obligaciones de esposa- Dijo mientras se acercaba a mi insinuándose  Mierda ¿Como podía mirarla a la cara?- Pero prometo que eso no ocurrirá otra vez, desde ahora comenzaré a cuidarte bien, como debí haber hecho siempre- Entonces se sentó sobre mi rodeando mis caderas con sus piernas y me beso. Era obvio lo que hacia, quería que hiciéramos el amor. Pero yo no podía... Mi culpa era demasiado grande como para que mi cuerpo reaccionara. Antes de que ella siguiera me la tome en brazos y me levante, ella sonrió pensando que yo seguiría  pero cuando la deje en el suelo le di un beso en la frente y me excuse.
-El viaje fue demasiado agotador, estoy algo cansado ahora, perdóname-
-Oh, lo siento, perdón, no lo pensé-
-No te disculpes- No podía escuchar como ella se disculpaba por esas tonterías y yo no lo hacía, sabiendo que lo mio era algo que no merecía perdón.
-Lo dejamos para luego, ahora descansa, yo iré por los chicos que deben estar aburridos fuera de casa-
-Esta bien, te amo-
-También yo- Dijo mientras salia por la puerta y yo me tiraba en la cama. ¿Por qué mi vida se había tenido que complicar tanto?

Los días pasaron y la culpa no me dejaba dormir en paz a su lado, mucho menos hacerle el amor, simplemente no era capaz y la angustia y el cansancio cada vez se me notaban más.

-Franco ¿Vamos a dar un paseo?- Gaspar había estado extraño desde que había vuelto.
-Los acompaño- Dijo Javiera pero el la detuvo en menos de un segundo- Necesito hablar con mi primo a solas, espero no te moleste-
-Oh, no claro, ve, no hay problema- Entonces Gaspar salio dando por hecho que yo iba detrás de él. No alcanzamos a llegar al lago y él se detuvo.
-¿Que es lo que hiciste?-
-¿Como?-
-Lo puedo ver en tu cara... te conozco, hiciste algo mal, suéltalo de una vez-
-No se de que hablas- Dije haciendome el tonto. No podía decircelo a nadie.
-Fue con ella ¿verdad?-
-¿Con ella?- Mi pulso comenzó a acelerar.
-¿Maite se llamaba?-
-Ya basta Gaspar, dejame en paz-
-Entonces es cierto, es ella-
-¿Quieres callarte?-
-Oh no, de verdad lo hiciste ¡Martina esta embarazada!-
-¡Ya lo sé! ¿Como crees que me hace sentir eso? ¿por que crees que traigo este rostro? Ni siquiera soy capaz de dormir a su lado-
-¿Como fuiste capaz?-
-¿Excusa? ¿Eso es lo que buscas de mi? Pues, podría darte un montón, estaba lejos, Martina no se había querido acostar conmigo de hace casi tres meses, tenía celos de su jefe, Maite se me tiraba encima siempre, me sentía solo, estaba borracho, todo el tiempo creí que era ella... Tengo un montón como estas, pero ni una logra que me deje de sentir como la peor escoria del mundo, soy una mierda y no la merezco-
-Debes decirselo, explicárselo-
-¿Crees que no lo pensé? ¡Era lo primero que quería hacer! sin embargo no puedo, no ahora que lleva un hijo mio en su vientre. ¿Como le digo que la calentura me gano y la engañe con otra mujer? Sabes como es Martina, ella simplemente me borrara de su vida... No puedo... No soy capaz- Me sentí derrotado al poder hablar de ello, sentí un peso menos cuando por fin se lo pude decir a alguien, aun así mis fuerzas flaquearon y caí de rodillas al suelo. Gaspar trato de ayudar a levantarme, pero no quería, me gustaría quedarme ahí para siempre, sin que nadie supiera más de mi, desaparecer de la faz de la tierra... Era lo que merecía por ser un maldito cobarde.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Capitulo 16 - "La culpa"



Franco

¿Culpa? Si y mucha, Dios me había acostado con otra mujer, si Martina se enteraba... No quería ni pensarlo. Me sentía sucio, asqueroso... Sabía que esto no me lo perdonaría nunca y lo peor es que si no lo hacía la entendería, si yo me enterase de que ella me ha engañado tampoco lo haría. Durante el resto de las semanas que pase lejos de casa, pasaba la mitad de mi tiempo libre en la ducha, quería sacarme el olor a Maite de encima, ya había pasado varios días y aun la podía sentir.

Durante el trabajo no hablabamos más que para lo necesario y luego del trabajo la evitaba, ya no me hiba en el mismo carro con ella, me había arrendado uno solo para mi, trataba de pasar el resto del día fuera del hotel para no tener que verla y para que ella tampoco me viera a mi. Después de aquella noche no habíamos hablado del tema, yo apenas me di cuenta del error que había cometido me levante de la cama y me vestí... Me volví incluso un poco histérico, la interrogue sobre lo que había pasado ya que no recordaba nada, al final solo salí del cuarto dejándola tirada. No es que tuviera algo en su contra, pero yo no podía, no debía estar cerca de ella.

Durante el mes las cosas habían mejorado para la compañía por lo que al final nos podíamos devolver tranquilos. No había podido evitar que nos compraran asientos juntos, así que me vi en la obligación de estar junto a ella durante todo el viaje. Ambos nos sentamos en silencio, saque de mi bolso los audifonos, se los puse al teléfono y luego me los coloque, justo antes de presionar PLAY ella me hablo.

-Tampoco es que te vaya a comer-
-¿Qué?-
-Esta bien, nos acostamos y lo disfrutamos. Punto ahí acaba todo. No te molestare y no te perseguiré  solo fue un buen polvo, nada más-
-Lo siento, no quería herir tus sentimientos-
-Esta bien, entiendo que la culpa te tiene mal-
-Yo... solo no sé que hacer-
-¿Vas a decirle?-
-Creo que si... Prefiero hacerlo antes de que se entere por otro lado-
-Yo no lo diré a nadie-
-Las cosas siempre se saben, prefiero no arriesgarme-
-Si piezas así, por mi esta bien... Solo espero que no sepa-
-No le diré tu nombre, tranquila-
-Gracias, es que al volver ya no trabajare contigo, volveré a la otra empresa y allí somo compañeras de trabajo, simplemente no quiero que las cosas se vuelvan caóticas-
-Esta bien. Ahora creo que dormiré... Así que...-
-Si, también haré lo mismo-

Me dormí apenas cerré los ojos. Desperté cuando aterrizábamos  Bajamos del avión y ahí estaba ella esperándome, mi corazón latía a mil... no se si por que la extrañaba o porque la culpa me hacía añicos. A su lado estaba Javiera y Gaspar. A penas me vio corrió y me abrazo, yo solté el bolso que traía y la abracé también. 

-Te amo, te amo, te amo- Me dijo mientras me abrazaba y cada te amo que me decía me clavaba una estaca de culpa en el corazón.
-También te amo- Dije sabiendo que luego lo encontraría cínico de mi parte, aun así quería que lo supiera. Me beso y luego se separo para poder saludar Maite. Dejé de respirar por un momento y comencé a traspirar como loco. Noté la mirada de Gaspar pegada a mi cara ¿Había notado algo? No, no podía ser, seguro era mi imaginación.
-Hola Maite ¿Te fue bien?-
-Hola, si, creo que lo hicimos bien- Dijo saludándola como si nada.
-Enrique me dijo que podías volver desde el lunes al trabajo que tu puesto estaba intacto- ¿Otra vez ese tipo?
-Ok, gracias- Maite mi observo de reojo- Creo que es mejor que me vaya, ustedes necesitan pasar tiempo juntos.
-Vamos a tener un almuerzo de bienvenida en casa ¿Quieres acompañarnos?- Mis ojos se abrieron y mi pulso se acelero. ¿Llevar a Maite a casa? No, definitivamente no.
-Amor, Maite seguro tiene otras cosas que hacer, recuerda que ella también estuvo lejos de casa-
-Franco tiene razón, no te preocupes Martina, yo debo ir a ver a mi padres-
-Bueno, si no puedes ya lo dejamos para otro día-
-Bueno, yo me marcho- Se despidió y se fue. Entonces el resto vino a saludarme.
-Hola cuñadito, ¿Qué me has traído de recuerdo?-
-Hola Javiera, en casa lo veras-
-¿Enserio?- Solo le sonreí.
-Hola, todo bien- Me saludo Gaspar serio. ¿De verdad se había dado cuenta?
-Hola, si todo bien-
-Si, ya lo veo- Entonces camino adelante con Javiera. Martina se me acerco y me dio su mano.
-Ya nos vamos a casa- Me dijo sonriendo y yo se la devolví aunque no muy contento. Sabía que llegando a casa debía tener una charla con ella, debía contarle la verdad.

Apenas entramos Javiera y Gaspar se despidieron y se marcharon para dejarnos la casa para nosotros solos. 

-¿Y ellos a donde van?-
-Nos dejan la casa para nosotros solos-
-¿Por qué?-
-¿Como por qué? Hace un mes que no estamos juntos-
-Más de un mes-
-Cierto y lo siento-
-No, te disculpes... yo... ven, siéntate- Le dije mientras caminábamos hasta el sofá- Tengo algo que decirte... pero antes quiero que sepas que te amo, de verdad te amo mucho y...-
-También te amo, espera te tengo un regalo-
-¿Un regalo? Mira... Déjame...-
-No, espera, ya regreso, es solo un minuto- Entonces se levanto y regreso con un paquete- Ábrelo-
-Martina yo preferiría-
-Vamos ábrelo, luego me dices lo que tienes que decir- La vi tan insistente que le hice caso, abrí el paquete y allí estaban, dos zapatitos chiquititos.
-¿Qué es esto?-
-Sorpresa-
-¿Estas... estas...-
-Embarazada? Si lo estoy- La culpa me hizo añicos y no resistí, comencé a llorar, lo tenía todo y ahora sabía que lo perdería todo en un instante.

Capitulo 15 - "Emocionada"


Martina

Estaba embarazada, bien... No era lo que quería pero paso. Ahora no tenía nada más que hacer que jurarme a mi misma que sería una buena madre, que lo haría bien y que no repetiría los errores de mi padre, simplemente yo no sería como él. Después de unos días hasta me sentía más alegre. En la casa lo sabían, o sea Norma, Gaspar y Javiera, pero les había hecho jurar que no se lo dirían a Franco. Quería hacerlo yo, apenas volviera y se lo diría de la forma en que fuera un recuerdo hermoso para él, realmente organizaría alguna comida solo para nosotros, comprar alguna ropita y regalársela .. es algo típico  pero aun así, lo encontraba lindo.

Ya había ido al medico y me había dicho lo que ya sabía. Me hizo un escaner y calculó cuanto tiempo tenía de embarazo, ya estaba por cumplir los cuatro. Pude escuchar su corazón y me emocione, también lo vi y le pedí que me lo diera todo grabado para poder mostraselo luego a Franco. Además me explico por que aun me llegaba el periodo y me dijo que seguramente se me pasaría este mes o el próximo  pero que no me preocupara, que eso en lo único que afectaba era en que no sabríamos bien por donde nacería, pero como yo recordaba cuando había sido mi ultima relación era más sencillo en mi caso. Tenía fecha de parto por Julio. Así que solo debía esperar.

También ya estaba trabajando de nuevo, Enrique se había puesto de lo más contento con la noticia y había invitado a algunos de la oficina a un happy hours para celebrarlo, solo aquellos con los que teníamos más confianza ya que también llevó a su pareja. Alex era realmente un tipo agradable y ambos se veían realmente bien juntos, yo no sabía que él era gay hasta ese momento, pero no me molestó, realmente se veían bien.

Le había pedido a Cristina que lo mantuviera en secreto de Miguel, de lo contrario se lo diría a Franco y no quería... Todas las noches me dormía pensando en que rostro podría cuando lo supiera ¿Se alegraría? Seguro que sí, él había dicho que quería ver a sus hijos correr por casa, ahora eso se cumpliría, por lo menos con uno o una... ¿Querría que fuera niño o niña? a mi me daba igual, pensaba la típica frase cliche que todas las madres dicen "Mientras nazca sanito"

Franco me llamaba todas las noches y a pesar de tener muchas ganas de escucharlo y de saber de él, evitaba hablarle ya que no quería que se me escapara algo sobre mi embarazo... Una noche en la que me llamo lo note algo extraño.

-¿Que tal tu día amor? ¿Cansado?-
-Si, algo...-
-Pero supongo que tu secretaría te ayuda ¿verdad?- 
-¿Quien? Oh, si, si lo hace, pero solo eso, ella me ayuda solo en algunas cosas, no pasamos mucho tiempo juntos, solo lo necesario-
-Am, bien-
-¿Tu como estas? ¿Te has sentido mejor?- Aun tenía nauseas y esas ganas de comer cosas que me costaba encontrar, me había dado totalmente con las frutillas y la temporada ya estaba pasando, así que con Norma habíamos puesto unas cuantas a congelar.
-Si, ya estoy mejor, no quiero que te preocupes-
-Te amo-
-Yo también-
Ya, pero quiero que lo sepas, te amo mucho-
-Lo sé-
-Martina, de verdad te amo... No quiero perderte-
-No lo harás ¿Qué pasa?-
-Nada, nada, tranquila-
-Estoy tranquila, pero tu... ¿Estas bien?-
-Si, es solo que te extraño, quiero abrasarte-
-Ya falta poco, solo faltan unos días-
-Una semana-
-Si solo una-
-¿Me amaras siempre?-
-Lo haré-
-Yo también... Ya, es mejor que vayas a dormir-
-Esta bien, descansa. Te amo-
-También te amo... Bye- 

Solo nos quedaba una semana para volver a vernos, una semana que parecía eterna, pero aun así era una semana y ya no era un mes. Estaba vez podría estar con él tranquilamente, sin miedo a estar embarazada, pues ya lo estaba... Ahora lo haría feliz y le pediría disculpas por todo este tiempo perdido en vano. Realmente ahora estaba contando las horas, los minutos, los segundos, solo quería tenerlo luego entre mis brazos y ya no separarnos más.