domingo, 23 de junio de 2013

Capitulo 47- "¿Y este quien es?"


Augusto

Las giras de estudios eran pan de cada semestre, así que sabía muy bien el sistema que tenía nuestra querida profesora a la hora de asignarnos los asientos del viaje y como cada año a mi me tocaría irme al lado de esa chica estúpida de la cual ni siquiera recuerdo su nombre, pero aun siento en mi nariz el maldito perfume que usa y es que ¿Que rayos les pasa a las chicas que siempre utilizan esos malditos perfumes con olores tan dulces? Gracias a eso las últimas veces que habíamos viajado juntos yo llegaba a encerrarme al baño a devolver todo lo que había comido. Por esto es que hoy me negaba a hacerlo de aquella forma. Llegue a la escuela y me escondí en un lugar donde podría ver cuando la profesora comenzara a asignar los asientos y luego cuando terminara me acercaría y tendría que sentarme en otro sitio. Mi plan era perfecto, así lo hice y así fue como resulto. Ciertamente un genio, o bueno eso era lo que creía hasta que vi que Javiera también llegaba tarde. Mierda, tendría que sentarse justo a mi lado. Desde aquel día en que me comporte de forma estúpida y la bese que no me acercaba a ella, ni para conversar ni para dejarle las leches como lo hacía cada día y ahora resulta que por un maldito mal calculo, la tendría a mi lado durante 4 horas. Genial. Cuando se sentó la ignore por completo y mire por la venta, de reojo vi como se colocaba sus audífonos y me relaje. Me fui mirando el paisaje hasta que comenzó a darme sueño, de a poco los parpados comenzaron a pesarme y antes de que pudiera entrar en un sueño profundo sentí un golpe en mi hombro, mire hacía ahí y la vi. Javiera se había quedado dormida y había caído hacía mi lado, apoyando de forma inconsciente su cabeza en mi hombro. ¿Qué podía hacer? La deje dormir apoyada de mi, mientras yo miraba como lo hacía, se veía tan tierna, tranquila y desprotegida que me daban ganas de cuidarla, si no fuera porque realmente sabía como era aquel carácter de mierda que tenía, podría haber sido totalmente engañado. Volví a centrar mi atención en el camino y así me quede dormido. Sentí el sonido de un flash y me desperté viendo a Sebastian aguantar la risa mientras sostenía su teléfono cerca de nuestros rostros.

-¿Qué mierda estas haciendo?-
-Les saque una hermosa foto- Hice ademán de levantarme pero note que ella aun dormía- No te muevas o la despertaras-
-Sabes que te quitare esa foto-
-Es un regalo para ti, veras lo tierno que se veían jajaja- Y se largó... Maldito, pero no me haría caldo de cabeza en ese momento, me apoye en el respaldo de la silla y me puse a mirar por la ventana. Al rato llegamos. Javiera llevaba un bolso tan grande y se notaba pesado, como pudo lo tomo para bajarlo, era lógico que lo hacia a propósito para que la ayudase así que me pare, lo tome y baje del bus.

-No es necesario que me lo lleves, puedo hacerlo por mi misma- Me dijo tratando de quitarme el bolso.
-Tampoco es necesario que me digas algo, solo cállate - ¿Tanto le costaba solo decir gracias?
-Devuélveme el bolso- Ash, es que acaso tenía cinco años, que se callase de una vez.
-Deja de hacer escándalo-
-¿Yo soy la que arma escándalos? bien, dejare de hacerlos si tan solo me dejaras en paz- Maldita chica, me estaba aburriendo. Le arroje el bolso a sus pies.
-Bien, ahí lo tienes- Y me acerque a los chicos.

La profesora se dedico a dar los mismos discursos de siempre, que esto era una gira de estudios y no una paseo escolar, que debíamos comportarnos y seguir las normas y horarios, que las salidas nocturnas estaban completamente prohibidas y que si se sorprendía a algún chico en la habitación de una chica se arriesgaría a una expulsión de inmediata, pff como si eso fuera a pasar, solía pasar las ultimas noches de las giras de estudios en los dormitorios de un par de chicas, así que podía estar seguro que jamás me expulsarían por eso, bueno puede que eso sea porque nunca me han atrapado.

La profesora nos dio el día libre y yo planeaba seguir a los muchachos que irían a ver como las chicas se bañaban en la playa pero justo antes de salir me tope con Tatiana.

-Hola precioso- Me dijo mientras pasaba su mano por mi estomago.
-Hola- Dije sin mucho entusiasmo.
-Irás a darte un chapuzon con nosotras o prefieres verme mejor durante la última noche-
-¿No compartes habitación con Javiera?-
-¿Y eso que tiene que ver? Puedo hacer que se largue-
-Ese no es el problema niña estúpida, ella es mi prometida y lo sabes-
-Así como también se que no esta interesada en ti y la verdad es que dudo mucho que tu lo estés en ella, o sea, no es para nada tu estilo-
-¿Que dices? ¿Que sabes tu cual es mi estilo de chicas?-
-Se que te gustan con muchas curvas y muy divertidas... Como yo-
-Ah, ¿te refieres a que me gustan las chicas fáciles? Solo me gustan para una noche querida, y la tuya ya fue así que mejor ve y entretienete con alguno de estos- Dije mientras señalaba a alguno de mis amigos.

Mis planes cambiaron totalmente, si esa chica iría con los demás a mi no me interesaba para nada ir, lo que sí ahora me preguntaba ¿Si Javiera no estaba con ella, debía de estar en su alcoba? ¿Estaría bien? Le había dicho a su padre que la cuidaría y yo cumplía con mi palabra por lo que solo por eso iría a ver como estaba. Solo por que cumplía con mi deber.

-Hola vecina- Dije cuando por fin abrió su puerta.
-¿Es una broma? ¿Qué quieres?-
-Solo quería saber como era tu cuarto ¿Estás bien? ¿Alcanzaste a desayunar?- 
-¿Qué te importa? Solo vete y déjame en paz- ¿Que le pasa a esta chica? ¡Estoy siendo amable! Será estúpida que no lo entiende.
-Le prometí a tu padre que cuidaría de ti-
-No te preocupes, le diré que lo hiciste- Pff como si a mi realmente eso me importara, me daba lo mismo si le decía o no a su padre, ahora estaba aburrido y quería divertirme, ella tendría que ser mi diversión por ahora. Pero entonces note que su mirada estaba fija hacía una dirección que no era yo, me voltee y me di cuenta que miraba al botones que traía un desayuno, al parecer para ella, solo entonces note que él también se había quedado mirándola ¿De que iba esto? ¿Se conocían? Pues parecía que sí.
-¿Javiera?- Él la llamo.
-Hola Leo-
-Hola...- Un silencio incomodo se hizo presente y así pude confirmar que efectivamente había algo entre ellos y eso no me gustaba para nada- ¿Has estado bien?-
-Perfecto-
-Veo que ya no estas en el internado, eso significa que estas más que bien ¿Martina te sacó?-
-¿Conoces a su hermana?- Pregunté sin antes pensar, lo que a ambos los hizo salir del trance en el que parecían estar. Javiera se volteo a verme.
-Pues creo que ya te enteraste de que estoy bien, incluso sabes que comeré, así que ahora solo márchate- Dijo mientras le hacía señas a Leo para que ingresara a su cuarto.
-Lo sé pero...-
-...¿Sabes algo? No me importa nada de lo que digas, así por esta semana, déjame en paz ¿Si?- Y me cerró la puerta en las narices...

Que se creía dejándome así, a mi nadie me dejaba así. Estaba furioso, me fui a mi cuarto y di un portazo, sentía tanta rabia. ¿Quien mierda era ese tipo? ¿Por que conocía a su hermana? Además la llamaba como si la conociera desde mucho... Y como se habían mirado... Mierda... Mierda... Acababa de darme cuenta de que se había encerrado en su cuarto con él. No podía dejarlos solos... ¿Pero como lo hacía para poder interrumpirlos?

domingo, 9 de junio de 2013

Capitulo 46- "Gira de estudios"


Javiera

¡Mierda, mierda, mierda! Me había quedado dormida ¿Cómo podía haberme quedado dormida? ¡Dios!. Me metía a la ducha rápidamente y me vestí de la misma forma, por suerte había dejado mi bolso preparada el día anterior, la tome y corrí escaleras abajo, le dí un beso a mi Nana y salí corriendo  Por suerte la micro que me servía estaba estacionada tomando pasajeros, alcance a tomarla.

Cuando llegue a la escuela eran las 8:00 a.m. y mi maestra estaba subiendo al bus, la llame en un grito que gracias a Dios oyó. 

-¿Sabe la hora que es? Tubo suerte de que el bus no se fuera -
-Lo siento, lo siento- Dije mientras me subía.
-Siéntate allí, es el único puesto que queda debido a que él llego solo un poco antes que tu- Mire rogando a Dios que ese "él" no se refiriera a quien yo pensaba, pero la verdad es que si tenía alguna cosa clara en mi vida era que Dios no me quería para nada, evidentemente Augusto estaba sentado justo al lado del puesto que tendría que ocupar por 4 horas, que era lo que demoraba el bus para llegar a nuestro destino. Sin embargo, al sentarme a su lado ni siquiera me miro, saque mis audífonos y comencé a escuchar a unas de mis cantantes preferidas,  Pink . De a poco comencé a quedarme dormida.  Solo desperté cuando sentí como la profesora zarandeaba uno de mis brazos.
-Chicos, ya hemos llegado, vamos despierten- Y luego se marcho para seguir despertando a los demás que se habían quedado dormidos. Yo comencé a abrir mis ojos de a poco, hasta que note que me encontraba apoyada en algo... o mejor dicho en alguien. Cuando lo supe me levante como si me hubieran dado un golpe de corriente.
-Lo siento- Dije y luego mire hacia otro lado sonrojándome.
-No importa- Me dijo. Me levante para disponerme a bajar del bus, tome mi bolso (no había alcanzado a ponerlo en el maletero debido a mi retraso) y me dispuse a bajar. Pero entonces sentí el agarre en unos de mis brazos. Augusto me quito el bolso y se me adelanto bajando del bus, yo le seguí.
-No es necesario que me lo lleves, puedo hacerlo por mi misma-
-Tampoco es necesario que me digas algo, solo cállate  -¿Que me callase? resople. ¿Quién se cree que es para hablarme así?
-Devuélveme el bolso-
-Deja de hacer escándalo-
-¿Yo soy la que arma escándalos? bien, dejare de hacerlos si tan solo me dejaras en paz- Entonces se saco el bolso del hombro y lo arrojo a mis pies.
-Bien, ahí lo tienes- Entonces se fue con un grupo de chicos que estaban esperando sus maletas. 

Será idiota, es que simplemente no lo entiendo. Tome aire dispuesta a olvidar aquel asunto y me dispuse a observar donde estábamos. Genial. Estábamos a orillas de la playa. Si, sabía que iríamos a una zona  costera, pero siempre tuve la esperanza de no estar cerca del mar, el aire costero siempre me había hecho enfermar de los oídos, desde pequeña sufría las veces que nos hospedábamos en la casa que teníamos en la playa y ahora pasaría una semana completa en un lugar incómodo, con gente que me incomodaba. Simplemente genial. 

-¿Javiera?- Me di la vuelta, para ver quien me llamaba- Hola, pensé que no vendrías, trate de dejarte un puesto a mi lado pero la profesora nos sentó por orden de lista, solo tu y Augusto no lo hicieron así por llegar tarde-
-Hola, no te preocupes, todo esta bien-
-La profesora nos ha dicho que debemos compartir cuartos en parejas ¿Quieres compartirlo conmigo?-
-Claro- Dije dándole mi mejor sonrisa a Tatiana. Hace unas semanas que habíamos comenzado a ser amigas y ella era realmente muy agradable. 

La profesora nos dio un discurso sobre comportamiento y horarios antes de ingresar al hotel. Nos habían dicho que hoy sería un día libre, para recorrer y conocer el lugar, pero para hacerlo lo haríamos en grupos y los que prefiriesen quedarse en el hotel descansando también podrían hacerlo. La profesora nos entrego unas tarjetas que eran las llaves de nuestras habitaciones y por fin nos dejo en paz para que nos pudiésemos instalar. Con Tatiana llegamos a nuestro cuarto y ella luego de ordenar su ropa en el espacio que le correspondía decidió ir a dar una vuelta, me invito, pero la verdad es que salir a dar una vuelta por la playa no era algo que yo disfrutara, ella lo entendió así que no insistió. Ya estando sola en el cuarto decidí pedir servicio a la habitación, tenía apetito ya que no había alcanzado a  desayunar en casa. Tome la carta que había en uno de las mesas de noche y me dispuse a ver que tenían de especial. Después de haber leído todo me decidí por un café cortado y un trozo de pie de limón. Hice la llamada y me dijeron que en unos minutos mi orden estaría ahí. Mientras llegaba conecte mi Mp3 a unos parlantes que habían allí y puse un poco de música, para no sentirme tan sola. Entonces golpearon la puerta. Fui a abrir pero no era la orden.

-Hola vecina-
-¿Es un broma? ¿Qué quieres?-
-Solo quería saber como era tu cuarto ¿Estás bien? ¿Alcanzaste a desayunar?- Tome aire como por millonésima vez desde que se me había comenzado a acercar.
-¿Qué te importa? Solo vete y déjame en paz-
-Le prometí a tu padre que cuidaría de ti-
-No te preocupes, le diré que lo hiciste- Pretendía cerrarle la puerta en el rostro, pero noté que traían mi desayuno, así que no pude. Entonces fue cuando le vi. Fue como ver a un fantasma, mi pulso comenzó a acelerar y sentía el corazón en la boca ¿Como podía ser? No. Tenía que estar soñando, que va esto tenía que ser una pesadilla ¿Qué hacía él ahí?. Pude notar como Augusto fijaba su mirada en mi muy sorprendido rostro, trate de disimular lo más que pude, pero la verdad es que no podía. Entonces el levanto su vista buscando el número de la habitación y me vio. Nuestros ojos se encontraron y fue como revivir todo otra vez, sus miradas, sus caricias, sus besos y cuando... ¡Santo Dios! ¿Por qué me haces esto a mi?. 
-¿Javiera?- Me armé de valor y le salude como si no me afectara para nada.
-Hola Leo- Dije mientras mis ojos no podían alejarse de los otros, que como siempre lo habían hecho, me tenían completamente hechizada.

miércoles, 5 de junio de 2013

Capitulo 45 - "Y fue... como magia"


Javiera

Habían  pasado alrededor de unos dos meses, quizás más, desde que Gaspar y yo decidiéramos tener una "relación" sin embargo solo nos habíamos podido ver las veces que nos juntábamos en casa de mi hermana. Mi padre aún insistía en mantenerme castigada y ni yo ni él queríamos que se enfadara así  que nos limitábamos a mantener conversaciones por teléfono y algunas veces nos conectábamos a través de SKYPE. 

La escuela seguía siendo lo mismo de siempre, salvo que ahora tenía una amiga con la cual compartía en los recreos, ya no estaba tan sola. Augusto por su parte ya no me molestaba tanto, sin embargo cada vez se acercaba más a mi, cuando llegaba a mi puesto en las mañanas siempre tenía una caja de leche encima con un mensaje de él. Hoy me había tocado leche de frutilla, la nota decía: "Espero hayas estudiado para la prueba de hoy, si necesitas ayuda en algo solo dilo" y ponía una carita feliz. No sabía que mosca le había picado, pero después de que ocurrió el incidente con papá él había cambiado absolutamente conmigo, olvide sus palabras en italiano y solo seguí pensando que era su maldita conciencia, aun así yo no me acercaba a él.

Antes de que diera la hora para volver a casa, nuestra profesora jefe ingreso a la sala y nos hizo pegar en nuestras libretas una comunicación para nuestros padres. Normalmente las comunicaciones me las firmaba Martina o Margarita, pero al parecer esta debería mostrársela a mi padre. 

Sr. Apoderado:
              Comunico a usted que el día 14 de Junio del presente año, se realizara la gira de estudio de la cual se había informado anteriormente en las reuniones. Este día su pupilo deberá presentarse a las 7:30 a.m. para que el bus pueda partir a las 8:00 en punto.
Se le recuerda que la asistencia a esta actividad es obligatoria. La cuota a pagar por el viaje es de $25.000 por alumno. 

Se despide atentamente.
Inspectora general.

Genial, ahora resultaba que me iría de paseo. Con todo lo que debía estudiar más mis líos amorosos con Gaspar ni siquiera había recordado la gira de estudio. Si papá me autorizaba a asistir debería pasarme una semana completa al lado de Augusto. Camine hasta mi casillero para guardar las cosas, cerré el casillero y me apoye en él. Me sentía agotada mentalmente como para más encima saber que tendría que tener una charla con mi padre ¿Sabría él algo como esto? Martina era quien venía a las reuniones... ¡Dios! ¿y además debería pedirle dinero? Era seguro que no iría. Absolutamente no. Quizás era mejor no decírselo y ahorrarme el mal rato. Entonces un golpe fuerte en el casillero me hizo saltar. Una mano se apoyaba justo a un lado de mi rostro, asustada me gire para ver quien era ¿Quién más podía ser? Era tan obvio que me sentí estúpida.

-¿Que quieres? No vas a dejarme en paz nunca ¿verdad?-
-Irás a la gira ¿Verdad?- Gire mis ojos y di un resoplido.
-Quizás sea la millonésima vez que te diga esto, pero aun así lo repetiré a ver si te queda claro, escúchame atentamente ¿Quieres?- Tome aire y dije lentamente- Mis cosas a ti no te importan- Y esto si que no me lo vi venir. De pronto ya lo tenía encima, con sus labios sobre los míos .. Mis ojos se abrieron como platos... Y fue... Como magia, de pronto sentí que no había nadie más en el pasillo solo nosotros dos y ese beso que nos unía, sin fijarme cerré los ojos y me deje llevar. ¡Dios! Si que besaba bien. Entonces algo en mi hizo clic ¿Qué mierda estaba haciendo? Yo estaba saliendo con Gaspar. Mierda. Me dispuse a empujarlo para alejarlo, pero antes de que pudiera hacer algo él ya se había apartado y se había ido dejándome sin aire y con un sentimiento en el pecho, culpa. No, no podía sentir culpa, esto no había sido mi culpa, yo no lo había buscado y mucho menos lo había querido. ¿Pero entonces por que tenía ese sentimiento dentro de mi?

Busque entre mis cosas mi celular y le marque a él. "Tup... tup... tup... Estoy en clases no puedo responder ahora, te llamare luego" Mierda. Necesitaba verlo, necesitaba tocarle, besarle y contarle lo que había pasado. Guarde mi teléfono y camine hasta la parada del autobús. Mi viaje era normalmente de unos 30 minutos, si había trafico a veces demoraba 10 minutos más, hoy era uno de esos días. Cuando estaba a punto de bajar Gaspar me llamo.

-Hola linda, lo siento no pude responder antes ¿Esta todo bien?-
-Hola, si todo bien- ¿Para qué le iba a decir? De todas formas no era como si pudiese hacer algo- Solo quería escuchar tu voz-
-Mi niña, te extraño-
-También yo, pero te tengo que dejar, ya debo de bajar de la micro-
-Ok, más tarde me llamas ¿Si?-
-Esta bien, adiós-
-Adiós-

Abrí la puerta de casa y ahí estaba papá, sentado en uno de los sofás leyendo su periódico.

-Has llegado quince minutos más tarde de lo habitual ¿Por que?-
-Me retrase porque me quede charlando con Augusto- Si... Charlando... De todas maneras tenía algo de verdad y bueno no creo que eso le molestara a mi padre. Todo lo contrario.
-¿Con Augusto de la Torre?-
-Si papá, el mismo-
-Si es una excusa para...-
-Si quieres llámalo y pregúntale si estuvimos juntos al terminar las clases, te dirá lo mismo que yo. Ahora lo siento, pero me iré a cambiar de ropa- Le dije y me dirigí a mi habitación.

Unos veinte minutos después mi nana me fue a buscar para que bajara a cenar con papá.

-He hablado con el chico y al parecer no mentías-
-Te dije la verdad-
-Ya, también me hablo de la gira de estudios-
-¡¿Oh?!- Eso si me tomó por sorpresa, ese tema era algo no quería discutir con papá.
-¿No pensabas decírmelo? Según él es importante ya que luego deberán realizar un trabajo respecto a ella-
-Bueno, si. Pero tampoco es que sea fundamental, además que hay que cancelar $25.000, los cuales no tengo y...-
-Hable con tu hermana para saber si ella sabía algo al respecto-
-¿Llamaste a Martina? ¡Papá! no hay que molestarla por mis cosas-
-No discutimos así que puedes quedarte tranquila si es eso lo que te preocupa. Pero volviendo al tema, me dijo que ya cancelo tu viaje en una de las reuniones, así que irás. No quiero que te vaya mal en las clases y luego me eches la culpa sobre aquello. Te daré una suma de dinero para que tengas para movilizarte allí y por si se presenta alguna emergencia. ¿Cuando te vas?-
-El viaje es este viernes... Por una semana, llegaría el viernes pasado a este-
-Ya, bueno entonces estudia y concéntrate en eso, además siempre anda junto a Augusto, me prometió que te cuidaría durante el viaje. No sería nada bueno que te pasara algo, no me gusta que vayas a lugares donde yo no estaré cerca-
-Estuve más de dos años en un maldito internado en el cual no nos fuiste a ver más de una vez- Lo dije sin pensar, pero con toda la rabia retenida que sentía dentro.
-Era distinto, sabía perfectamente que de ahí no podrían salir. Ahora mejor dedícate a comer y cierra la boca- Y como de costumbre así terminaban las conversaciones con mi padre. Con mucho amor. 

¿Qué mierda era lo que pensaba Augusto al decirle aquello a mi padre? ¿Lo habría dicho de verdad o solo lo había dicho por decir? La verdad es que en este momento lo que menos quería era tenerlo cerca.

domingo, 2 de junio de 2013

Capitulo 44- "Un buen libro, buena música y la mejor compañía"


Martina

Después del día de la eco-grafía con Franco habíamos tenido una larga conversación  donde quedamos de acuerdo en intentarlo, volver a estar juntos, pero lo haríamos de forma lenta. Primero comenzamos con un almuerzo familiar al cual vinieron todos a excepción de mi padre, no lo quería cerca luego de que se atreviera a levantarme la mano. Los abuelos estaban fascinados con lo de ser bis abuelos y más contentos se colocaron cuando se enteraron que eran dos. Los demás no entendían de que iba esto de una comida familiar y Franco y yo como si no hubiese pasado nada. Ya le había explicado a Cristina y Javiera que nos estábamos dando otra oportunidad y que habíamos decidido que los abuelos no tenían por qué enterarse de los problemas que habíamos tenido. La comida resulto ser de lo más normal y gracias a Dios resulto que no hubo ni un solo momento incómodo, aunque claro en un momento me pille con Gaspar y aproveché de aclarar las cosas con él.

"-¿Podrías explicarme lo que pretendes con mi hermana?-
-Yo... Ella me gusta-
-Ya pero ambos están prometidos con otras personas. ¿Te vas a rebelar contra el abuelo?-
-No, eso jamás podría hacerlo-
-¿Entonces? ¿Estas jugando con Javiera?-
-Yo pienso igual que tú, pero ¿sabes lo terca que es tu hermanita? Se lo dije un montón de veces, pero ella insiste y yo tampoco soy de fierro, al final quedamos en que solo nos divertiríamos hasta que pudiésemos-
-Eso les hará daño a ambos-
-Ya... Lo sé... ¿Pero que más puedo hacer? Prefiero tener un recuerdo para toda la vida que un arrepentimiento por no haber vivido esto el resto de mi vida-
-No quiero que ella sufra... Tampoco quiero que tu sufras, eres un buen chico-
-Martina, tampoco quiero que ella sufra, pero de verdad no puedo alejarme de ella-
-Esta bien, ambos son grandes y creo que saben lo que hacen-"

A pesar de que estaba arreglando las cosas con Franco, él seguía viviendo en el departamento de Gaspar. Queríamos que todo fuera despacio. pero después de dos semanas en las cuales el iba y venia de aquel lugar, sentía que era un gasto de tiempo y dinero el que él estuviera viajando de esa forma.

Había tomado mi asqueroso desayuno de todos los días. Desde que Franco había enviado a Norma de compras mi alimentación había cambiado por completo y por más que le pedí que me dejara eso a mi no cedió. Ahora me veía obligada a desayunar Leche con Avena todos los días, además que el almuerzo era siempre algo acompañado de muchísimas verduras, guisos de verduras, tortillas de verdura, sopas de verduras... Es que si no me convertía en una sería un verdadero milagro. Entre leche y verduras lograban que las horas de mis comidas fueran los momentos más asquerosos de mis días, pero por suerte el desayuno de hoy ya había pasado. Tome uno de mis libros favoritos "Orgullo y Prejuicio" y me estire en el piso de la sala de estar, no sin antes poner mi CD de Birdy para que me hiciera compañía. Así estuve un par de horas leyendo, hasta que me quede dormida. Cuando desperté tenía mi cabeza apoyada en las piernas de Franco, quien se había sentado apoyando su espalda en uno de los sofás de la sala. Estaba dormido. Se veía tan dulce y hermoso. Quise levantarme con cuidado para darle un beso, pero justo en ese momento sentí un movimiento extraño en mi vientre y me quede sin saber si llorar o reír. No es que fuera la primera vez que los sintiera moverse, pero ahora había sido más que solo un movimiento, uno de mis pequeños diablillos me había dado una patada en el vientre que me había hecho sentir un pequeño dolor, sin embargo era el dolor más hermoso que podría haber sentido nunca. Franco se despertó al sentir la ausencia de mi cabeza en sus piernas y se me quedo mirando un tiempo hasta que se percato de que tenía mis manos tocando mi, ya, abultado vientre.

-¿Pasa algo? ¿Te sientes bien?-
-Estoy bien, solo que me han dado una patadita-
-¿De verdad? ¿Te dolió?-
-No mucho-
-Amor- Me dijo mientras una de sus manos se unía a la mía y la otra acariciaba mi rostro. Ambos abrimos mucho los ojos al sentir nuevamente una patadita, estaba vez no pude evitar dar un gritito, pero más que dolor era de asombro.
-Oh-
-¡Ey! Par de salvajes, tengan cuidado con su madre- Comenzó a retarlos amorosamente mientras inclinaba su cuerpo para hablarle directamente a mi vientre- Deben ser más cuidadosos y no causarle malestares ¿Si? ¿ Serán buenos mis pequeños hermosos?- No pude evitar emocionarme ante la escena. No me fije cuando ya estaba hablando.
-Te amo, te amo tanto Franco. Vuelve a la casa ¿Si? Por favor, no quiero seguir sola, esta casa es demasiado grande solo para mi y además necesito tenerte cerca-
-¿Hablas en serio?-
-Si ¿Qué dices? ¿ Volverás a casa?-
-Cariño, claro que si, claro- Me dijo tomando mi cara en sus manos y besándome con muchísimo amor.