Javiera
Dios ¿Me estaba diciendo que no sentía nada? Eso era imposible, yo tenía la respiración entrecortada debido a todas las sensaciones que mi cuerpo aun no lograba digerir.
-No, no necesito ni una chica- Le dije mientras lo veía entrar al coche. Me metí en él.
-¿Quieres decir que sentiste cosas?- Me dijo mientras encendía el auto.
-Claro que no, pero a diferencia de ti, tu no eres al primer chico que beso-
-Oh... Cierto, eres de esas mujeres que besan a cualquiera. Lo había olvidado- Dejo de mirarme y presto atención al camino y yo me quede en silencio. ¿Yo era de esas mujeres que besaba a cualquiera? Claro que no imbécil, solo había besado a Leo antes de él, pero por supuesto eso no se lo diría. Ya podía pensar lo que quisiera de mi. Me daba absolutamente igual- Te dejaré en casa-
-Oh... Creo que es mejor que me dejes cerca, si mi papá ve que me bajo de un auto... simplemente no creo que le guste-
-Ok- Y fin de toda conversación. El camino a casa fue largo y silencioso. Él no me decía absolutamente nada y yo realmente no estaba interesada en hablar más con él. Cuando estuvimos cerca de casa paro el coche y me dejo bajar.
-Adiós-
-Cuídate- y fin del día extremadamente raro que tuve junto a él. O por lo menos yo en ese instante habría pensado que el día se había acabado, pero lamentablemente no fue así.
Cuando llegue hasta al frente de casa, papá estaba en el patio caminando de un lado al otro, cuando sintió que abrí la puerta, me atravesó con la mirada. Mierda. No sabía que había echo pero a penas lo vi supe que estaba enfadado conmigo y que hoy no me salvaría. Cerré la puerta de la reja y me acerque como si nada. "Hola pa..." pero no alcancé a terminar la frase. Su golpe me hizo perder el equilibrio y caer al suelo, alcancé a afirmarme con mis manos antes de que mi cara chocara contra el piso. Vi como recogió una varilla de uno de los árboles del jardín y comencé a asustarme, trate de pararme para correr a encerrarme en mi cuarto, pero él fue más rápido, me agarro del pelo y sin decirme nada comenzó a avanzar hasta dentro de la casa, jalandome con él. Me comencé a desesperar y a llorar, me dolía el rostro donde me había llegado su bofetada y ahora me dolía la cabeza donde me estaba tirando el pelo, pero lo que más me daba pena era no saber por que me estaba castigando.
-Papá, papito, suéltame por favor-
-¡¿Qué te suelte?! Ese es el problema contigo, que te he soltado mucho-
-Papá, papito, por favor, ¡ay!- Grite cuando me soltó del pelo y me llego un varillazo en toda la espalda. Dios esto dolía más de lo que recordaba.
-Cállate- Y volvió a cogerme el pelo, siguió avanzando por la casa, subiendo por la escala para llegar a mi pieza, pero apenas vi la oportunidad, actué por instinto y me agarre a una de las barandas de la escalera.
-Por favor, por favor- solloce- Solo quiero saber por que, papito no he hecho nada malo-
-¿No has echo nada malo? ¿Te parece poco besar a alguien que no es tu prometido en la salida de la escuela?-
-¡¿Qué?!- ¿Cómo se había enterado?- No papá, no es verdad, no fue así. Aaaayyy- Volví a chillar cuando me llegó otro varillazo, pero no me solté de la baranda.
-¿Crees que soy estúpido? Suéltate-
-No, papá, por favor- Entonces antes de que me diera cuenta lo tenía encima mio, me quito de un tirón la falda- aaaaahhh, papá- Volví a llorar y parece que fue peor por que comenzó a golpearme más veces seguidas.
-¿Te vas a soltar o te las doy aquí mismo? Tu amada Margarita no esta en casa para que te defienda, así que decides tu, pero de esta no te libras- Lo mire a penas a través de mis lagrimas, estaba hablando en serio, de esta no me libraría. Así que me solté de la baranda y camine con él a mis espaldas hasta mi pieza. Los varillazos dolían mucho más que cualquier otra cosa con la que me hubiera golpeado, más aun ahora que estaba desnuda recibiendo los golpes, ya que me había obligado a bajarme las bragas hasta las rodillas. De rodillas en el suelo y con medio cuerpo apoyado en la cama aguante hasta que se canso de golpearme- Voy a parar aquí, más te vale que tu hermana no sepa de esto, no quiero que se altere ¿Entendiste?- A penas tenía fuerzas para responder así que solo hice un gesto afirmativo, pero claro fue un error y un último varillazo me golpeo- Respóndeme cuando te hablo-
-Si papá- Dije aún entre sollozos.
-Bien y por si no es obvio, estas castigada. Sin salir hasta nuevo aviso, así que de la escuela te vienes directo a casa ¿Esta claro?-
-Si papá- Dije antes de que volviera a golpearme. Luego de sentir el portazo que dio al salir de mi pieza, comencé a llorar por el dolor y estuve un buen rato así.
Me dolía mucho. Trate de levantarme sin hacerme daño pero fue imposible. Cuando me quise sentar en la cama, el solo apoyarme me provoco tal dolor que me levante de golpe. Mierda, nunca me había dolido tanto el trasero. Camine hasta el espejo que tenía al lado de mi closet y trate de verme. Mierda. Ahogue un grito al verme. Estaba llena de heridas abiertas y marcas, esto no se me quitaría para mañana. Me voltee incapaz de seguir observando y note un moretón que se me estaba asomando en la cara, cerca de mis labios, justo alrededor de una herida que tenía con un poco de sangre. Demonios, ya no quería revisarme más, me coloque el pijama y me metí a la cama. Eran las 21:00 hrs, a pesar de que era temprano, sería mejor que me acostara, mañana sería un día difícil aguantando el dolor. Justo cuando apague la luz mi celular comenzó a sonar, por suerte lo había dejado en el velador, sin apenas moverme lo cogí.
-¿Aló?-
-Hola mi niña ¿Qué tal tu día?- Martina, había olvidado que me llamaba todos los días para confirmar que estuviera bien. Entonces recordé la amenaza de mi padre... Y bueno de todas formas tampoco yo quería que se preocupara.
-Todo bien-
-¿Segura? Te noto extraña-
-Estoy bien, no pasa nada-
-¿No te ha golpeado papá, verdad?- Ni que tuviese una bola de cristal.
-No Martina, ya te dije que todo esta bien-
-Ok, ¿estas lista ya para acostarte? Recuerda que mañana tienes clases, no te desveles-
-No lo haré-
-Te quiero mucho y te extraño-
-También yo te extraño-
-¿Y no me quieres?- Me dijo y supe de inmediato que al otro lado estaba poniendo pucheros. Me reí.
-Claro que te quiero, a ti y a aquella criaturita que esta creciendo en tu interior-
-Pues ella también te quiere-
-¿Ella? ¿Has sabido el sexo del bebe?-
-No, aun no me lo ha dicho el medico, es algo pronto, pero yo lo siento-
-Si tu lo dices-
-Bien, te dejaremos descansar, nosotras también nos vamos a la cama-
-Bien, que descansen-
-Igual tu-
Colgué. Me gustaría poder estar a su lado y que me consolara, pero ella no era mi madre, era mi hermana y en estos momentos no necesitaba que su hermana pequeña le diera más problemas. Encendí la luz de mi velador y del cajón saque una caja de zapatos. Me senté como pude y la voltie. La tenía llena de fotos de mamá, de nosotras junto a ella, de los cuatro juntos, pero me quede solo con una en la que me estaba atando los cordones, ella no se veía, pero yo la estaba abrazando y me gustaba por eso, por que me recordaba lo que se sentía. Volví a meter las demás en la caja. Volví a acostarme, apagué la luz y me dormí llorando y abrazando aquella imagen. Como extrañaba poder abrazar a mi madre.

Por dios que padre mas detestable!!!
ResponderEliminarU-U Javiera... mirando las fotos de la familia feliz.. de una hermosa madre y la sombra de un horrible padre u.u
ResponderEliminaraaahhhh no q triste cap nna :'S... q mala onda q el tipejo se fue de chismoso... ahora mas q nunca lo ODIO ... S:... spero y se recupere pronto, pero sabemos q Martina lo sabrá... ntonces q ella fue la q salio lastimada???
ResponderEliminarotro de Javi! otro de Javi!! ><
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