Martina
-¿Abuelo? ¿Pasa algo?-
-Hola Martina, supe que tuviste un malestar hoy en la mañana- Demonios, acaso Gaspar no se podía callar.
-No me mires así, yo no fui quien le aviso-
-Me contó Bernarda, ¿Estas bien?-
-Si estoy bien, el jefe me dio la semana, así que mañana iré a ver a un medico. No hay nada por lo cual preocuparse-
-Bien, me parece fantástico que seas responsable de tu salud-
-Si... ¿Se queda a almorzar?-
-Oh no, solo venía de pasada. Sin embargo me gustaría ofrecerte algo, se que debido a mi estarás durante este tiempo sola en casa. Ahora que lo pienso, quizás sea algo peligroso por lo que quería ver si aceptas que Gaspar se quede acá-
-No es necesario, pero no me molesta, solo si él quiere pasar un tiempo acá me parece bien, además nos llevamos muy bien ¿No?-
-La verdad es que apenas te soporto, pero estaría bien salir de casa- Me dijo mientras medio sonreía yo le devolví la sonrisa.
-Bien entonces te quedas, te enviare algunas de tus cosas con uno de los chóferes-
-Los videojuegos Abuelo, junto a la wii y la play y también...-
-...Detente, no se de que diablos estas hablando, anotalo en un papel y se lo daré a tu abuela- Gaspar anoto lo que necesitaba y el abuelo se fue, unas cuantas horas después llegaron todas sus cosas.
Llame al medico para reservar una hora pero resulto que no podía hasta dentro de tres días por lo que termine teniendo hora para el jueves en la mañana. Hasta el día miércoles me la pase en casa, arreglando el jardín, viendo novelas con norma, cocinando algunos platos sencillos y jugando con Gaspar a sus videojuegos. Franco llamaba todos los días, la primera llamada la hacia en la mañana y la otra al rededor de las diez y once de la noche, justo antes de meterse a la cama. Hoy esperaba por su llamada mientras jugaba con Gaspar, necesitaba decirle que mañana no llamara, tendría que inventarle alguna excusa de porque no podría contestar, no quería contarle que iría al medico pues se preocuparía. Entonces el teléfono sonó. Dejamos el juego en pause y conteste pensando que sería él.
-Mi niña, tiene que venir de inmediato-
-¿Margarita?-
-Si soy yo-
-¿Que pasó?-
-Su padre se ha vuelto una furia con la niña, yo no pude hacer nada, debe venir, por favor apúrese-
-Margarita donde esta papá, pasale el teléfono y dile que yo llame-
-No puedo, se ha encerrado con la niña en su pieza, intente detenerlo pero no pude y la niña... ¡Dios!-
-Quedate tranquila, no hagas nada, ya voy en camino-
Sin decir nada tome las llaves del coche, Gaspar me siguió, seguramente había oido la conversación. Arranque el auto y maneje velozmente hasta la casa de mi padre. Margarita nos abrió la puerta y sin siquiera saludarla subi hasta la pieza de mi hermana y golpee la puerta, pero mi padre no la abría escuchar los gritos de mi hermana me hizo desesperarme ¿Como rayos podía abrir esa maldita puerta? "papá, por favor" "papito no lo volvere a hacer, lo juro" cada lamento que escuchaba de ella, más inquieta me colocaba, entonces se me ocurrió algo. Papá siempre guardaba un manojo de llaves extras por si nos encerrábamos en nuestras alcobas, fue hasta su escritorio y comencé a buscar por todos lados "¿Que buscamos?" me dijo Gaspar "Llaves, es grande y..." pero el nerviosismo me gano y tuve que correr al baño a vomitar, cuando salí la puerta de la habitación estaba abierta y Gaspar sacaba a mi padre tratando de tranquilizarlo. Corrí para ver a Javiera quien estaba desmayada en el piso...¡Dios! creí que esto no pasaría, le dije que no lo enfadara, mi cabeza daba vueltas y me sentía mareada, trate de levantarla pero no tenía fuerzas, entonces llegó Gaspar y la tomo en brazos y tendió en la cama.
-Tu padre esta en su oficina, sera mejor que vayas con él- Camine hasta el despacho y lo vi sentado en su escritorio, como si no hubiera pasado nada.
-¡¿Se puede saber que demonios te pasa?!-
-No me hables así, aun soy tu padre y puedo golpearte, así que respétame-
-Ja, eso crees tu, no me dejare golpear por ti, que te quede claro ¿Que fue lo que te hizo?-
-Ya te contara ella-
-Si tienes razón, me lo contara ella, por que me la llevo-
-No, ella no se va de acá-
-Me dijiste que la dejarías-
-Antes de ver su comportamiento hoy, ahora le ha dado por no querer casarse ¡Hasta tu lo hiciste sin objeción!- Respire profundo, tenía que llevármela a como de lugar.
-La convenceré-
-¿Tú?-
-Es mejor que lo intente yo, antes de que tu la mates a golpes ¿No crees?- Se quedo un momento en silencio, pero luego cedió.
-Llevatela ahora, antes de que me arrepienta y cumple con tu promesa-
Con Gaspar metimos a Javiera a auto y nos fuimos. Él se sentó atrás para cuidar de Javiera, de vez en cuando la miraba por el retrovisor. Me sentía terrible, jamás la había golpeado tanto, normalmente esa era yo y ahora... No pude aguantar y me estacione a una orilla del camino y salí del carro. Trate de tomar aire y de calmarme, pero no podía, sentí las manos de Gaspar en mis hombros.
-Ya esta bien-
-¿Como va a estar bien? Mírala-
-Antes... Cuando aun no estabas casada... Eras tu ¿verdad?-
-¿Como?-
-Quiero decir... Es a ti a quien golpeaba de aquella forma ¿verdad?- Recordarlo me revolvió el estomago y caí en cuclillas a vomitar- Santo Dios ¿Estas bien?- Me limpie con un pañuelo desechable que él me tendió.
-Lo siento-
-Será mejor irnos, métete atrás yo conduciré-
Cuando llegamos a casa Gaspar la cargó en su espalda y subió hasta mi cuarto. Ya estaba despierta, pero muy agotada. Nadie dijo nada. Él se fue dejándonos a solas. La ayude a ducharse y cambiarse de ropa y luego me acosté a su lado para dormir. ¿Cuando acabaría todo esto?

Pobre javiera que malo su padre ojala martina la pueda salvar de sua garras . Besos tkm.
ResponderEliminarUna bestia sin corazon .... >< aveces llego a pensar que ni siquiera es su padre!
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Pobre Javiera ><
hay q corage... q impotencia.. sabes me preocupa Martina... asi q mejor le seguimos... ;)
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