miércoles, 30 de enero de 2013

Capitulo 8 - "Estoy bien"


Martina

Franco se había marchado y yo me quede mirando desde la puerta, ya no había rastro de su auto, sin embargo no me podía mover de ahí. Quede con una sensación tan amarga que comencé a sentirme mal. No sé cuanto tiempo estuve parada allí, pero sentía el cuerpo congelado y las extremidades entumidas. Sentí que alguien me colocaba un abrigo sobre los hombros, voltee mi rostro y allí estaba norma. "Señora ¿Esta bien?" No conteste. Ella me movió para llevarme hasta el living, pero cuando lo hizo deje de sentir mi cuerpo y sin darme cuenta perdí el conocimiento.

Cuando desperté estaba en mi alcoba, mire hacía un lado y vi que en el velador había un vaso de agua, me senté para beberlo, tenía azúcar  Me levante y me metí a la ducha, deje que el agua escurriera por mi cuerpo, debía darme ánimos, tenía que llegar al trabajo. Cuando llegue al comedor vi a Gaspar sentado en la mesa.

-¿Ya estas mejor?-
-Eh, si, ¿tu?...- Un escalofrío recorrió mi cuerpo- ¿Le paso algo a Franco?-
-No, nada ¿Por qué lo dices?-
-Bueno, estas aquí-
-Ah, bueno te desmayaste, Norma no podía llevarte sola hasta tu alcoba, llamo a casa y como estoy de vacaciones, vine para ayudar ¿Te sientes mejor?-
-Estoy bien, no fue nada-
-De todas maneras sera mejor que vuelvas a la cama, si quieres algo puedo llevartelo-
-Debo ir a trabajar, llegare tarde-
-No te preocupes, llame a tu trabajo y dije que estabas indispuesta-
-¿Llamaste? ¿Y que te dijo Enrique?-
-¿Enrique?-
-Mi jefe-
-Oh, me dijo que te dijera que no te preocuparas, que espera que te recuperes-
-¿Así de simple?-
-Sí-
-No... No puedo, ya me siento bien, es innecesario que me quede en casa, si quieres quédate  yo me iré al trabajo, no me gusta estar de ociosa cuando se que me siento bien-
-Si es lo que crees- Me dijo Gapar- Aunque yo creo que no pasaría nada si te quedas a reposar por hoy- Pero no hice caso, saque un pan de la panera, le di un mordisco y le dije adiós con la mano. Me metí al carro y me fui al trabajo. Cuando me vieron llegar, todos me veían con gesto extraño, me fui directo a ve a la secretaría de Enrique.

-¿Esta el jefe?-
-Si, déjame llamarlo para ver si te atiende... Pero ¿Estas bien?-
-Ya estoy mejor, no fue nada-
-Oh, bien- Ella se comunico con el jefe y acto seguido me hizo pasar a su oficina, él estaba sentado detrás de su escritorio y me miraba por encima de sus gafas.
-Veo que no estas tan enferma-
-Lo siento, mi primo sobre exagero las cosas-
-¿Entonces no te desmayaste?-
-Oh, bueno, si, pero ya me siento mejor y puedo trabajar, así que...-
-Siéntate- Me dijo señalando la silla que estaba frente a él- ¿¿Sabes que un desmayo no es algo para tomarse a la ligera?-
-Enrique, de verdad estoy bien- 
-Martina, en estos momentos no te estoy hablando como un amigo, que por cierto después de este año trabajando juntos, lo considero. Sin embargo ahora te estoy hablando como tu jefe. No me sirve que vengas a trabajar mientras estas enferma, eso solo genera problemas ya que puedes agravar y tendrás que tomarte más que un día ¿Comprendes?- Asentí con la cabeza- Bien, entonces ahora te iras, descansaras y te tomaras el resto de la semana- Comencé a negar con la cabeza y trate de interrumpirlo pero el no me dejo y siguió hablando- Mañana irás a primera hora al medico y te harás un chequeo general, lo harás- Me dijo mientras abría sus ojos- y luego de esa semana volverás reluciente y ahí no aceptare que faltes más-
-De verdad no es necesario, solo fue un agotamiento debido a que hoy...-
-No me importa saber que crees tu que fue. Vete.  Y vuelve el lunes...- Comenzó a sacudir una de sus manos para decir que me fuera, pero derepente se interrumpió- Ah, y me traes los resultados que te de el medico-
-¿Que?-
-Ya escuchaste, ahora largo de aquí hermosa, no quiero verte- Y volvió a fijar su atención en los papeles que tenía sobre su escritorio.

Salí de la oficina resignada, Enrique era mi jefe pero además eramos amigos, no como con Cristina, pero nos llevábamos bien, así que lo conocía. En la mañana había creído que se enojaría conmigo por faltar al trabajo... Él realmente es un trabajolico, sin embargo ahora me decía que me tomara la semana... Bien en ese caso lo haría. Arranque el auto y me fui a un local donde pudiera beber un jugo natural, en verdad me habían dado unas ganas de beber un jugo natural de frutilla, y simplemente no podía quitármelo de la cabeza. Pase por tres locales, sin embargo ni uno tenía del sabor que quería, así me marchaba. Entonces recibí la llamada de Cristina.

-¿Hola?-
-Hola ¿Como estas?-
-Aquí, acalorada de tanto caminar ¿y tú?-
-Aquí, en casa, ya sabes con Efraín ¿Por qué estas caminando tanto? ¿No fuiste al trabajo?-
-Fui, pero hoy en la mañana no me sentí muy bien así que mi jefe me dio la semana, debo ir a un medico ¿Tienes alguno que me recomiendes?-
-Claro, déjame buscar el numero y te lo envío-
-Ok-
-Y bueno, al final no me dijiste por que estabas caminando, la verdad es que para que tengas tanta calor debes de haber caminado un monto, hoy hace más bien frío- Mire hacía el cielo y me di cuenta que en realidad el día estaba horrible, me fije en la gente que caminaba a mi alrededor, todas llevaban chalecos o chaquetas y yo andaba en una polera con pabilos.
-Este... Solo ando buscando un local que venda jugo natural-
-¿Y no has encontrado? En el centro hay un montón de esos lugares-
-Claro, pero no tienen del sabor que quiero-
-¿Y eso importa? ¿No hay otro que te guste?-
-Si, pero ahora quiero de frutillas-
-¿Y a cuantos locales has ido?-
-Ya van tres-
-¿Y no se te ocurrió mejor comprar las frutillas y luego hacerlo en tu casa?-
-Oh, esa es una buena idea-
-Jajajaja oye has la cita con el medico, cuando tengas que ir me avisas, así te acompaño-
-Ok, te envió un mensaje-
-Ahora debo irme, Efraín agarro al gato y si no se lo quito lo más probable es que termine con un arañazo-
-Ve a cuidar de mi ahijado-
-Te quiero, bye-
-Bye-

Camine hasta dar con un puesto de frutas, compre las frutillas y me fui a casa, cuando llegue Gaspar aún estaba en casa y el abuelo le hacia compañía. 

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