viernes, 25 de enero de 2013

Capitulo 3 - "¡Mi opinión también cuenta!"

Martina

Estaba realmente cabreada... La comida termino y de apoco nos fuimos levantando de la mesa, ayude a Norma a llevar las cosas a la cocina y luego a lavar la loza, cualquier cosa con tal de evitar algún tipo de comentario, sin embargo después de eso ya no me quedaba otra que ir a sentarme a compartir con los invitados. Al entrar al salón el abuelo estaba hablando con Franco en un rincón, apartados para que nadie pudiera oírlos, al ver a Franco supe que lo que estaban hablando no le hacia gracia, evite acercarme a ellos, luego podría hablarlo con él a solas. Camine hasta donde estaba papá, por más que busque a Javiera no la hallé.

-¿Y Javiera?- Pregunte mientras me sentaba a su lado.
-No lo sé- Me dijo y luego continuo hablando con la abuela. Miré hacia el frente donde estaban sentados Gaspar y Miguel.
-¿Nadie la vio?-
-Creo que fue a caminar, hace un momento la vi dirigiéndose por ese lado- Gaspar apunto hacía el camino hasta el lago -Si quieres puedo ir a buscarla-
-¿No te molesta?-
-Para nada también necesito tomar algo de aire- Luego de que Gaspar se fue, trate de entrar en conversación con mi padre.
-¿Y como van los negocios?- La abuela, Miguel y mi padre me miraron asombrados- ¿Que tiene? ¿No puedo preguntar?-
-Jajajaja No es eso cariño- Dijo la abuela- Es solo que no es común que tu hables de eso- En todas las reuniones anteriores siempre trataba de evitar las conversaciones sobre trabajo, simplemente no me gustaba, pero ahora necesitaba hablar con papá, convencerlo de que me dejara a Javiera acá en casa.
-Probablemente no es que estés interesada ¿Que es lo que realmente quieres Martina?- Dijo mi padre un poco serio.
-Por supuesto que me interesa, solo quería saber como te va, pero ya que no quieres contarme, esta bien-
-¿Entonces no quieres nada?-
-Mmmmm, así como nada, nada... La verdad es que quería hablar una cosita contigo- La abuela y Miguel soltaron risas, pero mi padre siguió tan serio como lo era siempre.
-Simplemente dilo-
-Bueno, estaba pensando, ya que Javiera esta de vacaciones, y le fue realmente bien en sus notas, sería bueno que pasara las vacaciones acá. En casa estará sola, tu trabajas, eres un hombre ocupado y ahora que se están quedando en la casa de la ciudad (Hace dos años cuando mi padre volvió al país no nos dio detalles de porque no estaba con él su mujer, pero cuando volvió a la casa de la ciudad las cosas de ella ya no estaban y desde ahí que ya no supimos más de ella). Bueno quiero decir, aquí es un ambiente más de vacaciones, tomar aire fresco y todo eso. ¿Le darías permiso?-
-Así que era eso... Claro ¿Por que no?- No me lo podía creer ¿Todo tan simple?
-¿Eso es un si?-
-Si-
-Genial, entonces mañana enviare un coche para buscar las cosas de Javiera...-
-...Alto, Javiera hoy vuelve conmigo a casa-
-¿Cómo? ¿No dijiste que la dejarías?-
-La dejare, pero primero pasará una semana en casa, tengo asuntos que arreglar con ella antes de que comience sus vacaciones-
-¿Asuntos que arreglar?- El miedo recorrió mi cuerpo ¿Que asuntos debía arreglar con ella?
-Este año la cambiare de internado, encontré uno donde podrá hacer mejores amistades, unas que luego en un futuro le servirán más, esta semana pretendo que se inscriba y luego que compre el uniforme y todo lo necesario- Me volvió el alma al cuerpo.
-Oh, si es así entiendo, esta bien, entonces en una semana ella podrá quedarse acá ¿Cierto?-
-Por supuesto-

Estaba feliz, solo era una semana en que Javiera tenía que hacerlo bien y todo estaría solucionado. La abuela volvió a entablar conversación con mi padre y yo con Miguel. Él siempre había sido amigo de Franco y ahora que estaba con Cristina nos estábamos acercando poco a poco. Después de todo lo que paso entre ellos, finalmente pudieron arreglar las cosas y estar juntos, Miguel trabajaba en la empresa con Franco, y Cristina durante el tiempo que vivió con las monjas aprendió peluquería, por lo que ahora tenia una pequeña tienda que manejaba en la semana, al principio partió solo ella, pero ahora solo se encargaba de la administración, ya tenía gente contratada, normalmente eran las mismas chicas que estaban con ella en el internado de madres solteras. 

-Lo hiciste bastante bien- Me dijo evitando hablar muy alto, solo lo suficiente para que yo lo escuchara.
-¿A que te refieres?-
-Convencer a tu padre-
-¡Oh! la verdad es que ni yo me explico como sucedió- Ambos reímos, pero el se detuvo en un momento y desvió su vista hacía la escalera. Cristina bajaba con Efraín de la mano, a penas llego al piso, el pequeño la soltó y corrió a los brazos de Miguel, quien lo tomo y le dio un abrazo, luego Efraín noto mi presencia y me estiro los brazos para que lo tomara. Por supuesto lo hice, me había rendido con él desde el momento que lo vi por primera vez en el hospital, realmente cuando lo miraba me sentía culpable de que alguna vez paso por mi mente abortarlo. Ahora solía complacerlo en todo y Franco siempre me apoyaba en eso.
-¡Tita Manina! ¡upa, upa!-
-Ya esta, tranquilo- Le dije mientras lo apretaba a mi cuerpo- ¿Quieres un poco de chocolate?-
-¡No! acaba de beber su leche, no le metas más dulces, luego no hay quien lo pare- Dijo Cristina mientras se sentaba al otro lado de Miguel.
-¡Cocoate, cocoate!-
-Vamos a buscar un poco de chocolate para mi niño hermoso-  Dije haciendo caso omiso a Cristina.
-Va manchar toda su ropa- Insistió  mientras Miguel reía- ¡Luego lo cambias tu!- Me amenazo.
-Vamos a comer chocolate y luego nos vamos a ir a cambiar de ropa juntos ¿verdad mi amor?- Le dije a Efraín mientras le entregaba el chocolate-
-Ti, ti cocoate, cocoate-
-Ya vez, después lo cambio yo- Le dije a Cristina mientras me sentaba otra vez al lado de Miguel. Todos rieron divertidos, Franco y el abuelo se habían unido al grupo, aunque Franco se veía distante y algo molesto.
-Te vez tan natural sosteniendo al bebe en brazos- Dijo la abuela sonriendo y mi sonrisa comenzó a cambiar.
-Será igual cuando tengas a tu bebe- Continuo el abuelo.
-Se ve genial como tía- Dijo Cristina para apoyarme y yo le sonreí agradecida- Es la mejor madrina-
-Seguro que también será una buena madre- Insistió el abuelo.
-Claro, pero para eso aun hay tiempo- puntualizo Cristina.
-Seguro que Franco le gustaría ver a un pequeño corriendo por la casa-
-También podría ser una pequeña- Dijo la abuela corrigiendo a su marido.
-Claro, claro, eso da lo mismo querida ¿Verdad Franco?- Franco, que desde hace un rato lo veía medio despistado, se quedo un momento en silencio, pero luego contesto con un sonrisa.
-Por supuesto, sería genial- Y eso termino por rebalsar mi vaso.
-¿Y a alguien le importa lo que yo opino al respecto?- Dije molesta y todos se giraron a mirarme sorprendidos- Más que mal soy yo la que va a estar nueve meses con el bebe en mi vientre, es mi vida la que va cambiar, soy yo la que lo cuidara y criara... por que... dudo mucho que Franco deje su trabajo por cuidar a su hijo ¿O no abuelo?- Todo el mundo se quedo callado y después de un tiempo fijaron su atención en otra cosa y yo me centre en Efraín.

3 comentarios:

  1. Muy bueno!!! Pero se nota q solo tiene temor por q como trata a Efrain se nota q le gustan los niños :)

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  2. siiii opino exactamente lo mismo que maria eugenia... solo es temor a lo que viene ... pero me imagino como se sintieron los demas... solo queda esperar gracias :D

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