sábado, 14 de diciembre de 2013

Epílogo

Franco

¡Dios! Apenas podía creerlo. Ambos estaban dormidos en sus respectivas cunas. Martina hacía lo mismo en nuestra habitación, apenas hoy les habían dado el alta a los tres. No entre en la habitación por miedo a despertarlos, a que pudiese hacer cualquier ruido que les molestara., pero luego recordé lo que nos había dicho el medico sobre todo eso de la muerte súbita y me apresure a confirmar que aun estuviesen respirando. Lo estaban. Di un suspiro aliviado y los quede mirando por un largo momento. Después de unos segundos Nicolás comenzó a moverse incomodo, me acerque y lo cargue para mecerlo en mis brazos, era tan pequeñito que tenía que juntar los brazos lo suficiente para que no cayera entremedio de ellos. Lo mecí hasta que volvió a estar tranquilito, lo metí nuevamente a la cuna y bese uno de sus pequeños piececitos. Confirme que los comunicadores estuviesen en orden y volví a la habitación. Martina dormía profundamente, me estire a su lado, paso un brazo por su alrededor y ella se acurruco inconscientemente a uno de mis costados.

Martina

Termine de colocarle aquel vestido que tanto me gustaba. La puse en el suelo y se hecho a andar deprisa, la seguí con una sonrisa, sabía perfecto a quien buscaba y por supuesto no tardo nada en encontrarlo. Se apego a la muralla, como queriendo ocultarse y se quedo mirando hipnotizada hacía dentro del cuarto de baño. Me acerque por su espalda y me agache para mirar aquello que le había llamado la atención.
Franco se encontraba frente al espejo colocándoce crema de afeitar en la cara y aun lado, parado sobre un taburete estaba Nicolás, imitando lo que hacía su padre. No me aguante le hice un gesto a Monserrat para que guardara silencio y salí por mi cámara fotográfica, cuando llegue, ella continuaba observándolos embobada y ambos tenían su rostro ya casi completamente untado en crema, enfoque y saque la foto. Sonó el obturador y ambos se giraron para mirar, al verme Nicolás alzó sus manitos mostrándomelas "¡Mami! ¡Mami! ¡mira! ¡mira!" me decía mientras movía sus manitos en mi dirección, deje la cámara sobre un mueble fuera del baño y me acerque para tomarlo en brazos, él comenzó a acariciar mi cara con la crema y sentí la risa exquisita de Monserrat a mi espalda, Franco la había cargado y le había untado crema en la nariz "Que vestido más bonito te ha puesto mami hoy" ambos nos miramos sonriendo y de a poco nos acercamos para darnos un pequeño beso.

Franco

-Amor ¿Has visto a la Monse por aquí?- Martina se giro para mirarme asustada.
-¿No se suponía que tu los cuidarías mientras yo hacía la comida?-
-Tranquila, debe andar por ahí solo la he perdido de vista por dos segundos y ya no estaba-
-Franco...-
-...No he buscado lo suficiente, así que no te alarmes, solo creí que el primer lugar al que vendría sería aquí, siempre anda tras de ti-
-Ve a buscarla ¿Sí? No me gusta no saber donde esta-
-Tranquila- Volví a decirle y luego con Nicolás de la mano, fuimos en busca de su hermana.
Subimos las escaleras paso a paso, ambos ya caminaban bastante bien, pero aun así prefería que fuera lento por las escalera, lo ultimo que quería era que alguno de ellos cayera, debido a eso es que siempre le habíamos enseñado a subirlas afirmándose bien de la baranda y a bajarla sentaditos. Cuando llegamos fue fácil descubrirla, solo estaba a unos cuantos pasos de mi, frente a nuestra habitación y parada sobre unos zapatos de tacones que Martina usaba cuando teníamos alguna cena importante, no pude evitar reír. Gire para gritar que ya la había encontrado y Martina me contesto un poco más tranquila. Monserrat nos vio y sonrió, Nicolás soltó mi mano y corrió hasta su hermana riendo, cuando llegó hasta ella la abrazó y Monse perdió el equilibrio, ambos terminaron en el suelo, pero ni uno de los dos se echo a llorar, al contrario ambos rieron. Yo me senté un poco apartados de ellos y los mire mientras ambos se acariciaban o se hacían cosquillas. ¿Podía ser más feliz? Tenía una mujer asombrosa a mi lado y a dos hijos preciosos que lograban que las cosas más simples de la vida fueran las más sorprendentes y hermosas. Tenía una vida feliz y todo el amor que pudiese necesitar. Era un hombre afortunado y estaba profundamente agradecido por todo lo que tenía, agradecido por esta segunda oportunidad que tenía.

Martina 

Sentí una corriente fría acariciar mi espalda. Tenía un peso sobre uno de mis brazos que no era habitual, inspire profundo y pude sentir su aroma. Reconocería aquel olor tan propio de ella aunque pasaran años de no verla. Lentamente abrí mis ojos y mi corazón se encogió como me pasaba cada vez que la veía a ella o a su hermano. Sus mejillas sonrosadas, una aplastando mi brazo, su boca ligeramente abierta mostrando aquellos pequeños y blancos dientecitos. Tras ella Nicolás estaba durmiendo en la misma posición, pero apoyando su mejilla en la espalda de su hermana. Adoraba verlos a ambos tan apegados, ver como se querían y se protegían mutuamente. Si alguno lloraba, el otro siempre corría a socorrerle y casi nunca peleaban. Verlos llevarse tan bien entre ellos me encantaba pero a la misma vez me tenía algo inquieta, no por ellos, por supuesto, si no porque anoche antes de que Franco llegara del trabajo y mientras los niños dormían en sus camas, tuve un poco de tiempo para salir de las dudas y había descubierto que estaba embarazada nuevamente ¿Podrían aceptar y querer a este nuevo bebe en sus vidas? No le había dicho nada a Franco y no era por miedo o algo así, si no que había quedado un poco en shock ante la noticia, pero quería decírselo, quería que lo supiese, que lo celebrara conmigo y también conversar sobre las inquietudes que tenía. Me levante despacio de la cama y me asome al baño de nuestra habitación. Franco estaba casi listo para marcharse,solo le faltaba terminar con aquel nudo de la corbata que siempre le traía problemas, camine hasta él y quite sus manos para tomar el control.
-No sé que haría sin ti- Me sonrió mientras pasaba sus manos por mi cintura y me acariciaba.
-Aprenderías, pero por ahora eso no será necesario, espero estar contigo cada mañana por el resto de nuestras vidas-
-Te amo- Dijo mientras besaba con delicadeza mi frente.
-También yo... Tengo algo que decirte- Le dije soltando su corbata ya lista y acariciando con delicadeza las orillas del cuello de su camisa.
-¿Qué pasa? Me pones nervioso- Pose mis labios en los suyos y él me respondió el beso de inmediato, luego me separe un poquito, tome una de sus manos y la coloque sobre mi barriga. Él abrió mucho los ojos, pero antes de que dijese algo, lo dije yo, necesitaba decirlo en voz alta y quería que el fuese el primero en escucharlo de mi boca.
-Estoy embarazada- Sus labios se curvaron en una sonrisa perfecta y sus ojos se cristalizaron, me alzo desde la cintura y me abrazo fuerte contra él. Soltó una carcajada de alegría y recorrió mi cara con besos, aun sosteniéndome en el aire, yo también reí. Mis miedos se habían esfumado completamente al ver su rostro resplandeciente, al sentir sus labios por mi rostro y sus brazos abrazándome firmemente. Mis hijos se adoraban entre ellos y también lo harían con su nuevo hermanito o hermanita, podía estar segura de aquello, ya que ellos habían aprendido a amarse viéndonos a nosotros y eso no cambiaría jamás.


FIN

1 comentario:

  1. :''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''')
    Creo q esto es lo q necesitábamos, ENCANTADOR!!!!
    Sin palabras
    Otro Bebe!!!; q Emoción tan inmensa!!!!
    Sabes cuanto extraña leer algo de ti <3
    Y pues espero y no demores mucho con la tercera parte
    GRACIAS!!!!
    Me encanto no sabes cuanto, quien iba a decir que se iban a llevar tan bien, Excelente (y)
    Y Javiera, ?? que paso con ella???, lo sabremos pronto, eso creo ^^
    Saludos; y pues nos leeremos pronto ;)

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