Augusto
Su respiración al fin era tranquila, sus ojos se habían cerrado al fin y aun con mi mano prisionera entre las de ella, se había quedado dormida. Cuando había visto como se besaba con aquel tipo algo había cambiado dentro de mi. Al principio no quise interrumpir pues creía que ella estaba consintiendo todo y meterme realmente no era de mi agrado, pero cuando la vi forcejeando con aquel tipo toda la calma que había mantenido se fue por el drenaje.
Ahora la veía tan indefensa que apenas si comprendía lo que sucedía. Cuando me pidió que me quedara con ella sentí una sensación extraña en el pecho, algo que no había sentido antes por nadie. Tenía deseos de cuidarla, protegerla, de asegurarme de que estuviese bien. Por esa razón era que ahora me mantenía sentado a un lado de su cama, mientras ella dormía.
Javiera era realmente hermosa y dormida se veía tan serena y en paz. Tenía sus cabellos rubios enmarañados alrededor de su rostro, por toda la almohada. Sus manos tomaban una de las mías con fuerzas a pesar de estar dormida, sus labios entre abiertos eran gruesos, contorneados y de un suave color rosa. Sus pestañas largas se posaban al inicio de sus pómulos, mientras sus parpados tapaban de la luz del día sus hermosos ojos. Sus mejillas volvían a tener color luego de perderlo tras el susto que había pasado. Podía notar que no se sentía del todo mal, que ahora estaba más segura.
Después de casi una hora de cuidar sus sueños, sentí que mi cuerpo comenzaba a adormecerse, pues tanto tiempo en la misma posición surtía ese efecto. Lentamente comencé a quitar mi mano de las suyas y me levante, quizás sería bueno tomar un poco de agua y de paso traer para cuando ella despertase. Sin embargo cuando comencé a alejarme de ella sentí ruido, voltee a verla y la vi inquieta. Había comenzado a moverse por la cama y susurraba algo entre sueños, algo que no podía comprender. Volví a acercarme y tome su mano nuevamente, entonces como acto de magia se tranquilizo.
Sus cabellos se había desordenado más aun y ahora algunos caían sobre su rostro. Con la mano que tenía disponible delicadamente los fui alejando de su rostro, mechón tras mechón. Cuando termine mi mano instintivamente se dirigió hacia sus labios y con mi pulgar los acaricie, lentamente me fui acercando a ellos y cuando pude percatarme de lo que hacía ya era tarde. Mis labios estaban junto a los de ella. Asustado me levante y me aleje soltando su mano repentinamente, con lo que ella se despertó. Sus ojos se fueron abriendo lentamente, de a poco trataron de enfocar hasta que me encontró.
-¿Te vas? No lo hagas, por favor. Quédate un poco más-
-Yo... Es mejor que me vaya-
-Por favor Augusto, por favor-
-Si algún maestro se entera de que...-
-Ellos no vendrán hasta dentro de unas horas más- Era cierto. Habían ido de paseo hasta otra ciudad y lo más probable es que regresaran hasta bien entrada la noche.
-Aun así, es mejor que te deje descansar- Entonces Javiera se levantó y sin poder evitarlo se abrazo a mi.
-No quiero estar sola, no quiero- La pobre se notaba que aun seguía afectada, me tenía abrazado firmemente y yo opte por responder su abrazo de la misma manera y acaricie su cabello con cariño.
Después de unos segundos la tome en brazos y la volví a llevar a la cama. Ella se recostó sin decir nada, pero tenía sus ojos clavados en los míos. Eso me hizo sentir nervioso. Mis ojos divagaron por los de ellas y sin poder evitarlo después de un par de segundos se desviaron a sus labios, sus hermosos y apetecibles labios y esa atracción se volvía a cernir sobre mi, sus labios llamaban a los míos y ellos no podían contenerse, como si de un imán se tratara me fui acercando lentamente hasta que llegue al final y uní nuestros labios, antes de cerrar mis ojos vi como ella hacía lo mismo. Sus brazos se posaron en mis hombros y sus manos tomaron mi cabeza logrando que el beso se intensificara. Después de un tiempo besándonos me distancie para poder tomar un poco de aire. Nuestros ojos volvieron a unirse y se quedaron allí presos los unos de los otros, como si estuvieran destinados a vivir en reclusión por el resto de sus días. Solo salí del trance en el que estaba cuando sentí las manos de Javiera levantando mi polera, salí del trance solo para caer en otro peor, pues sentir sus manos rozando mi cuerpo, intentando desnudarme, me llevo a sentir algo que jamás había experimentado. No detuve lo que ocurría, al contrarío, solo deje que hiciese lo que quisiera, ayude a que me quitase la polera y luego me senté en la cama, pero con los pies sobre esta, ella se sentó y quedamos mirándonos frente a frente. ¿Decir algo? No, eso solo estropearía lo maravilloso del momento. Sus manos divagaron por su cuerpo llegando al final de su polera, la tomo y se la sacó rápidamente, quedando solo en brasier. Ahogue un suspiro al verla así. realmente era hermosa. Me acerque lentamente, sin despegar mis ojos de los suyos, quería ver su reacción, necesitaba ver cualquier signo que me dijera detente, pero al no notarlo comencé a besarla nuevamente posando mis manos en su cuerpo, su cintura, sus senos perfectamente contorneados, moví mis manos por su espalda hasta llegar a los broches del sostén y lo solté. ella se despego un poco para ayudarme a quitárselos. Luego sus manos tocaron mi pecho y lo acariciaron, lentamente descendieron hasta mis abdominales hasta llegar a mi pantalones. Primero el botón luego el cierre y ahora solo faltaba ponerme de pie y que cayeran, pero antes copie sus movimientos y acariciando de forma delicada su cuerpo desabroche sus pantalones, ahora estábamos a la par. Tome su mano y ambos nos pusimos de pie, ella dio el primer paso y tomando mis pantalones y al mismo tiempo mis bóxers, me desnudo. Luego lo hice yo con ella. Tuve que detenerme a sacarme los zapatos y las calcetas que traía puestos, cuando termine ella se había vuelto a recostar en la cama y me miraba desde allí. De forma lenta me recosté a su lado. Ella, colocándose de lado, paso su mano por mi estomago, acariciándolo y luego tomo mi cintura y ejerció presión intentando, inútilmente, moverme para que quedara mirándola. Nuestros ojos nuevamente se unieron y nuestras manos comenzaron a acariciar el cuerpo del otro, a conocer por primera vez al otro. Trate de grabarme en la memoria cada detalle de ella, dentro de toda su hermosura pude ver una que otra marca, de inmediato supe quien era el responsable, sin embargo ahora no era momento de pensar en él, no quería arruinar el momento hermoso que estábamos teniendo. Sus labios se unieron a los míos trayéndome de vuelta al lugar en el que estábamos. Volvió a presionar mi cintura, pidiendo de forma silenciosa que me posara sobre ella y separando sus piernas lo hice. Continué besándola, sentía que debía tomarme todo el tiempo del mundo para contemplarla, no quería apurar las cosas, pero al parecer ella sí. Sus labios besaron mi cuello hasta llegar a mi hombro, luego volvió a subir por mi cuello llegando a mi oreja y tomando el lóbulo entre sus dientes mientra lo acariciaba con su lengua. No pude aguantar más y suavemente nos hice uno. Pude sentir sus suspiros y los míos mezclarse, nuestras respiraciones sincronizándose y nuestros cuerpos alimentándose del placer del otro. Acabamos juntos y agotado me volví a tender a su lado. Esto había sido mágico, por lo menos para mí. No es que fuera mi primera vez, me había acostado un montón de veces con chicas distintas, pero ni una había sido como fue esta vez, el ambiente era totalmente distinto, se sentía tan bien, tan perfecto. Sentí los brazos de Javiera rodear mi cintura y su cabeza apoyarse en mi pecho, me moví un tanto para que quedara más cómoda y así poder abrazarla. Si alguien me hubiese dicho antes que esto podía llegar a ser de esta forma no lo hubiese creído. Para mi el sexo siempre había sido sexo, algo que se hacía exclusivamente para engendrar o bien para deshacerse del deseo impetuoso que algunas veces el cuerpo tiene, pero hoy... hoy había sido simplemente más que eso, podía sentir una conexión especial y eso me lleno de miedo. Ahora sabía que esto jamás podría pasar con otra chica. Nunca conocería a otra como ella y el hecho de que quizás exista la posibilidad de perderle me hacía sentir pánico.

o//////o mi opinion de Augusto a cambiado *--* se esta enamorando realmente de Javieraaaaa *O*
ResponderEliminarcof cof u///u muy buen capitulooooooooo *O*
gracias :D
OMG :O !!!! Q bello y romántico, <3 <3 <3 me encanta
ResponderEliminarouuuuhhhhhhhhhhhhhh.....................!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!!?
ResponderEliminarDime q solo fue un sueño diloporfavor..................
u.u siento q eso fue, pues el capitulo t qdo muy bien pero es algo q no me esperaba de ella ¬¬
Las vueltas de la vida, pero como dicen del odio al amor hay un solo paso... hermosos y romántico capítulo
ResponderEliminarwoooooow capitulo intenso :p
ResponderEliminarque pensaba javiera ??
ahora si que augusto no se alejara de ella
romántico y sensual capituloo
besos :)
Muy lindo el capítulo, me gustó mucho
ResponderEliminarHay Unnie... me gusta Augusto... pero que forma mas candete?? de darse cuenta de lo que siente... a ver como reacciona Javiera cuando se de cuenta de lo que paso, aunque dudo que todo siga igual.
ResponderEliminarTambien hay que ver a los padres, a Gaspar, al padre de ella, todo sera wowww un dramon de los dramones :D
jajajja no se... haber... para ser sincera simpre me gusto Augusto, creo que soy masoquista??... jajjajaj pero bueno a ver con quien se queda esta mujer, que no he visto en ningun lado una persona mas indecisa y ni decir de Augusto, que no tenia una novia??... me tinca que era mentira jajjaaja bueno ahi se ve que pasara, solo esperando que no terminen mal.
Bien nos vemos bye bye