Martina
"Habíamos llegado hace poco a la cabaña que nos había comprado el abuelo como regalo de matrimonio. Otra casa más, pero según él esta sería una para descansar y desconectarnos de todo, cuando nos sintiéramos agobiados en el transcurso de nuestra vida matrimonial. Habían pasado dos semanas desde que nos habíamos casado con Franco, no nos habíamos querido ir de vacaciones ya que estuve de cumpleaños y quería estar con mi hermana para aquella fecha. Además debo admitir que esto de estar completamente solos y casados me tenía algo nerviosa. Me había pasado una semana completa haciendome la dormida cuando el se acostaba a mi lado y la otra había hecho lo posible por no estar solos, una noche vino Javiera a quedarse, luego Cristina con Miguel, incluso Gaspar se había turnado, así que la ultima semana fue de noches de conversación y juegos de play. Pero ahora estábamos completamente solos, en un lugar donde no podría llamara a alguien para que nos acompañara y tampoco podía escaparme. Sabía que aquí sería el lugar donde... Donde tendríamos que...
-¿Estas cansada?- Franco me saco de mis pensamientos trayéndome de vuelta a la realidad.
-No mucho la verdad-
-¿Quieres que vayamos a dar una vuelta por los alrededores?-
-Me gustaría darme una ducha antes-
-Bien, mientras lo haces sacaré las cosas de la maleta-
-Ok-
Me metí a la ducha, se sentía tan refrescante. La verdad es que el viaje había sido algo caluroso por lo que una ducha me caía de maravillas. Cuando quise salir me di cuenta que solo había una toalla en el baño y se me había olvidado llevar mi ropa para vestirme. Me enrolle como pude en la toalla y salí de la ducha. Franco estaba colocando nuestras ropas en los muebles que habían en la habitación, hasta que me vio. Me coloque roja en dos segundos. Se me quedo viendo tan fijamente que me sentí muy avergonzada. No sabía que hacer.
-Tu... tu.. tu, aaa digo, tu ropa esta en el primer cajón de la cómoda que esta a tu lado-
-gr... gracias- Me puse tan nerviosa que cuando gire no me di cuenta y me pegue con la esquina de la cómoda en la pierna. Me dolió tanto que caí de pompas al suelo, pero sin dejar caer la toalla. Antes de que pudiese abrir los ojos él ya estaba a mi lado.
-¿Estas bien? déjame ver ¿Donde te golpeaste?- Me dijo mientras tocaba mi pierna buscando alguna posible herida. Con su tacto me coloque más nerviosa y me aleje de forma automática Lo siento, no quise... - Dijo mientras retiraba su mano.
-Estoy bien, no es nada, solo me golpee, a lo más me saldrá un moretón mañana-
-Ok... Martina... yo... No quiero que estés incomoda pensando en lo que se supone haremos. Si no quieres hacerlo aun no me importa, esperare hasta que creas estés lista, yo no te obligare a nada. Quiero que lo pasemos bien, que disfrutemos este tiempo que tendremos solo para nosotros y bueno si en algún momento nace la oportunidad y tu deseas hacerlo, bien lo haremos, pero no quiero que sigas formulando excusas para evitarme. Por favor-
Me quede de una pieza... ¿Cuando yo este lista? Cuando este lista... ¿Cuando estaré lista? ¿Que tengo que esperar? ¿Que necesito para estar lista? ¡Dios! Me estaba comportando como una cobarde y estaba convirtiendo una situación sencilla en una complicada. ¿Amaba a Franco? Si. Lo amaba, por eso me había casado ¿No? ¿Entonces cual era el problema? Lo mire a los ojos y supe que no necesitaba más tiempo. Él era el hombre de mi vida y esperar o no esperar más tiempo no haría ni una diferencia. Sin darme cuenta me acerque a él y lo bese. Solté mi toalla para posar mis brazos sobre sus hombros. Él se sorprendió. Tomo la toalla y la afirmo a mi cuerpo.
-Martina, no es...- Trato de decirme mientras yo continuaba besándolo.
-Shhhh, no digas nada- Franco se relajo y me correspondió el beso. Suave y lleno de amor como cada beso que siempre me ha dado. Luego se separo un poco y soltando mi toalla tomo mi cara con ambas manos que para que la bajara un poco y el pudiese besarme en la frente.
-Te amo cariño, te amo muchísimo pero es mejor que lo dejemos para luego ¿Te parece? Acabamos de llegar y sería lindo si damos una vuelta, así además puedes pensar mejor las cosas y si sigues creyendo que quieres hacer esto... Lo haremos esta noche ¿Bien?-
-No tengo nada que pensar, estoy lista, lo sé-
-Ya, pero ¿Acaso no quieres ir a dar una vuelta? ver los alrededores podría ser lindo. Se que por aquí cerca alquilan caballos para salir a recorrer. ¿Te gustan los caballos, no?-
-Si, me gustan-
-Bien, entonces termina de vestirte, te esperare en el living y nos vamos ¿Si?-
-Ya- Le sonreí.
El paseo se me hizo corto, lo pase increíble y estaba muy feliz. Pero la noche no tardo en llegar y con ella mi nerviosismo pero no me echaría a tras. Lo había decidido y lo haría.
Cuando llegamos a casa el ambiente se volvió tenso. No sabía que hacer. Pero al parecer Franco si.
-¿Quieres beber algo?-
-¿Beber? ¿Algo?-
-Un café o algún licor-
-Estoy bien-
-Bien- Se acerco poco a poco a mi y poso sus manos en mis caderas, acercándome a él- ¿Estas bien?-
-Si-
-¿Aun piensas lo mismo que hoy en la mañana?- Me dijo al oído, casi en un susurro el cual me hizo sentir escalofríos por todo el cuerpo.
-Si- Apenas pude modular. Entonces me beso la oreja y comenzó a decender llenando de besos toda aquella zona hasta llegar a mi mentón. Entonces nuestros labios se unieron y la ternura se quedo en un rincón ya que todo lo que había era pasión, no note cuando llegamos a la cama y mucho menos cuando ambos ya estábamos desnudos. Todo fue tan natural que la incomodidad o nerviosismo que sentí antes se habían alejado totalmente. Franco fue muy cuidadoso y paciente, además de hacerlo con sumo cuidado para que no sintiera tanto dolor, más que mal era mi primera vez. Fue la sensación más grata que pude haber sentido nunca y me hizo sentir que ambos eramos solo uno. En cada caricia, cada beso pude notar cuanto amor sentía el hacía mi. Y trate de hacer lo mismo por él. Quería que él supiera que realmente lo amo, que no estoy solo con él por librarme de mi padre.
Más tarde cuando todo había acabado me acurruque en su pecho y el me acaricio el cabello.
-¿Te había dicho lo hermosa que eres?-
-Si, pero no me molesta que lo repitas- Sentí su risa y una presión en mi cabello, un beso.
-Te amo tanto, no te imaginas cuanto-
-También te amo... Muchísimo... Estoy junto a ti por que te amo, no por nuestras familias-
-No es necesario que me digas esto-
-Pero quiero hacerlo, quiero que lo tengas claro, quiero comenzar una nueva vida junto a ti y ser feliz. Prométeme que siempre estaremos juntos, que nunca me dejaras, que nunca te iras de mi lado-
-Me case contigo, no me iré a ni un sitio-
-Los papeles no me sirven, quiero que me lo prometas con tu corazón no con una firma- Entonces tomo una de mis manos y unió nuestros meñiques, como solían hacerlo los niños.
-Es una promesa, siempre seré tuyo, de nadie más-
-Y yo siempre seré tuya, tu mujer- Nuestros labios volvieron a unirse, sellando nuestro amor."

hermosos momentos lindos recuerdos... cosas q no se van... que dajen huella... este perfecto capitulo demuestra lo q es el amor verdadero... lastima q no se pueda saber lo q viene a futuro... pero no es esa la magia? :)
ResponderEliminarmuy bn señores!!! digo que las historia es excelente y los personajes sin nada que decir... puedo autonombrame como fan.... me encantan los capiz mariapaz sigue asi y esperamos el proximo :D
ResponderEliminarDesgraciadamente, nunca se pueden tener las palabras precisas para demostrarte cuanto me gusta lo que tu escribes, este recuerdo es hermoso, qien iba a pensar q la chica mala del colegio iba tener una larga vida llena de amor, paz y tranqilidad al lado del chico nvo. xD
ResponderEliminarGracias por seguirle a esta hermosa historia ;)
hermoso me encanto <3
ResponderEliminarSin palabras para esos recuerdos no se como los escribes jaijiiojo me enacnto el capitulo espero el proximooo :D
ResponderEliminar