Franco
Martina me había corrido de casa y con justa razón, no tenía cara para quedarme con ella y menos para seguir insistiendo en que me escuchara. Ella lo había dicho muy bien, yo había sido en el único en que había confiado y me costo un montón lograr eso y ahora solo por una borrachera lo perdí todo. Tome la maleta que ella misma había empacado y salí de casa sin despedirme de nadie ¿Acaso tenía cara para hacerlo?
Ya era de noche, al ver mi reloj note que eran pasado las once, de hecho casi ya eran las doce. Tenía que buscar un lugar donde pasar la noche, eche a andar en el carro hasta un hotel, el primero que se me apareciera, me estaciones y luego me dirigí hasta el recibidor.
-Buenas noches, bienvenido ¿En que le puedo ayudar?- Me recibió la recepcionista del lugar.
-Buenas noches, necesito una habitación simple-
-¿Por cuanto desea hospedarse?-
-Creo que indefinido-
-Ok, en ese caso necesitamos que cancele la primera noche por adelantado-
-Bien-
-¿Con que medio de pago lo hará?-
-Tarjeta, me he dejado todo el sencillo en casa- La chica me miró extrañada... Sería mejor no seguir dando detalles de mi vida. Saque de mi billetera la tarjeta universal que tenía. Normalmente esa la ocupaba para todo así que era bastante útil.
-Señor, su tarjeta a sido rechazada-
-¿Cómo? No puede ser ¿Quiere verificar, por favor?-
-Si, claro- Era imposible lo que me decía, la tarjeta tenía un fondo bastante amplio- Lo siento señor, pero el sistema lo sigue rechazando-
-¿Pero como puede ser eso po...- Y entonces la imagen de Martina llegando con un montón de cosas vino a mi mente. Mierda.
Recupere mi tarjeta y salí rápidamente de aquel sitio, me volví a meter al auto resignado ¿Qué podía hacer? ¿Enojarme? No, sabía que lo merecía, podría hacerme todo lo que quisiera, no pondría objeción. Ahora era mejor pensar en que es lo que debería hacer ¿Ir a casa de mis abuelos? No, seguro me harían un interrogatorio completo de porque no estoy en casa junto a mi esposa, me sentía demasiado avergonzado como para poder decirles de mi infidelidad, seguramente les decepcionaría y hacerle eso a mi abuela era algo que realmente no podía soportar. ¿Debería ir a casa de Miguel? Era mi amigo después de todo y seguramente me aceptaría a pesar de que Cristina fuera amiga de Martina, sin embargo no quería causarle problemas... eche a andar el carro y me dirigí de vuelta a casa pero no me detuve en el frontis, si no que seguí hasta llegar cerca del lago. Desde allí podía ver el reflejo de las estrellas en el agua, pero verlo sin Martina me hizo sentir peor. Eche el asiento hacía atrás y luego me acomode para tratar de dormir. No pude, no podía quitarme de la vista los distintos rostros que había vistos de Martina hoy, decepción, miedo, tristeza y odio emanaban de ella como nunca antes lo había visto... No, el odio ya lo había visto antes, esa mirada la reconocía. Ella me había visto así cuando intente acercarme a Javiera, cuando recién había ingresado y nos llevábamos pésimo. Había tenido que pasar tanto para que nuestra relación cambiara y ahora...
Mi teléfono sonó sacándome del trance en el que estaba. Era Gaspar.
-¿Franco? ¿Dónde estas?-
-Eso no importa ¿Qué quieres? ¿Para que llamas?-
-Debes venir al hospital-
-¿Qué?- Comencé a asustarme.
-No sé si esto debería decírtelo por teléfono-
-Dilo ya-
-Bueno, Martina tuvo síntomas de perdida, ahora la tienen en observación, ya están ambos fuera de peligro pero... Su padre esta aquí y quiere llevarla a una clínica, pero necesita tu autorización, ya que tu, por ahora, sigues siendo su marido- Mierda, mierda, mierda. Ni siquiera le conteste, colgué el teléfono y me dirigí hacía allá, sabía muy bien donde era, normalmente siempre que pasaba algo recurríamos allí primero.
Cuando llegué, Gaspar estaba de pie en la puerta, cuando me vio corrió hasta mi y me abrazo "Esta bien, no te preocupes" yo solo le sonreí ¿Qué no me preocupara? ¡Todo esto era culpa mía! ¿Cómo no podía preocuparme? Camine hasta dentro y en una de las silla estaba su padre. Detestaba a ese hombre. "Franco, tengo que decirte algo antes... Martina no quiere verte y dicen que es mejor que no tenga situaciones de estrés, así que estoy de acuerdo con ella... Por lo menos ahora no" Volví solo a mirarlo, ya sabía que ella no quería verme y había decidido a dejarla en paz, por lo menos hasta que se diera un momento en el que pudiésemos hablar tranquilamente. Camine hasta donde estaba su padre y le salude. "Por fin llegas, debes ir a recepción y preguntar por el doctor Pedro Torres, allí te dirán que hacer" Acepte lo que me decía mientras Gaspar se sentaba en una silla al lado de él. Fui a recepción siguiendo sus indicaciones, hice lo que me dijeron allí, o sea firmar papeles. Su padre había llegado hasta allí sin darme cuenta, yo camine hasta donde estaba Gaspar, pero al parecer él quería algo.
-¿Pasa algo?- Le pregunte.
-Me gustaría poder hablar contigo un momento-
-Hágalo, no tengo problemas-
-Bien... ¿Franco?... ¿Hasta cuando penaban ocultarme lo de su embarazo?-
-¿Qué? ¿Ocultarle? Esta equivocado, nosotros no hemos ocultado lo del embarazo, de hecho mis abuelo tampoco lo sabes, solo creo... queríamos buscar el instante perfecto para decirlo-
-Ya... ¿Y cuando sería eso?-
-No lo sé, menos ahora, las cosas con Martina se han complicado-
-¿Donde estabas ahora?-
-¿Ahora?- ¿Qué podía decirle? ¿Mentirle? ¿Para que? tarde o temprano se enteraría- Me fui de casa, Martina me saco de casa con justa razón y estaba aparcado durmiendo en el auto-
-¿Por qué te saco?-
-Cometí un error-
-¿Qué error?- Tome aire.
-La engañe- Su cara se desfiguro.
-¿Cómo has podido hacer algo como eso?- ¿Que reacción era esa? ¿Estaba enojado?
-Tengo un montón de excusas, de las cuales ninguna es capaz de justificarme-
-Eres un imbécil ¿No sabes cuanto daños le estas haciendo? Esto la destruirá-
-¡¿Qué?! ¿Es usted quien me dice esto? Perdón, no es que me justifique ante usted pero, ¿Cómo puede ser tan cara de raja? Pasaron años en que Martina sufrió por su culpa, usted la golpeaba, la aislaba de su vida, la aparto de todo, la dejo sola y herida-
-Las heridas físicas no son tan importante como las heridas del alma- ¿Qué mierda? ¿Se estaba volviendo poético?
-¿Cree que los golpes que le dio solo dejaron heridas físicas? Pues si lo cree, me temo que usted es más cretino de lo que había creído- Entonces no lo vi venir, solo sentí su puño firme contra mi rostro y caí al suelo.

Uff eso debio de doler !!! jejejeje
ResponderEliminar........ no tengo palabras.. pero el final estuvo de auch!!!...
ResponderEliminarjajajjajajaj xD!! pense que el viejo habia golpeado a Franco al escuchar hablar a Javiera acerca de la situacion xD pero el capitulo deja claro que no fue asi xD!!
ResponderEliminarFUERTE intercambio de palabras! xDDDD esperare al prox cap!! :D